| 5/1/1997 12:00:00 AM

FUERZAS

Harold Bedoya

58 años

Comandante General de las Fuerzas Militares

Fuerza, opinión

Es la columna vertebral de cual quier decisión sobre el orden público en Colombia. Se formó en combate. Lleva más de cuarenta años enfrentándose, desde diferentes posiciones a las distintas guerrillas. Fue un triunfador y por ello está convencido de que la derrota militar de la guerrilla es el único camino de pacificación del país.



Su mayor momento de gloria lo vivió en el primer tiempo del ministro de Defensa Fernando Botero Zea, quien le dio su apoyo para sacar adelante el primer impuesto de guerra, la transmisión por TV del pago de recompensas contra distintos cabecillas del narcotráfico y la guerrilla, la puesta en marcha de las Convivir y le permitió enterrar el Protocolo II de Ginebra que se había abierto paso al final del gobierno de Gaviria. Sin embargo, cuando se destapó la crisis del proceso 8.000 no dudó en tomar la distancia necesaria para proteger al Ejército de cualquier riesgo de escándalo. Ha logrado mantener su independencia frente a Samper.



Pero los duros golpes que recibió el Ejército el año pasado lo debilitaron ante la opinión pública, unidos a la presión internacional frente al tema de los derechos humanos. La verdadera prueba de fuego del general está en su capacidad para sostenerse, en medio de los cambios de ministros y de políticas, hasta el final del actual gobierno.



Manuel José Bonnet

58 años

Comandante General del Ejército

Fuerza, política, opinión

Es el hombre de la política y de las relaciones públicas dentro de las Fuerzas Armadas. Con su hermano Pedro, -actual Superintendente de Notariado y Registro, ex congresista y durante muchos años abogado y lobbysta del Grupo Santo Domingo- ha hecho un duo que se complementa y mueve como pez en el agua, en el ambiente de la política y los distintos círculos sociales bogotanos. Le gusta escribir y mover conceptos dentro del Ejército y fue el primero de la cúpula militar que se atrevió a dar un cierto respaldo, en pleno Congreso de la República, a la propuesta de paz del ministro de Defensa Gilberto Echeverri.



Su elocuencia y sociabilidad típicas de la costa, su región de origen, lo hacen aparecer como un buen segundo del general Bedoya. Como comandante de la Quinta Brigada en Cali conoció de cerca los alcances de la narcocorrupción y su paso por la Segunda División del Ejército con sede en Bucaramanga, primero como dependiente de Faruk Yanine y luego como comandante, lo llevaron a afinar posiciones frente a la guerrilla y a entender el fenómeno del paramilitarismo.



Ha mantenido una posición independiente y crítica frente a la crisis política y a Samper, y ha insistido, incluso internacionalmente, que una cosa es el gobierno y otra el país, con afirmaciones tan tajantes como la que pronunció en España el año pasado cuando dijo: "Nosotros somos el Ejército de la Nación y no el Ejército del régimen".



Gilberto Echeverri

61 años

Ministro de Defensa Nacional

Fuerza y gobierno

Es la cabeza del Ministerio más crítico en un país en guerra. Juan Carlos Esguerra, ex ministro de Defensa y actual embajador de Colombia en Estados Unidos, por sugerencia de su hermana, la abogada Saturia Esguerra, lo propuso para el cargo. Entró hablando de paz y lo que aparentemente constituirá un segundo aire para el gobierno, puede terminar convirtiéndose en una papa caliente para Echeverri dentro de las Fuerzas Armadas y para Samper frente a la opinión pública, porque la guerrilla ha descartado cualquier negociación con este gobierno. Echeverri tiene poder de comunicación y una cierta capacidad para generar opinión y para convocar y movilizar, incluso a los sectores empresariales -renunció a la presidencia de Occel para pasar al Ministerio- en torno a sus propuestas. Aunque tiene la ventaja de haber sido jefe del general Bedoya en el pasado cuando el uno era gobernador de Antioquia y el otro comandante de la Cuarta Brigada, se auguran tiempos difíciles dentro del Ministerio, por la diferencia abismal de posiciones de todos los actores frente a la guerra.



