| 5/1/1997 12:00:00 AM

GOBIERNO

Jorge Cárdenas Gutiérrez

66 años

Presidente de la Federación Nacional de Cafeteros

Gobierno, opinión

Jorge Cárdenas representa el equilibrio por excelencia. Equilibrio frente a la crisis política. Equilibrio frente al ministro de Hacienda en la fijación del precio interno del café. Equilibrio frente a los cafeteros, pues siempre le ha tocado sortear las buenas y las malas de los ciclos en el precio internacional del grano.



Jorge Cárdenas se ha granjeado el apoyo irrestricto de sus agremiados, el respeto de los gobiernos de turno y de los países productores y compradores.



Como presidente de uno de los gremios más poderosos, su voz tiene un gran peso dentro del gobierno y con la opinión pública, en especial en lo que respecta a los temas fundamentales del manejo económico del país.



Gloria Isabel Cuartas

37 años

Alcaldesa de Apartadó (Urabá antioqueño)

Gobierno, opinión

Como alcaldesa de un pequeño municipio en una de las zonas más violentas del país, Gloria Cuartas ha logrado proyectar una imagen de compromiso con su gente y con la región y ha asumido una posición valerosa frente a los responsables de la guerra. Fue escogida por la Unesco como uno de los líderes del mundo en la construcción de la paz y su vocación de trabajadora social le ha permitido combinar una labor directa con su comunidad y un discurso que trasciende los límites de Apartadó. Su habilidad política como negociadora la llevó a la alcaldía como candidata de unidad del movimiento "Consenso Unidad por la Paz" y le ha posibilitado reunirse con representantes de todos los grupos que participan en el conflicto: guerrilla, paramilitares y reinsertados.



Hace poco, Antanas Mockus la invitó a acompañarlo en la fórmula para la Presidencia, propuesta que hasta el momento Gloria Cuartas ha descartado, aduciendo que su compromiso es con su región por encima del horizonte político nacional. En la eventualidad de un proceso de negociación con la guerrilla, la alcaldesa de Apartadó será una protagonista segura y necesaria.



Aunque su posición política no es muy clara, se sabe que está en contra de los paramilitares y las Convivir. En Medellín se dice que Cuartas está buscando un puesto en Naciones Unidas, para recuperarse del estrés que produce estar en el centro del conflicto armado de Urabá.



Mónica de Greiff

40 años

Presidente Comisión Nacional de Televisión

Gobierno, política y medios

Amigos de infancia, Mónica de Greiff pertenece al círculo de poder de Samper y es su representante, junto con Jorge Valencia Jaramillo, en la Comisión Nacional de Televisión. Mantiene contradicciones permanentes con Saulo Arboleda, ministro de Comunicaciones, frente a quien suele imponer su punto de vista. Pero más que una funcionaria, es una consejera de Samper, a quien él consulta para todo tipo de decisiones. Formó parte del "comité de crisis" durante el juicio al presidente por el proceso 8.000 y siempre se opuso a cualquier consideración de renuncia. Su defensa fue de tal radicalidad, que intervino de manera arbitraria en la transmisión del juicio en televisión y llegó a ordenar la censura de un discurso de María Izquierdo.



Durante la campaña y por indicación del entonces candidato Samper, Mónica manejó en persona las relaciones con el Grupo Santo Domingo. Este hecho la hizo muy cercana al propio Julio Mario Santo Domingo y a Augusto López.



Samper no dudó en respaldar al padre de Mónica, el ex fiscal Gustavo de Greiff, en la embajada de México, cuando el gobierno de Estados Unidos le retiró la visa. Ha sido una entusiasta defensora de la privatización de la televisión. Partidaria de Horacio Serpa para la Presidencia de la República. Nada más diciente sobre el círculo de poder que maneja, que la celebración de su último cumpleaños en el restaurante Bellini junto a Ernesto Samper, Augusto López y Yamid Amat.



Carlos Lemos Simmonds

63 años

Vicepresidente de la República

Gobierno

Aceptó su condición de vicepresidente pasivo y silencioso, y se sometió a las delegaciones limitadas y puntuales que le ha hecho Samper, todas circunscritas a representaciones diplomáticas o en foros y conferencias en el extranjero. Con el papel que se ha dejado imponer por Samper, Lemos terminó de bajarle el perfil y cualquier potencial a la recién creada Vicepresidencia. Aunque su habilidad ha sido sobrevivir y permanecer de gobierno en gobierno, con su último papel no ha hecho otra cosa que borrar su imagen de guerrero adquirida en los tiempos de verticalidad en la lucha contra el narcotráfico y la subversión, como ministro de Gobierno del presidente Barco.



Con la decisión de endosarle también al gobierno su capacidad de opinar, Lemos ha ido cortándose él mismo sus alas políticas de cara al futuro.



