| 1/23/2004 12:00:00 AM

Finca raíz<br>La oportunidad

Gracias a los estímulos a la compra de vivienda, esta seguirá siendo una muy buena alternativa de inversión en 2004.

El año pasado, la finca raíz fue una buena alternativa de inversión, al producir rentabilidades de 20%. Para el año 2004, las perspectivas siguen siendo favorables pues hay mayores incentivos, mecanismos de financiación y bajas tasas de interés.

Según Fedelonjas, para 2004, la finca raíz podría otorgar una rentabilidad de 22%, que se compone de una valorización del 13% y una renta por alquiler del 9%. Indicadores como el tiempo que dura un inmueble sin arrendar, además, vienen mejorando. Mientras hace tres años, la cifra alcanzaba los 3 meses, hoy está en 45 días en promedio. La ley de arriendos -que agiliza los trámites de desalojo y restitución de inmuebles- hace más atractiva la inversión en finca raíz para arrendar.

Varias razones explican el dinamismo en la actividad edificadora y en las transacciones inmobiliarias. La crisis ha quedado atrás en el tiempo y la aversión al endeudamiento y a la compra de activos inmobiliarios también se ha reducido. La economía crece y las familias están en capacidad de volver a invertir en esta alternativa. Las tasas de interés siguen bajas. El beneficio tributario otorgado a la compra de vivienda de interés social (VIS) para arrendar es un importante dinamizador de la construcción de este tipo de vivienda. Además, un seguro al crédito hipotecario garantiza que el valor de la cuota del crédito no aumentará por encima del 6% por la inflación.

Finalmente, los beneficios tributarios que otorgan las cuentas AFC (ver recuadro), crean condiciones muy favorables para la compra de vivienda. Este último beneficio hace que la adquisición de vivienda sea uno de los pocos recursos de que disponen quienes ganan salarios relativamente altos para defenderse de los crecientes impuestos que vienen con cada reforma tributaria. Las cuentas AFC tienen un gran potencial para contribuir a la reactivación del sector, pero no se ha cumplido en su totalidad porque buena parte de sus posibles usuarios desconoce las ventajas que le ofrece el mecanismo y desconfía de él porque implica cierta complejidad.

A pesar de la reactivación, la construcción todavía está lejos de los niveles de actividad que tuvo en el pasado. Mientras que en 1997 la cartera hipotecaria alcanzaba los $14 billones, hoy la cifra llega a $6,3 billones. Si la economía mantiene su dinámica y las tasas de interés no se convierten en un obstáculo, el sector deberá hacer un importante aporte al crecimiento del país en los próximos años.
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