Echeverri es un idealista que se encarreta con temas difíciles. La paz es uno de ellos. Ya estuvo como negociador en el gobierno de Gaviria y fracasó. Ahora, al frente de los militares, su oficio no es propiamente el de distraerse jugando con las palomitas de la paz, sino el de resolver problemas específicos relacionados con la compleja situación de orden público que vive el país.



Luis Eduardo Garzón

46 años

Presidente de la Central Unitaria de Trabajadores

Fuerza, política

Es el hombre que hoy maneja los hilos del poder sindical en Colombia. Como presidente de la CUT desde 1996, la central obrera mayoritaria, lideró el paro de trabajadores de comienzos de 1997 que negoció un aumento salarial por encima del 13% propuesto por el ministro de Hacienda para los empleados oficiales.



El gobierno lo considera un interlocutor importante para el proceso de paz con la guerrilla, precisamente por sus antecedentes como militante de izquierda y sus conocimientos del tema petrolero, gracias a su experiencia como dirigente de la USO durante más de diez años.



Luego de su triunfo en el paro de comienzos del año se prevé que mantendrá una posición beligerante. Su nuevo reto es sacar adelante un paro obrero popular en octubre que al parecer tendrá como objetivo oponerse a la privatización de las empresas estatales. Luego le corresponderá participar en las negociaciones salariales de fin de año y comienzos de 1998.



Alvaro Leyva Durán

54 años

Comisión Nacional de Conciliación

Fuerza, política

Alvaro Leyva mantiene de tiempo atrás, una comuni- cación privilegiada con distintos grupos de alzados en armas. De extracción conservadora, participó en la Asamblea Constituyente en las listas del M-19 pero se distanció de Antonio Navarro, por la manera como este grupo negoció temas cruciales para lograr poder burocrático. Se ha entrevistado con las cúpulas de las FARC, el ELN, el EPL, los paramilitares de Carlos Castaño y sostiene relaciones permanentes con las organizaciones internacionales y gobiernos extranjeros interesados en colaborar en el proceso colombiano. Con el mismo propósito fue uno de los impulsores de la Comisión Nacional de Conciliación a finales del año antepasado.



La manera independiente como se mueve, con acceso no sólo a los sectores por fuera de la ley sino a los distintos grupos de la sociedad, congresistas y empresarios, lo ha convertido en una persona incómoda tanto para el gobierno como para las Fuerzas Armadas. Descarta de plano la posibilidad de que el actual gobierno Samper, calificado como "ilegítimo" por la propia guerrilla, pueda abrir las puertas de una negociación. En cualquier caso, Leyva es una interlocución obligada para un proceso de paz.



Luis Enrique Montenegro

54 años

Director del DAS

Fuerza y gobierno

Por iniciativa del presidente Samper, el subdirector de la Policía, responsable del trabajo operativo de la institución, con experiencia en inteligencia -ex director de la Dijin-, fue trasladado a la dirección del Departamento Adminitrativo de Seguridad, DAS, entidad adscrita a la Presidencia. Desde el escándalo de los narcocasetes y las evidencias de la penetración del dinero del narcotráfico en los distintos estamentos del Estado, el manejo de la inteligencia ha sido un punto crucial en el gobierno Samper. Tanto, que son ya tres los directores del DAS que han intentado darle alguna coherencia.



El general Montenegro tuvo un papel importante junto a Peláez Carmona en la lucha contra el cartel de Medellín y participó en la organización del bloque de búsqueda de Cali. A pesar de sus éxitos y condecoraciones -ha recibido siete veces la medalla al mérito policial-, no parece ser el hombre para revolcar el DAS. Es muy buen segundo, hecho que le resta independencia y capacidad de riesgo propio. Amigo de las consultas, no ha tomado decisiones drásticas en el mando del organismo, al punto de que el equipo del anterior director, el notario Marco Tulio Gutiérrez, persona de máxima confianza de Samper, sigue dando órdenes en la entidad.



Montenegro se ha vuelto asiduo del Palacio de Nariño y la entidad, que debía convertirse en el eje de la inteligencia en el país, sigue convertida en un ente coordinador de la seguridad del Presidente y de los altos funcionarios del gobierno.



