| 11/1/1995 12:00:00 AM

Futuro comunicado

Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones

Si bien el sector de telecomunicaciones; continuó en 1995 con la dinámica que traía, habría tenido un desempeño mucho mejor si se hubiera desarrollado la reglamentación de la Ley 142 en temas como la competencia en la telefonía básica, y si se hubieran mantenido las

fechas originales de la apertura de la larga distancia.

El intento de modificación del marco jurídico para los servicios de valor agregado ocasionó incertidumbre y desconcierto en el sector, y afectó de alguna manera la puesta en marcha de varios proyectos de inversión.

Podemos identificar los siguientes retos para 1996:

- La apertura a la competencia de los servicios telefónicos de larga distancia.

- Una adecuada reglamentación de la Ley 142/94, que facilite la competencia en los servicios de telefonía local.

- El proceso de adjudicación de los nuevos canales de televisión y la definición reglamentaria de sistemas de televisión directa al hogar vía satélite.

- La definición de un sistema satelital andino.

m duda alguna, el mayor reto que enfrenta el sector es el proceso de apertura a la competencia de los servicios de larga distancia. En relación con este punto, si bien deben establecerse unas razonadas "barreras de entrada" económicas, técnicas y empresariales, debe evitarse el mecanismo de la subasta como criterio final de adjudicación de las nuevas licencias. El valor pagado en la subasta por los operadores se traslada automáticamente al usuario, impidiendo la necesaria rebaja de las tarifas, y obliga al gobierno a otorgar concesiones con cláusulas de exclusividad a muy largo plazo (10 años), que hoy no son viables a la luz de los desarrollos tecnológicos.

La a solución para nuestros problemas más urgentes sería mayor diligencia por parte del Ministerio de Comunicaciones y de la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones en la expedición de la reglamentación pendiente. Asimismo, debe garantizársele explícitamente a los operadores privados que las licencias y concesiones otorgadas van a respetarse, y que no habrá cambios que amenacen las inversiones que ya han realizado. Deben, asimismo, establecerse por parte del gobierno procesos de consulta permanente con el sector privado, encaminados a buscar el consenso sobre las normas a expedirse. Las perspectivas a mediano plazo son francamente promisorias, de mantenerse el proceso de apertura. Todo indica que, en este campo, el gobierno del presidente Samper lo va a mantener.

Partiendo del anterior supuesto, en el mediano plazo vislumbro el siguiente panorama: desmonopolización total en la prestación de los servicios de telecomunicaciones, pues en el futuro próximo los avances en la tecnología no van a tolerar exclusividades ni barreras reglamentarias artificiales en la prestación de los servicios; crecimiento acelerado en la cobertura; mejora significativa en la calidad, frutos ambos de la competencia; privatización de las empresas estatales; grandes alianzas estratégicas entre empresas; cuantiosas inversiones en infraestructura y generación de un volumen importante de empleo altamente calificado.

E n cuanto al sector de informática, 1995 ha sido un año difícil para el sector. El año comenzó con los problemas generados por las tasas de interés y con una "recesión sicológica", que tuvo impacto importante en las decisiones de inversión en infraestructura de sistemas. Las dudas sembradas con respecto al futuro de la apertura también tuvieron una influencia de gran importancia en la dinámica de los negocios de los primeros meses del año.

A mediados del año se notó una reactivación del volumen de negocios, pero la súbita devaluación de agosto generó, además de pérdidas en cambios importantes para los que tenían deudas en dólares, una mayor cautela en el manejo de los inventarios y en general del manejo del negocio. La devaluación tiene por efecto el encarecimiento del producto en pesos, creando más oportunidad para la reactivación del contrabando, efecto que se acrecienta si se tiene en cuenta la posibilidad inminente de un aumento del IVA en dos puntos. Se ha notado en el segundo semestre un incremento del mercado gris y el contrabando.

Los procesos de certificación aduanera añaden unos días adicionales al tiempo de reposición, lo que obliga a hacer una mejor planeación del manejo de los pedidos al exterior y de los inventarios. En el campo de los computadores estos procesos no han podido disminuir el contrabando.

La crisis política del segundo semestre ha tenido también un gran impacto en el nivel de confianza de los empresarios, creando incertidumbre en la toma de decisiones corporativas, lo que resulta en postergación de algunas decisiones de inversión.

L as expectativas para 1996 son muy halagadoras, siempre y cuando el / gobierno ' logre estabilizar la actual crisis política y dar claridad, continuidad y confianza en el manejo económico.

El 95 puede ser visto como un año de ajustes, pero en el 96 lo que se requiere son unas reglas de juego muy claras con continuidad en su aplicación. Un manejo gota a gota de la devaluación en niveles reales, un sostenido control de la inflación, y, muy importante, en especial si se aprueba la reforma tributaria, un estricto y agresivo control al contrabando y a la evasión en el cobro del Impuesto al Valor Agregado, ya que puede generar una situación de desventaja sustancial en la competitividad de los precios en un sector muy sensible a los mismos.

Por último, el elemento de la seguridad es verdaderamente crítico. El gobierno debe generar la suficiente credibilidad en su capacidad de manejo y resolución de la crítica situación de seguridad y orden público que estamos enfrentando.

E l panorama en el mediano plazo para el sector informático es muy promisorio. Desde hace cerca de tres años se viene registrando un crecimiento sostenido de la inversión en productos informáticos en Colombia, y de mantenerse las principales variables macroeconómicas bajo control, esta tendencia debe continuar. Varios factores están influyendo en este fenómeno, entre los cuales caben destacarse el proceso de apertura, que redujo aranceles y por consiguiente precios; el despertar de los mercados del hogar y de pequeñas empresas y oficinas profesionales; y el "jalonamiento" que están generando las empresas privadas operadoras de servicios de telecomunicaciones de valor agregado, que han facilitado la comunicación entre computadores y el acceso a Internet. De mantenerse estos factores, la infraestructura del siglo XXI podrá finalmente construirse en Colombia.
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