María Emma Mejía

42 años

Canciller

Gobierno, política

Desde cuando asumió el cargo, en el momento más gra-ve de las relaciones con Estados Unidos con la cancelación de la visa al presidente, María Emma Mejía se propuso construir su propia imagen, independiente de la de Samper: proyectarse como embajadora ante el mundo de Colombia y de los colombianos y no de un gobierno absolutamente desprestigiado en el plano internacional. Y lo ha logrado. Al frente de uno de los fortines burocráticos más valiosos con que cuenta el gobierno, ha manejado con habilidad las fuerzas políticas del partido liberal, no sólo para pasar el examen en esta coyuntura, sino para figurar, con respaldo parlametario, como una opción capaz de hacerle contrapeso a Noemí Sanín. Con ese criterio, el presidente le ha dado más juego del que suele dársele a los cancilleres, como el de la paloma presidencial, para que fuera la primera mujer ministra delegataria.



Y María Emma sabe aprovechar las oportunidades para trabajar su imagen en estrecha relación con los medios de comunicación. Sin ser una experta en ningún tema de relaciones internacionales, después de un año como ministra tiene un discurso para todo y espera pasar a la historia como el canciller con más viajes, y ojalá convenios, encima. Con muy buenas relaciones con los ex presidentes López, Betancur y Gaviria, su carrera política apenas empieza. Ha decidido en esta oportunidad no dar saltos al vacío, como compañera de fórmula de ningún candidato y concluir mejor su tarea. Dentro del partido liberal es la mujer con mayor favorabilidad y mejores opciones políticas.



Ernesto Samper Pizano

46 años

Presidente de la República

Gobierno, política, fuerza, opinión

La crisis política ha mostrado una vez más que Colombia es un país presidencialista. En la recta final de su mandato, cuando los colombianos han empezado a pensar más en el futuro, parece evidente que a Ernesto Samper le queda poder para sostenerse, pero no para gobernar. Sin credibilidad para convocar grandes propósitos, tiene la capacidad natural que le da la banda presidencial para realizar cientos de nombramientos, jugar con los rubros presupuestales, fijar reglas de juegos para los negocios e influir en las millonarias contrataciones del Estado.



Uno de sus principales aliados sigue siendo el Congreso, que con Serpa por delante repartiendo contratos, puestos y dineros públicos, ha logrado manejar sin mayores contratiempos. Con una imagen negativa superior al 60%, su problema ahora está en garantizar primero que haya elecciones y después que el partido liberal triunfe con un sucesor que le cuide la espalda.



Aunque constitucionalmente es el jefe de las Fuerzas Armadas con todas las condiciones para imponerse, no ha podido adoptar una posición definida y firme frente al orden público. Su ejercicio del poder se ha reducido al nombramiento de ministros de Defensa. La última palabra en este tema la han tenido los generales Harold Bedoya y Rosso José Serrano.



La verdad es que Samper sigue siendo un presidente atrapado por la tenaza que conforman Estados Unidos y el cartel de Cali, con un telón de fondo cambiante. Ayer era la extinción de dominio de las propiedades de los narcos y hoy la implantación de la extradición con retroactividad. En medio de un confuso tira y afloja, Samper ha llevado a Colombia al aislamiento internacional -ningún jefe de Estado democrático lo recibe-.



El manejo económico también ha sido un verdadero desastre, en contradicción con todas sus promesas de campaña: ha elevado impuestos, al tiempo que ha aumentado el déficit fiscal a niveles insostenibles cercanos al 5% del PIB; la economía creció el año pasado 2,8%, la cifra más baja de la década; el desempleo ha llegado casi al 13% cuando al comenzar su gobierno era de 8,8%; ha echado para atrás la apertura al elevar de nuevo los aranceles; el peso se ha revaluado y las exportaciones menores han caído por primera vez en 15 años; y ha sacrificado la inversión privada en aras de aumentar un gasto público que responde a los intereses del clientelismo y de la corrupción -gasto éste que los voceros del gobierno disfrazan como "inversión social"-.



José Antonio Ocampo

44 años

Ministro de Hacienda

Gobierno, opinión

Escogió arriesgar su trayectoria como académico con importante reconocimiento internacional por el poder del Ministerio de Hacienda. Estaba a punto de retomar su camino entre los libros y la universidad, vocación que marcó su vida hasta hace cuatro años, cuando se le atravesó la renuncia de Guillermo Perry, en abril del año pasado. Se convirtió entonces en la única carta de salvación para un presidente que se encontraba en medio de una crisis que, aunque de carácter político, empezaba a afectar la economía.