Teniente Coronel Oscar Naranjo

40 años

Director de Inteligencia de la Policía

Fuerza

Es el hombre de confianza del general Rosso José Serrano, quien no da un paso sin sus análisis e informaciones. En tan solo un año y medio protagonizó un veloz ascenso que lo llevó a ocupar la dirección del recién creado Departamento Especial de Inteligencia de la Policía. Hijo del general Francisco José Naranjo, ex director de la Policía Nacional (1981-1983), el coronel Naranjo está dedicado a las labores de inteligencia desde hace 18 años. Su trabajo determinó la caída de Gonzalo Rodríguez Gacha y de Pablo Escobar, la desmembración del cartel de Medellín, la captura de la cúpula del cartel de Cali y el rescate de Juan Carlos Gaviria.



Cercano desde hace años de la DEA, es el punto de contacto con la inteligencia internacional. Es considerado el oficial más capacitado para una estrategia contra la subversión, la cual hoy está en manos del Ejército. Fue señalado por el actual gobierno como del grupo de los conspiradores e igual que el general Serrano estuvo a punto de ser retirado de la institución por Samper. Tiene comunicación directa con ex presidentes, ministros y ex ministros, porque, sencillamente, sabe demasiado.



Vicealmirante Edgar Romero

54 años

Comandante de la Armada Nacional

Fuerza

Es el hombre clave en el conflicto con Venezuela. Su ex periencia dentro de la Armada y su conocimiento de los temas marítimos y fluviales, así como su papel en el desarrollo tecnológico de esta fuerza, contribuyeron para que el ex ministro Guillermo Alberto González propusiera su ascenso por encima de siete oficiales que ten'an mayor antigüedad.



El vicealmirante Romero estaba al mando de la corbeta Francisco José de Caldas en el incidente en el golfo de Venezuela durante el gobierno Barco. Sin convicción, Romero aceptó en ese momento la retirada. Desde entonces quedó "picado" por el conflicto y hoy es un experto en temas de defensa estratégica. En la actualidad, cumple una misión para establecer un sistema de radares en Punta Espada, en la Guajira, con el propósito de contrarrestar la ventaja que Venezuela tendría sobre Colombia, una vez concluida la construcción de su puerto en el islote de los Monjes.



El vicealmirante Romero participó de manera activa en los acuerdos marítimos exigidos por Estados Unidos y firmados hace poco por la canciller María Emma Mejía, que le permitirán desarrollar su vigilancia antinarcóticos en aguas colombianas. Sin ser desafiante, mantiene independencia frente al general Bedoya y su peso propio dentro de las Fuerzas Militares le ha posibilitado fortalecer el equipo aéreo de la Armada con diez helicópteros para la infantería de Marina.



Rosso José Serrano

54 años

Director General de la Policía

Fuerza y opinión

Ha sabido capitalizar los lo gros de su institución frente al cartel de Cali, la subversión y el rescate de secuestrados como Juan Carlos Gaviria, para transformarlos en prestigio y credibilidad frente a la opinión pública. Convencido de que la inteligencia es el arma más eficaz en cualquier combate, ha formado una unidad especial en la Policía al mando del teniente coronel Oscar Naranjo, que no se limitará al trabajo urbano.



Esta unidad podría ser de gran utilidad para apoyar al Ejército en la lucha contra la guerrilla, pero las no siempre fluidas relaciones entre las dos instituciones dificultan el trabajo conjunto.



El reconocido olfato de Serrano para usar oportunamente la información lo ha vuelto un hombre de consulta obligada para todo el mundo del poder. Serrano no comparte fácilmente sus pesquisas, averiguaciones o documentaciones porque sabe que la discreción es requisito para producir resultados.



Fue Serrano quien suministró el cheque que Perafán le había girado al ex ministro Guillermo Alberto González, hecho que le produjo roces con Samper, de quien mantiene una posición independiente. Aunque su alianza de trabajo con el gobierno estadounidense es a toda prueba, su intuición política lo ha llevado a manejar públicamente una prudente distancia que, en últimas, fortalece su imagen. Es más abierto que el general Bedoya a la posible solución negociada del conflicto armado. No le han faltado ofrecimientos para que se involucre en la contienda política.



