| 5/27/2005 12:00:00 AM

Gonzalo Restrepo<br>Presidente de Almacenes Exito

El problema de la pobreza es sumamente grave; es más, no es un problema, sino una tragedia. Lo más grave es la inequidad, la concentración de consumo en los pocos que tienen.

¿Qué tan grave es la actual situación de pobreza?

El problema de la pobreza es sumamente grave; es más, no es un problema, sino una tragedia. Lo más grave es la inequidad, la concentración de consumo en los pocos que tienen.



¿Qué estrategias se deberían poner en marcha para reducir la pobreza?

La empresa privada cumple el propósito al generar empresa, crecimiento y utilidades. Una empresa privada fuerte es una de las mejores armas para reducir la pobreza, ya que genera empleo. Los subsidios y donaciones son una solución solo por un corto plazo. Lo que tenemos que hacer es ingresar a la corriente de consumo, por la vía de su ingreso a la corriente laboral, a ese número de personas que ganan menos de US$2 diarios.

Las soluciones a la pobreza son a largo plazo y casi nunca se dan en una misma generación. El principal componente es la educación de calidad, sobre todo la básica, más que la universitaria. Y a esto le antecede la nutrición, ya que es imposible educar a un ser desnutrido.



¿Qué se debería hacer tributariamente para fomentar el crecimiento?

Se debería buscar un impuesto más transversal que amplíe la base tributaria. Soy amigo de un IVA reducido, que cubra casi la totalidad de productos y servicios, de eliminar todas las exenciones tributarias y rebajar los impuestos de renta a las empresas, ya que los de Colombia están entre los más elevados de América y del mundo.



¿Qué hacer para disminuir la inequidad?

Se le debe dar participación más activa a quienes no tienen, y eso implica un principio de igualdad entre todos los ciudadanos. En los foros de desarrollo siempre están los mismos con las mismas, empresarios de altas posiciones, gobernantes, etc., pero debemos incluir a los líderes comunales y a las personas que no están teniendo las oportunidades. El solo hecho de sentarnos a la misma mesa hace que sintamos que todos somos iguales y entendamos que todos debemos tener acceso a las oportunidades.



¿Cree en la visión social del empresario?

El empresario en Colombia sí debe tener una visión social paralela a la del manejo de su propia empresa, porque el Estado no alcanza a hacerlo todo. Al que más le conviene que se solucione la pobreza es al empresario, porque hay un mercado de 70% de los colombianos que no es mercado, porque no puede comprar.



¿Cuál sería el derrotero a largo plazo para reducir la pobreza?

Lo primero es incentivar la capacidad de convertir a todos los colombianos en empresarios. Segundo, crear un sistema verdadero de crédito para los que menos tienen y salir del círculo vicioso de que solo acceden al crédito los que ya tienen recursos. Tercero, perderle miedo a la globalización, a la internacionalización y trabajar agresivamente por convertirnos en un país exportador.



¿Cuáles serían las acciones prioritarias para reducir la inequidad?

Debemos dar participación, crear un sistema de inclusión y de intercambio entre los que tienen y los que no tienen. Así, hay una transmisión de conocimientos. Hay poblaciones a 120 Km. de Medellín que no conocen esa ciudad. Hay que incluirlos. Hay que liderar un programa de formación de líderes de esas comunidades. El aprendizaje genera más que el aporte económico directo.



¿Cómo lograr que el país salga adelante, más allá del gobierno de turno?

Un ejemplo muy bueno es la cruzada contra la inequidad y la pobreza de Aníbal Gaviria, gobernador de Antioquia, que ha tenido varios pasos. Primero, la generación de una conciencia de la magnitud del problema en los niveles empresariales y políticos. Y segundo, la creación de un comité único conformado por miembros del sector público y privado.



¿Qué tan importante es el sector privado en ese proceso de cambio?

Es absolutamente fundamental, pues ha generado más oportunidades de crecimiento y de solución de la pobreza que cualquier otro sistema en el mundo. Pero hay que crear condiciones propicias para que crezca y se desarrolle. Debemos dejar de pensar que es malo que a las empresas les vaya bien. Deberíamos sentirnos felices de que les vaya bien. Si a las empresas les va bien, al país le va bien, y cuando les va mal, no hay futuro, por más fuerte que sea el gobierno.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?