| 1/21/2005 12:00:00 AM

Fondos<br>Puerta a la diversificación

Ningún otro vehículo de inversión ofrece tanta diversidad y conveniencia para acceder a diferentes tipos de activos financieros como un fondo de inversión.

Al ser carteras colectivas que reúnen a varios inversionistas con objetivos financieros similares, los fondos de inversión tienen un mayor poder de negociación y, por tanto, pueden acceder a una mayor variedad de instrumentos a mejor precio y lograr mayor diversificación y mejores rentabilidades.

De otra parte, al invertir en un fondo, el inversionista individual tiene acceso a un manejo profesional de su portafolio por parte de sociedades especializadas en el tema de inversiones, lo cual es una gran ventaja cuando no se es un experto en inversiones.

Hay fondos de todo tipo y para todos los gustos. Los fondos a disposición de los inversionistas colombianos son de tres tipos.

En primer lugar están los fondos de valores e inversión, administrados respectivamente por los comisionistas de bolsa y las fiduciarias. En el universo de estos fondos, hay opciones de plazo, rentabilidad y riesgo para todo tipo de inversionistas. Por ejemplo, los fondos de valores son de diversas clases: abiertos (a la vista o de muy corto plazo), escalonados (con vencimientos a determinados plazos) y cerrados (plazos fijos con comisiones de salida). Cada uno involucra un plazo, un nivel de riesgo y un rendimiento.

En segundo lugar están los fondos comunes ordinarios -producto genérico de los fideicomisos de inversión-, que se convierten en la primera opción de un inversionista con un perfil de riesgo bajo o moderado y liquidez de corto plazo. Las fiduciarias también ofrecen los fondos comunes especiales (FCE), que responden a propósitos comunes específicos de diversos tipos de inversionistas, como educación, salud, pensión y vacaciones. Su funcionamiento está reglamentado en la mayor parte por cada sociedad fiduciaria creadora del fondo.

Están también los fondos de inversión del exterior, que operan en Colombia por intermedio de representantes y que son particularmente atractivos para quienes buscan una alternativa para diversificar el riesgo país. Son fondos ofrecidos por compañías estadounidenses para clientes en el exterior que no sean ni ciudadanos ni residentes de ese país. Los fondos del exterior son de tres clases: activos, que buscan ganar un rendimiento; pasivos, que son más seguros y siguen índices; y los hedge funds, que buscan ganar sin importar la dirección que tome el mercado, mediante la realización de operaciones de cobertura y fuerte apalancamiento.

Por último, están los fondos de pensiones voluntarias, que ofrecen una excelente opción, no solo para ir construyendo una pensión complementaria para el retiro, sino por sus beneficios tributarios (ver recuadro). Son administrados por las AFP y por algunas fiduciarias.

El beneficio tributario de estos fondos es que los aportes voluntarios se consideran como ingresos no constitutivos de renta o ganancia ocasional y, por tanto, no forman parte de la base para aplicar la retención en la fuente (ver ejemplo).

Para disfrutar de estos beneficios, el dinero debe permanecer en el Fondo de Pensiones Voluntarias por un mínimo de 5 años. Si se retiran los aportes antes de este plazo, en el momento del retiro se les cobrará la retención en la fuente; adicionalmente, el fondo también aplica una comisión por retirarlos antes de tiempo.

La ley establece que los recursos se pueden trasladar a una cuenta AFC para la compra de vivienda sin perder los beneficios tributarios. No obstante, el administrador del fondo cobrará una comisión por los retiros que se hagan antes de un año.

En conjunto, los fondos existentes en el país administran recursos por $14,6 billones (ver diagrama).



Cómo elegir un fondo

Al escoger un fondo en el cual invertir su dinero, la rentabilidad histórica no puede ser el único factor por considerar, pues los mercados financieros son tan impredecibles que nada garantiza que las rentabilidades obtenidas en el pasado se repitan en el futuro. Obviamente, el comportamiento pasado cuenta, pero el análisis debe centrarse en los retornos de largo plazo (unos 5 años) y se debe comparar con otros que sigan estrategias similares.

Además de la rentabilidad histórica y su volatilidad, es necesario revisar la calificación del fondo, su plazo, la composición del portafolio y su política de inversión. Esto para tener la certeza de que el fondo se acomoda a las necesidades de inversión y perfil de riesgo del inversionista.

La ley obliga a todos los administradores de fondos a calificarse en 3 aspectos por medio de entidades especializadas: el riesgo de crédito, que mide la calificación promedio del portafolio; el riesgo de mercado, que es la duración promedio (es decir, qué tan sensible es el fondo ante cambios en las variables, como tasas de interés, tasa de cambio, etc.); y el riesgo de administración y operación, que mide el expertise del administrador del fondo y sus estructuras operativas (vea en www.dinero.com una explicación detallada de las calificaciones y sus escalas).

Además, hay que revisar la calidad de la asesoría financiera que se brinda al cliente, la variedad de alternativas de inversión, la flexibilidad de los planes de ahorro, el soporte tecnológico y el servicio. En este último aspecto, las entidades han hecho grandes avances y hoy son comunes facilidades y servicios como páginas web transaccionales, descuentos de nómina, asesores personalizados, retiros sin necesidad de ir a la entidad, call center, etc.

En resumen, el inversionista debe informarse bien acerca del tipo de inversiones que realiza el fondo escogido y sobre el administrador. Todos los fondos tienen la obligación de revelar esta información. De hecho, el gobierno ha venido expidiendo normas que han mejorado sustancialmente este frente en los fondos. Desde hace algunos meses, los fondos de valores y los fondos de inversión están obligados a diligenciar y publicar mensualmente en su página de internet una ficha técnica actualizada para cada uno de los fondos que administran, que muestre todas las características del fondo (valor, tipo, clase, inversión mínima, comisiones, calificaciones, política de inversión, evaluación, duración, composición del portafolio, hoja de vida del administrador, etc.).



Los riesgos

Los fondos son tal vez el mejor vehículo de inversión, sobre todo si no se es experto en inversiones. Sin embargo, no hay que olvidar que también tienen riesgos. El principal riesgo es que no cuentan con un seguro de depósito, con lo cual quien invierte en un fondo puede perder el capital.

Un ejemplo claro de esta situación fue el episodio que vivieron los inversionistas, durante la crisis de los TES (papeles de deuda del gobierno), en agosto de 2002. Como la mayoría de los fondos de renta fija que operan en el país tiene una parte importante de su portafolio invertida en TES y los fondos están obligados a valorar sus inversiones a precios de mercado, cuando las tasas de interés subieron y sus precios cayeron, la pérdida de valor se vio reflejada inmediatamente en el valor del fondo. Muchos inversionistas se asustaron, se retiraron y perdieron grandes sumas de dinero.

Esto no significa, sin embargo, que los fondos sean malos, sino que el inversionista debe tener claro cómo está compuesto el portafolio para conocer el riesgo al que está expuesto.

Otros aspectos para tener en cuenta cuando se invierte en un fondo son la comisión que cobra el administrador por el manejo de las inversiones y las sanciones que impone a quienes se retiran antes del tiempo determinado. La comisión se cobra sobre el valor total del fondo o sobre los rendimientos.

Por esto, si bien se puede acceder a un fondo con un capital relativamente bajo, puede no ser conveniente hacerlo, pues las comisiones, el impuesto a las transacciones y la retención en la fuente del 7% sobre los rendimientos pueden acabar con la rentabilidad. Hay que fijarse en la rentabilidad neta (una vez descontados estos factores).
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