Víctor Carranza

61 años

Esmeraldero y ganadero

Fuerza y dinero

Ha hecho su fortuna alrededor del negocio de las esmeraldas, desde su explotación como minero hasta su comercialización internacional. Después de mucha violencia, se consolidó como líder del sector esmeraldero a mediados de 1990, con exportaciones superiores a los US$500 millones. Con la riqueza acumulada, desde hace diez años ha comprado tierras, hasta lograr un emporio ganadero, tan grande como el de los Ochoa Vásquez. No existe ninguna orden judicial en su contra. Asistió al congreso ganadero celebrado en Cartagena el año pasado. Participó de manera indirecta en la formación de planchas para la junta directiva y expresó públicamente su interés por el futuro del negocio. Así como logró propiciar acuerdos de paz con Gonzalo Rodríguez Gacha, el Mexicano, ha sido uno de los cerebros detrás de la unidad paramilitar alrededor de Carlos Castaño. Víctor Carranza es una carta clave en cualquier negociación de paz que involucre a los paramilitares.



Carlos Castaño

35 años Comandante de las Autodefensas Campesinas de Colombia

Fuerza, política

Es el jefe máximo de un ejército de 3.000 paramilitares que opera en Córdoba, Urabá, los Llanos Orientales, el Magdalena medio, el Noroeste antioqueño, Huila y Putumayo. En la reciente cumbre realizada el pasado mes de abril, entre once jefes regionales, Carlos Castaño, quien venía operando como comandante de las Autodefensas campesinas de Córdoba y Urabá, fue nombrado jefe máximo nacional.



Reconoce ser propietario de 4.500 hectáreas que conforman un anillo de seguridad alrededor de la finca Las Tangas, ubicada en la carretera entre Montería y San Pedro de Urabá, donde tiene su cuartel general. Desde allí inició en 1995, como jefe militar y bajo las órdenes de su hermano Fidel, una estrategia dirigida a combatir la guerrilla y «limpiar» zonas controladas por ésta en la región de Urabá y el Noroeste antioqueño. Obligó el repliegue de los frentes 5 y 58 de las FARC y la desmovilización del Frente Francisco Garnica del EPL.



Castaño concibió la estrategia de secuestro de los familiares de comandantes guerrilleros y tiene en mente darle un carácter político a su lucha para sentarse a la mesa de negociaciones con la guerrilla. Con este propósito ha tenido contactos con el ministro del Interior, Horacio Serpa y con distintos miembros de la Comisión de Conciliación Nacional.



Manuel Gregorio Pérez

(Alias el Cura Pérez o Poliarco)

55 años

Jefe político del ELN

Fuerza, política

Es la cabeza del comando central del ELN, que comparte con Gabino, Antonio García (negociador en Tlaxcala), Felipe Torres (detenido en la cárcel Modelo) y Carlos Ballesteros.



El cura Pérez tiene la última palabra en la línea política: participación en elecciones, alianzas, contenido de conversaciones, comunicaciones públicas, delegación de las representaciones internacionales, decisión sobre el gasto global, sanciones y control del plan general.



Una vez fracasados los diálogos de Caracas y Tlaxcala durante el gobierno de Gaviria, el único punto en que el cura Pérez ha modificado su posición es la aceptación de las reglas que impone el Derecho Internacional Humanitario. En el congreso de octubre del año pasado, el ELN se trazó como meta política inmediata la consolidación de su influencia en 120 municipios del país. Cualquier decisión sobre una eventual participación en diálogos para un proceso de paz, se tomará por consenso, como es la costumbre del cura Pérez para preservar la unidad y evitar cualquier fraccionamiento movimiento.



Nicolás Rodríguez

(Alias Gabino o Comején)

43 años

Jefe militar del ELN

Fuerza

Después del triunfo del Ejército sobre el ELN en el com bate de Anorí y ante la salida de su jefe máximo hacia Cuba, Gabino tomó el mando de la organización en 1973. Dedicó sus esfuerzos a reorganizar el ELN en distintas ciudades del país, hasta que cinco años después logró conformar una nueva dirección nacional y le endosó el mando político al cura Manuel Pérez. Desde entonces, asumió el mando directo de la tropa como jefe militar de 2.500 hombres armados, con una red de apoyo cercana a los 10.000 civiles, distribuidos en el Catatumbo, sur del Cesar, Sucre y Noreste de Antioquia.



