| 6/10/2005 12:00:00 AM

Hierro y acero

Gracias a los altos precios y al aumento de la construcción, el sector se ha recuperado. Parece llegar la hora de las ventas y las alianzas.

Seis meses después de que Gerdau de Brasil, el mayor productor de acero en Latinoamérica, anunció un acuerdo para adquirir la colombiana Diaco por cerca de US$70 millones, se reveló otra adquisición. Maverick Tube Corporation compró las compañías colombianas Tubo Caribe -especializada en tubería para oleoductos- y Tubo Colmena -fuerte en tubos conductores de electricidad- por una cifra superior a US$180 millones.

Estos dos ejemplos dejan en claro la tendencia de los negocios del sector siderúrgico. Nuestro país, frente a otros de la región, tiene unas producciones bajas. Mientras Colombia produce unas 750.000 toneladas anuales, Brasil llega a 33 millones de toneladas; México a 17 millones; Argentina a 5 millones y Venezuela a 4,5 millones. La producción colombiana tenía una característica en el pasado: era solo de jugadores locales sin socios internacionales en el negocio.

Hoy el panorama cambia, pues la industria del acero cada día se está consolidando más, buscando mayores volúmenes para reducir sus costos y especializar la producción.

Este escenario se conforma con precios elevados del acero movidos por el apetito de mercados como el chino, entre otros factores. "Se espera que el precio se estabilice en US$400 por tonelada. Aunque llegó a valores de US$600 por tonelada, no hay que olvidar que arrancó en US$150. Mientras los países sigan teniendo tasas positivas de crecimiento, habrá demanda de acero", explica Juan Manuel Lesmes, de Fedemetal, de la Andi. Según el gremio, el crecimiento del año pasado fue de 12% real para el sector de acero.

El mercado está pendiente de lo que pase con Acerías Paz del Río, luego de su cambio de propiedad y del proceso de reconversión tecnológica, que cuesta más de US$90 millones. "No se descartan una alianza o un esquema de complementación que nos ayuden a encontrar sinergias y mejoren nuestra competitividad", advierte Alberto Hadad, presidente de la compañía. De otra parte, tampoco rechaza la opción de venta o de alianzas en pequeñas y medianas empresas del sector.

Otras empresas, como Acesco, afinan sus estrategias de exportación con la ampliación de sus plantas en Barranquilla y la consolidación de su planta en Puerto Rico para llegar al mercado de Estados Unidos. De hecho, Acesco exportó el año pasado US$53 millones y en 2003 había llegado a US$34 millones.

El desafío para las empresas es capitalizar esta época de vacas gordas para ajustar su productividad y enfrentar, si así sucede, una disminución en los precios, con productos y estructuras internas mucho más competitivas.

Sin embargo, para lograrlo, el sector tiene dos grandes retos: el primero, asegurar la producción interna de chatarra o desarrollar una infraestructura logística que permita importarla. De hecho, la salida de chatarra colombiana con destino a China y Venezuela dificulta el abastecimiento para la producción nacional. Y el segundo, aumentar el consumo per cápita de 46 kilos, al menos a 60.
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