| 9/16/2005 12:00:00 AM

Farmacéuticos

Lo último en medicamentos llega pronto al país, gracias a la presencia directa de los grandes laboratorios. Y así ha sido desde hace muchas décadas.

En pocos sectores ha sido tan determinante la presencia multinacional como en el farmacéutico. La posibilidad de la población colombiana de acceder a los medicamentos más avanzados ha sido producto del trabajo de estas compañías en el país, cuyo aporte al mejoramiento de la salud nacional es indudable. "Nos enfrentamos a un gran compromiso: mejorar la calidad de la vida humana, permitiendo a las personas hacer más cosas, sentirse mejor y vivir más tiempo", dice un vocero de GlaxoSmithKline (GSK).

Desde 1912, cuando Otto Kemmler, delegado de la Casa Bayer, descubrió en Colombia un territorio ideal para importar sus productos farmacéuticos, las multinacionales no han parado de llegar. "Alrededor de los años 30 se fundaron algunos laboratorios, dedicados a la producción de extractos y tinturas vegetales, así como apoterápicos, biológicos, antihelmínticos, expectorantes y reconstituyentes que empezaban a tener aceptación en el mercado", afirma un vocero de Merck S.A., con base en la revista del Centro de Estudios Colombianos La industria farmacéutica en Colombia, de Raúl Gómez Montoya.

De acuerdo con el escrito, en 1939 había en el país 3 laboratorios nacionales, entre ellos el laboratorio JGB, de Cali y 10 firmas estadounidenses subsidiarias o sucursales de casas internacionales. Los productos de marca registrada en Europa eran importados y distribuidos por los representantes exclusivos de las casas productoras, en especial alemanas, francesas, suizas e inglesas.

La II Guerra Mundial tornó crítico el abastecimiento de medicamentos procedentes del exterior y obligó a algunas compañías foráneas a empezar a producir en Colombia. Es el caso del Instituto Bioquímico Ltda., fundado en 1938 por el médico español Carlos Bol Aleu para distribuir productos de los Laboratorios OM de Suiza; Laboratorios Quibi, fundado como importador en 1944 por el médico Francisco Laserna e Hijo, y fabricante desde 1948, y la firma Charles E. Frosst y Co., de Canadá, distribuidora en el país desde 1945 y fabricante desde 1949 como la colombo canadiense Laboratorio Frosst de Colombia Ltda.

Pero la verdadera expansión de la industria -según información suministrada por Merck- se puede situar en 1953, cuando en el país funcionaban unas 30 casas estadounidenses y 40 nacionales y europeas, pero debido a disposiciones legales restrictivas a las importaciones de productos terminados, varias optaron por instalar plantas de producción en el país.

Desde entonces, el desarrollo ha sido vertiginoso y su efecto ha ido más allá del sector. "La industria farmacéutica ha sido una fuente de expansión para otras industrias complementarias, como envases, cartonería, litografía, plásticos, productos químicos, lubricantes, azúcar, caucho y corcho", agrega el vocero de Merck S.A.



Beneficios saludables

El mayor aporte de las multinacionales radica en su capacidad para hacer ciencia y traerla lo más pronto posible al país, en beneficio de la salud y calidad de vida de los colombianos. Esa condición ha generado también un reconocido desarrollo del recurso humano nacional y de varias empresas locales, producto de los altos estándares exigidos por las compañías y dominados por nuestros profesionales desde hace varias décadas.

"Somos muy buena escuela para dar acceso a conocimientos y tecnologías avanzadas, pues no huimos con el conocimiento sino que lo traemos. De hecho, tenemos 15 colombianos en posiciones clave en Estados Unidos, Alemania, Francia, Venezuela, Perú, México y Brasil", comenta Henning von Koss, presidente del grupo Bayer en Colombia.

"En esa materia, el farmacéutico sobresale entre todos los sectores pues tiene en promedio el recurso humano más calificado de toda la industria, la cual por eso mismo hoy se da el lujo de no tener problemas de competitividad pues una planta nacional es equivalente a una multinacional. De ahí la demanda que tienen los colombianos en la industria farmacéutica del exterior", asegura Juan Manuel Gutiérrez, director ejecutivo de la Cámara del Sector Farmacéutico, de la Andi.

La transferencia de conocimiento es parte fundamental en la estrategia de crecimiento de estas compañías. "Las multinacionales ofrecen oportunidades de desarrollo personal y profesional a individuos con potencial y talento, contribuyendo al desarrollo de sus competencias y ofreciendo oportunidades de carrera muchas veces con responsabilidades de área adicionales al mercado colombiano y otras, con asignaciones en el exterior, preparándolos así para retos futuros o más desafiantes", dice Juan Manuel Vargas, gerente de Allergan de Colombia.

"La organización alrededor del mundo lleva a cabo programas de bienestar que apoyan el trabajo de sus colaboradores. Para Colombia, los programas más importantes son el desarrollo y manejo de talentos; atracción y retención de talentos, y desarrollo de programas con universidades. Estamos conscientes de la calidad de nuestra gente y de que solo con empleados con talento y actitud empresarial podemos cumplir nuestra propuesta de ofrecer soluciones confiables, ágiles e innovadoras", agrega una fuente de Merck.

"La transferencia de tecnología y conocimiento ha sido una constante para nosotros, con la formación permanente de colaboradores y la innovación en los procesos, así como la investigación clínica, que ofrece soluciones seguras y eficaces para algunos de los principales problemas de salud de los colombianos", concluye una fuente de Schering Colombiana.

Porque en el país hay investigación clínica del más alto nivel. Según fuentes del sector, en Colombia en los últimos 5 años los 19 laboratorios internacionales más importantes han invertido más de US$25 millones en investigación y desarrollo. "En este momento, la compañía adelanta investigaciones para combatir la malaria, y tenemos convenios recientes con la Fundación Santa Fe y con la Clínica del Country para hacer más investigación en el país", comenta un vocero de Pfizer.

Merck Sharp & Dohme (diferente a Merck S.A.), por ejemplo, lleva más de 30 años de experiencia en investigación clínica en Colombia y su operación local está compuesta por más de 50 científicos clínicos, científicos de investigación y personal de apoyo. La compañía invierte alrededor de US$2 millones anuales en este rubro.

La apuesta multinacional es de largo plazo. "Es un voto de confianza en nuestro gobierno, en nuestra economía, en las habilidades y la capacidad de trabajo de nuestra gente y, al mismo tiempo, permite la generación de empleo, el desarrollo de las ciudades y pone al alcance de todas las personas una gran variedad de productos", concluye Mauricio Botero, gerente del grupo Sanofi Aventis en Colombia (antes Sanofi Synthelabo y Aventis Pharma).
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