La estrategia militar de Gabino está dirigida a concentrar el poder militar del ELN en tres grandes compañías en el sur de Bolívar, Santander y Antioquia. Tiene en mente la expansión militar, antes que cualquier otra consideración política. Representa la línea dura y comparte posiciones con el Domingo Laín. El poder de Gabino está asociado a las bases campesinas, mientras que el de Manuel Pérez a los sectores intelectuales y urbanos. Juntos forman la dupleta de poder del ELN.



Armel Augusto Robles

(Alias El Chino)

39 años

Comandante del Frente Domingo Laín del ELN

Fuerza

Es la cabeza del frente Domin go Laín, el más poderoso eco nómicamente de la guerrilla y que desde su fundación, en 1974, opera de manera autónoma. Fue el primer grupo guerrillero del país que negoció con una multinacional petrolera, la Mannessman en 1985. De allí en adelante tanto Ecopetrol como casi todas las compañías petroleras se han visto presionadas a pagar un «impuesto de guerra». También se lucra de los procesos de contratación pública en Arauca, que provienen de las cuantiosas regalías que reciben el departamento y los municipios.



El Chino, quien lleva quince años en el ELN y se comporta como una rueda suelta, es enemigo por ahora de entrar en negociaciones de paz. Ha decidido expandir su poder militar, mediante alianzas con otros frentes como el Camilo Torres que opera en el Magdalena Medio, una fracción del Solano Sepúlveda en el sur de Bolívar y redes urbanas del ELN de Bogotá y Cali. En las actuales circunstancias, el Domingo Laín y su comandante serán, sin duda, un obstáculo para el avance de cualquier proceso de paz.



Manuel Marulanda Vélez

(Alias Tirofijo)

69 años

Comandante general de las FARC

Fuerza, política

Este guerrillero quindiano, que lleva cuarenta y cinco años en el monte, maneja un ejército de 12.000 combatientes con una base de apoyo militar de 22.000 civiles, distribuidos en 69 frentes que operan principalmente en el centro y oriente del país. En 1994 manejaba un presupuesto, según cifras oficiales, cercano a los $350.000 millones.



Ha logrado centralizar bajo su orientación la dirección política y militar de las FARC. Sus hombres de confianza son Raúl Reyes, el Mono Jojoy y Alfonso Cano.



Marulanda es de la línea de fortalecimiento militar. Por eso su participación en los dos procesos de paz anteriores, el de Betancur y el de Gaviria, fue distante. De esa frustrada experiencia quedó el convencimiento de que cualquier aproximación a un diálogo tendrá que hacerse sobre la aceptación de su poder militar y territorial, sin desmovilización.



Es un comunista convencido, cuyo único propósito es la toma del poder con las armas. El derrumbe del comunismo no modificó sus posiciones.



Ha dicho reiteradamente en comunicados y por intermedio de su vocero Raúl Reyes que no está dispuesto a iniciar conversaciones de paz con el gobierno Samper por considerarlo ilegítimo.



Uno de sus requisitos para un nuevo proceso de paz sería la convocatoria a una nueva Asamblea Constituyente en la que participen representantes de los sectores excluidos de la vida nacional.



Jorge Briceño Suárez

(Alias Mono Jojoy)

49 años

Jefe militar de las FARC

Fuerza

Es el jefe de operaciones de las FARC. Como cabeza del Bloque Oriental, con 3.000 hombres bajo su mando, su misión es cercar a Bogotá antes del 2002.



Estuvo al mando de la toma de la Calera en 1994 y comandó las recientes ofensivas sobre el centro del país, en acciones sobre las poblaciones de Pasca, Gutiérrez, Cáqueza, Usme, Soacha y Anapoima. La alta oficialidad del Ejército lo considera el guerrillero más peligroso y quien más bajas le ha causado. No ha conocido en la vida nada distinto a la guerra y la guerrilla.



En el nivel militar, es el guerrillero más cercano a Marulanda, de corte agrarista. Representa la línea más dura dentro de las FARC y es enemigo de cualquier diálogo. Es un convencido de la posibilidad de derrotar al Ejército y está concentrado en la ejecución, centímetro a centímetro, de su plan militar.



