| 5/25/2007 12:00:00 AM

Flores

Colombia, el segundo exportador de flores del mundo, se enfrenta a la tenaza de la revaluación y la inflación. ¿Cómo saldrá del problema?

La situación de los floricultores colombianos se está comenzando a parecer a la de los bananeros. El país es el segundo productor del mundo en flores cortadas después de Holanda, pero en los últimos años el desempeño financiero del sector no guarda relación con esa posición preponderante.
 
Entre 2002 y 2006, el margen del sector, medido como Ebitda/Ventas pasó de 10,1% a 4,2%, y la rentabilidad (Utilidad/Patrimonio) cayó de 2,3% a -7,2%. "Es uno de los sectores con mayor deterioro en su rentabilidad", decía la firma Stern Stewart en 2006.

La situación se produjo por una mezcla de factores, dentro de los cuales la revaluación es el más vistoso pero no el único. En 2005, las empresas invirtieron una buena cantidad de recursos para mejorar su productividad y ese año los activos del sector crecieron 9,4%. Una parte de esa inversión se financió con deuda.
 
El valor de las obligaciones financieras aumentó 43% entre 2003 y 2005. Con la reducción de ingresos producida por la revaluación, el indicador obligaciones financieras/Ebitda pasó de 1,9% en 2003, a 5,7% en 2005.

En los últimos meses, la revaluación y el aumento de la inflación actuaron como una tenaza sobre la rentabilidad. La revaluación redujo los ingresos y la inflación aumentó el costo de mano de obra y los intereses sobre las deudas.

¿Qué hacer?
El gobierno empezó a tomar medidas para aliviar al sector de la presión del tipo de cambio revaluado. Lo eximió de pagarle al ICA los certificados fitosanitarios para exportación, y le ofreció un subsidio que el gremio Asocolflores estima en $90.000 millones y que se entregará al final de 2007 y a principios de 2008.

Pero al lado de medidas de emergencia, se debe aumentar la competitividad. El presidente de Asocolflores, Augusto Solano, considera que para conseguirlo, los floricultores deben mantener actualizadas sus variedades para ofrecer lo más reciente que haya en el mercado.
 
"Hacer alianzas estratégicas en distintas áreas de la cadena para mejorar eficiencias. También, lograr costos competitivos en el transporte a Europa y Rusia", dice. En particular, propone establecer una política de cielos abiertos para aumentar las alternativas de transporte aéreo y disminuir los costos.

El transporte es clave. "En la mayoría de mercados a los que llega el producto colombiano, el costo del flete de importación es comparable con el costo del tallo. Una rosa de precio promedio US$0,22 paga flete de US$0,20 a destinos europeos o asiáticos", dice Luis Eduardo Fandiño, de Andean Arabian Flowers, un comprador de flores que vende en Dubai. Sugiere investigar en materiales de empaque y técnicas para que la flor ocupe el menor volumen posible y con ello bajen los fletes.

Además, se pueden hacer esfuerzos nuevos de mercadeo. Según Augusto Solano, uno de los próximos pasos debe ser el de "introducir la venta de bouquets en Europa, que representan mayor valor agregado y que actualmente solo se venden en Estados Unidos".

Pero además, hay que mejorar la capacidad de gestión en las fincas pequeñas. "Las buenas prácticas agronómicas son fáciles de copiar, pero en gestión hay mucho por hacer", dice el ex presidente de Asocolflores, Germán Botero.
 
En particular, sostiene que necesitan gente preparada para hacer las mejoras estructurales en esas empresas, por lo general familiares y con poco desarrollo tecnológico. La solución: agrónomos y administradores mejor capacitados.
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