| 5/27/2009 12:00:00 AM

Hierro y acero

Al desacelerarse el consumo, los niveles de inventario subieron y muchos empresarios se quedaron con una producción costosa que golpea sus resultados financieros.

El precio de la tonelada de las barras de acero alcanzó entre mayo y septiembre del año pasado el tope de US$1.400. Sin embargo, a raíz de la crisis y la desaceleración de la economía, el precio cayó a cerca de US$400, donde se mantiene.

Esta tendencia ha sido generalizada en la mayoría de productos del sector. El panorama de incertidumbre, que se empezó a dar a finales del año pasado y en los primeros meses de este, generó lo que Carlos Zuluaga, presidente de Acesco, calificó como un escenario tétrico. "Pero ya se está viendo un repunte", agregó.

Al desplome de los precios se sumó una caída en la producción. Según la Cámara de Fedemetal de la Andi, los productos largos -gran parte de la producción nacional del sector siderúrgico- cayeron el año pasado 12,5% frente a 2007, al pasar de 1'169.481 toneladas a 1'023.193 toneladas; mientras en planos la caída fue de 3,8%.

Esto produjo una situación muy compleja para los empresarios, pues al desacelerarse el consumo, los niveles de inventario subieron y muchos de ellos se quedaron con una producción costosa que golpea sus resultados financieros.

Este sector está amarrado al desarrollo de otras actividades económicas que en los años anteriores tuvieron un gran dinamismo, pero que hoy tienen una tendencia decreciente, como la construcción. "De cada cien millones de toneladas de acero que se producen en el mundo, 40 millones van para construcción", dice Juan Manuel Lesmes, director de la Cámara de Fedemetal de la Andi.

Lesmes espera que se compense la caída de la construcción con el desarrollo de obras públicas. "Esperamos la aceleración de las obras de infraestructura; pero el problema es el tiempo de definición y la ejecución", agrega.

En la parte estratégica, la dinámica que traía el sector se aplazó en términos de compras e integraciones en producción y comercialización para alcanzar mayores eficiencias, y se registró en casos como la compra de Acasa por parte de Ferrasa; la de Tubo Colmena por GyJ, o la de Gerdau -dueño de Diaco- que adquirió Comsisa.

La meta del sector es alcanzar en 2014 la autosuficiencia en aceros. Hoy, el país demanda cerca de tres millones de toneladas de las cuales produce cerca de la mitad -la gran mayoría de aceros largos- y la diferencia está en aceros planos que en su mayoría se importan.

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