Luis Edgar Devia

(Alias Raúl Reyes)

48 años

Jefe del Frente Internacional de las FARC

Fuerza y opinión

Es el hombre más cercano, en lo político, a Manuel Marulanda. Desde el año pasado maneja, desde Costa Rica y México, las relaciones internacionales y las finanzas de las FARC en el exterior. Es el interlocutor obligado en cualquier acercamiento para la negociación. Para muchos es el más seguro sucesor de Marulanda y como vocero de las FARC tiene más legitimidad y peso político que Alfonso Cano.



Hace quince años forma parte de la cúpula de los siete que conducen las FARC, con responsabilidades en las operaciones financieras. Raúl Reyes fue crítico del papel de Alfonso Cano en los diálogos de Caracas y Tlaxcala en el gobierno Gaviria y comparte la orientación campesinista de Tirofijo. Es un marxista leninista ortodoxo, que insiste en la sociedad comunista y en la guerra como mecanismo para obtener el poder. Tiene todo el respaldo de la cúpula y de Manuel Marulanda, lo cual lo hace un interlocutor calificado.



Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela

(Alias el Ajedrecista y el Señor)

58 y 53 años

Jefes del cartel de Cali

Fuerza, política y gobierno

Después de casi dos años en la cárcel, los hermanos Rodríguez Orejuela han mostrado la disciplina y el autocontrol de dos profesionales que saben medir el peso de sus palabras. Ya fueron condenados, Miguel a nueve y a veintitrés años y Gilberto a diez y medio años, que con sentencia anticipada, trabajo y estudio podrían reducirse a la mitad. La Fiscalía apeló ambos casos. Así las cosas, a los hermanos Rodríguez no les queda otra que jugársela a fondo en los dos únicos temas que les preocupan: la aplicación de la Ley de Extinción de Dominio y la extradición. Respecto a la primera, se han denunciado importantes movimientos notariales que pueden reflejar un reacomodo de propiedades y en cuanto a la segunda, la pelea está al rojo y el resultado es incierto.



Su fuerza está en la información que manejan sobre Samper y su círculo de amigos y otros políticos. Así lo dejó saber Miguel Rodríguez cuando, en una reciente ampliación de indagatoria por el caso Lara Arjona, dejó saber que con un esfuerzo podría refrescar su memoria, un mensaje claro en vísperas de una votación tan definitiva como la de la reforma constitucional para resucitar la extradición. Está pues claro que hasta la última hora del último día de su gobierno (y quizás de su vida) Samper y varios otros políticos vivirán entre dos fuegos: la palabra de los Rodríguez, por un lado y la presión de la justicia colombiana y esadounidense, por el otro.



Pastor Perafán

51 años

Sindicado de narcotráfico

Fuerza y política

La detención de Pastor Perafán el pasado 18 de abril en Vene zuela ya tuvo su primer efecto político: el veloz nombramiento del reemplazo de Carlos Medellín en el Ministerio de Justicia. Si bien Medellín había presentado su renuncia con anterioridad, tácitamente se había acordado su permanencia, hasta defender la conveniencia de la extradición en el Congreso.



Su retiro fue la respuesta del gobierno a que la justicia estadounidense le hubiera ganado al Ministerio de Justicia colombiano la carrera ante el gobierno de Venezuela en la solicitud de extradición. Porque la extradición de Perafán desde Venezuela a Estados unidos sería un precedente tanto para los capos detenidos como para los narcotraficantes que huyen de la justicia y una nueva variable para el debate parlamentario.



Pero éste es sólo un anticipo de lo que puede desencadenar un Perafán preso y acorralado, urgido por negociar sus penas.



El lujoso hotel Chinauta Resort de Girardot era el centro de las relaciones públicas de Perafán de la misma manera que el hotel Intercontinental de Cali lo fue para los capos de Cali; la cercanía a su cuñado, el conocido diseñador Carlos Arturo Zapata, también le resultó de gran utilidad para ampliar su red de relaciones sociales bogotanas; su moderna empresa de video, Imágenes y Sonido, prestó sus servicios por todo el país; y su firma quedó en las decenas de cheques que giró para campañas políticas regionales y nacionales, para citar sólo algunos elementos de lo que podría convertirse en el «paquete Perafán».
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