Ibagué

| 9/1/2000 12:00:00 AM

Ibagué

Esta capital trabaja en acabar el divorcio entre el sector gremial, la academia universitaria y la clase política, para apuntarle en conjunto a dinamizar el turismo y una visión de ciudad universitaria.

A Ibagué se le está acabando el cuarto de hora de auge empresarial que desató la ley 144 del Nevado del Ruiz. Después de la tragedia del 85 y gracias a los incentivos que se dieron en la zona para generar empresa llegaron a la ciudad cerca de 800 nuevas compañías, muchas de ellas de "papel", las cuales se han diluido en el tiempo hasta las 5 ó 6 que aún se mantienen desde esa época. Para la ciudad esto representa la necesidad de mirar otros sectores alternativos que tienen grandes potencialidades, claro que sin descuidar la consolidación de su cadena textil, renglón en el cual son la segunda potencia en el país, y su tradicional vocación agroindustrial. La visión tanto de sus líderes locales como la de los políticos coincide en apuntarles a dos sectores: el turismo y la educación, ya que cuenta con 15 universidades que podrían hacerla evolucionar en una ciudad eminentemente universitaria.

Por el lado turístico, la ciudad cuenta con la infraestructura necesaria para dinamizar el sector sin necesidad de hacer grandes inversiones. Apuntaría en el sector principalmente a la realización de grandes eventos y a convertirse en un destino de convenciones. Las primeras apuestas ya empezaron a verse. Los franceses del grupo Accor ya llegaron a Ibagué con el hotel Altamira, y por el olfato para los negocios que tienen estos europeos, se podría afirmar que en Ibagué algo grande está pasando.



Enrique Mejía Fortich, presidente de la Cámara de Comercio.



Su obsesión es convertir a Ibagué en un polo de desarrollo en términos de turismo corporativo. Explotar sus potencialidades en el paisaje, la comida, la música, retomar el tema de ciudad musical, y aprovechar la ventaja de no tener que hacer grandes inversiones en infraestructura hotelera.



La visión empresarial es promover a partir del turismo otros sectores como el de restaurantes, transporte y todas las actividades que de él se desprenden que son grandes fuentes generadoras de empleo.



De esta manera, se atacaría el problema más grande de la ciudad que es el desempleo.



Entre los obstáculos que ve para la industria está el de los servicios públicos, que en el caso de la energía eléctrica tiene frenada en gran parte la inversión de la industria en la ciudad, ya que, según él, "se va la luz tres ó cuatro veces al día".



La solución desde su punto de vista sería la de vender la electrificadora a empresarios que tengan capacidad de inyectarle recursos y volverla eficiente y rentable.



Entre las obras de infraestructura que esperan los empresarios están la de vía de doble calzada entre Ibagué y Bogotá, y el proyecto del túnel de La Línea, que va a facilitar su salida al Pacífico.



En cuanto a las exportaciones, la Cámara creó la oficina de comercio internacional que es una herramienta para el exportador, porque encuentra toda la información que necesita para vender en el exterior. Además, trabaja con el Carce en la identificación de cadenas productivas que se puedan direccionar hacia la exportación.
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