Ocampo entró pisando duro y con todo el poder. Pero la primera prueba de fuego, en que por lo demás salió derrotado, la tuvo frente al paro estatal de protesta por el aumento salarial del 13% propuesto por Ocampo desde el año pasado. Hasta allí llegaron su independencia y su capacidad de maniobra frente a Samper y a Serpa. El valor de la negociación superó todos los cálculos macroeconómicos del Ministerio de Hacienda. La mala racha de comienzos de año llegó acompañada por el fracaso de la emergencia económica, la caída del director de la Dian y la incapacidad para materializar un programa serio de gasto público.



La realidad ha llevado a Ocampo a aceptar públicamente que la reactivación no está a la vuelta de la esquina. Se ha convertido en una marioneta más del poder burocrático de Serpa y Samper, al ceder en todo ante las presiones de parlamentarios y sindicalistas, en detrimento de la economía nacional y del sector privado. Ahora llevará al Congreso una nueva reforma tributaria, que no contribuirá en nada a tapar el gigantesco hueco fiscal, que está minando la fama de buen manejo que ha distinguido a la economía colombiana.



Daniel Samper Pizano

52 años

Escritor y periodista

Gobierno

La crisis de gobierno de Ernesto Samper afectó radicalmente la carrera periodística de Daniel Samper. Decidió retirarse y dedicarse a trabajar mejor la ficción en libretos para televisión, notas de humor y recreación de temas vallenatos. Sin embargo, Daniel, el hermano mayor del presidente, sigue siendo un interlocutor de por lo menos dos veces por semana, una opinión de peso y la mano derecha en la elaboración de textos complejos sobre todo en temas críticos en los que la magia de la palabra pesa.



Daniel tiene una posición radical de independencia frente a la relación con los Estados Unidos y se convirtió en un duro crítico del trabajo de sus colegas periodistas de otros tiempos. Fue el autor de la dura carta que envió la canciller a Barry McCaffrey a raíz de la descertificación, que sólo logró restarle puntos adicionales a Colombia frente a la primera potencia mundial.



Además de ser el equilibrio familiar, es el punto de contacto de la familia Samper Pizano con la Casa de Nariño. El otro hermano, Juan Francisco, quien acompañó a Ernesto durante la crisis hasta finales del año pasado, regresó a sus compromisos particulares.



A su vez, la primera dama, Jacquin, ha decidido retirarse cada vez más de los asuntos de gobierno y ha restringido sus actividades casi exclusivamente a presidir la Junta de Bienestar Familiar.



Con su posición de apoyo incondicional a Ernesto, Daniel ha echado por la borda el enorme prestigio que tenía como periodista independiente.



Miguel Urrutia Montoya

58 años

Gerente Banco de la República

Gobierno, opinión

Miguel Urrutia se ha convertido en el clásico banquero central. Mantiene la independencia del Banco pero al mismo tiempo tiene buenas relaciones con el gobierno. Los miembros de la junta directiva le reprocharon en su momento no haberles informado sobre la decisión del gobierno de declarar la emergencia económica, no obstante que con ella se adoptaron medidas de su directa incumbencia. ¿Gajes del oficio? De pronto sí, porque al fin de cuentas, un buen banquero central debe poseer dotes de equilibrista.



Su diplomacia y la firmeza de sus principios técnicos continuarán siendo determinantes para la solidez macroeconómica del país, en especial ahora, al final de un gobierno que se ha caracterizado por su falta de disciplina fiscal. Para ello deberá contar con el apoyo de una junta directiva cuya mayoría de miembros son de extracción samperista, pero que a medida que pasa el tiempo empiezan a demostrar una cierta independencia frente a las posturas laxas del ministro Ocampo.



Rodrigo Villamizar

49 años

Ministro de Minas y Energía

Gobierno

Es el ministro más parecido a Samper en su estilo de trabajar y de hacer política. Nunca dice que no y su obsesión es poder negociar. Llegó en el segundo tiempo del gobierno después de la primera crisis de gabinete. Reemplazó a Jorge Eduardo Cock, quien había comenzado el amplio programa de privatizaciones del sector eléctrico. Villamizar fue en sus comienzos un duro crítico del mismo, hasta que por las presiones internacionales, los requerimientos presupuestarios y el puro cálculo político se montó en la ola de la millonaria venta de activos.



Si bien se creyó que había logrado salir bien librado de la crisis de la Junta de Ecopetrol generada por las críticas de miembros de la talla de José Fernando Isaza, por los términos en que se renegociaría el contrato de Piedemonte con la British Petroleum, todo indica que el tema será objeto de debates adicionales. La verdad es que a punta de malabarismo político ha superado muchos momentos difíciles, en uno de los sectores del gobierno de mayor complejidad de decisión. Su futuro político está ligado al de Horacio Serpa y se sabe que el candidato lo ha tanteado en privado, en cuanto sería un aliado importante por las conexiones de Villamizar con el sector privado, frente en el cual la credibilidad de Serpa es francamente débil.
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