Escenarios para el futuro

| 10/12/2001 12:00:00 AM

Escenarios para el futuro

La combinación de la crisis terrorista con una economía mundial en recesión no tiene precedentes.

Los atentados terroristas sobre el World Trade Center y el Pentágono pertenecen a la clase de eventos que cambian el rumbo de la historia, comparables al ataque contra Pearl Harbor en 1941 o el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo el 28 de junio de 1914. Al mismo tiempo, en la economía mundial vemos una recesión en Estados Unidos, Europa y Japón, un hecho sin precedentes desde la Gran Depresión. No hay mapa de navegación conocido para manejar una mezcla como esta.



No es posible utilizar la información del pasado para calcular probabilidades y utilizar las herramientas clásicas del análisis de riesgo. En un contexto así, el desarrollo de escenarios es la mejor herramienta para entender qué podría pasar hacia el futuro. La metodología de creación de escenarios ayuda a imaginar cómo sería el mundo si se dieran diferentes combinaciones de las variables de mayor incertidumbre. El ejercicio obliga a abandonar ideas preconcebidas y exige mirar en detalle situaciones que podrían parecer extrañas, imposibles o impensables (como la destrucción de las Torres Gemelas en Nueva York).



Las posibilidades



Dinero ha desarrollado cuatro escenarios básicos para el mediano plazo, con base en los dos grandes ejes de incertidumbre, el económico y el político (ver gráfica).



Hay una enorme incertidumbre económica. En un extremo están analistas como el Credit Suisse First Boston (CSFB), cuya opinión es que las reducciones en la tasa de interés aplicadas por la Reserva Federal están a punto de surtir efecto y la economía de Estados Unidos podría comenzar a recuperarse a partir del segundo trimestre de 2002. En el otro extremo está la visión de Paul Krugman, quien encuentra un estrecho paralelo entre la evolución de la economía de Japón en la década pasada y la de Estados Unidos en la actual. Japón lleva casi una década en una recesión que ha venido agravándose hasta entrar en una abierta depresión. Las tasas de interés del banco central han caído hasta cero, pero la economía no responde. Los estímulos de gasto público apenas han servido para evitar una caída mayor, pero no han logrado hacer que la economía despegue (en el segundo trimestre de este año, el crecimiento cayó a una tasa anual de 3%). La preocupación de Krugman es que Estados Unidos habría empezado a recorrer el mismo camino. Las reducciones de las tasas de interés en Estados Unidos serían inútiles. El país estaría avanzando hacia la depresión.



La incertidumbre política es igualmente profunda. El terrorismo cambió el perfil del equilibrio mundial. La dinámica desatada podría obligar a los gobiernos a olvidar diferencias y trabajar más claramente hacia objetivos comunes, en una gran alianza fundamentada en la lucha contra el terrorismo. Ya se han visto algunos hechos que habrían sido imposibles hace apenas dos meses. Rusia ha encontrado un papel claro en el equilibrio mundial, que no tenía desde el final de la Guerra Fría. Estados Unidos se ha acercado a los países árabes y el presidente Bush ha hablado incluso de la creación de un Estado palestino. Este cauce llevaría a controlar el terrorismo, mientras la alianza mundial abriría las puertas para una nueva era de coordinación global en una gran diversidad de temas.



Hay otras posibilidades, sin embargo. La alianza mundial podría fracasar debido a las enormes contradicciones entre sus miembros. En Estados Unidos ya se han levantado importantes voces que preguntan hasta dónde puede ese país olvidar las violaciones a los derechos humanos y la democracia (en el Medio Oriente y en las antiguas repúblicas soviéticas, por ejemplo), a cambio de su apoyo o su pasividad en la acción militar contra Afganistán. Si la alianza se rompiese, podría ocurrir una polarización entre los países miembros de la OTAN (esta vez con Rusia de su lado, que enfrenta la amenaza interna del extremismo islámico) y los países del mundo musulmán, con China e India como grandes incógnitas. Rota la alianza, Estados Unidos tendría que dar prioridad a su fortalecimiento interno.



La combinación de estos dos ejes de incertidumbre produce cuatro escenarios básicos que aparecen en la gráfica.



El primer escenario es el de un Nuevo Orden, en el cual la economía de Estados Unidos se recupera en el año 2002 y la alianza política internacional se sostiene. Aunque es el escenario más positivo, solo cabe esperar un crecimiento inferior a 1% en Estados Unidos en el próximo año (entre 0,2% y 0,7%) debido a la fuerte caída que se presenta hasta el primer trimestre. Más adelante, Estados Unidos crecería cerca de 2% anual, un ritmo parecido a su comportamiento histórico e inferior al que tuvo a finales de la década del 90. Los precios del petróleo y los productos básicos solo crecerían lentamente, debido a la lenta recuperación de la economía mundial. La integración comercial del mundo probablemente se aceleraría, con una nueva ronda de negociaciones en la Organización Mundial del Comercio.



El segundo escenario es el de la Depresión. La alianza política se mantiene, pero la economía termina por demostrar que Krugman tenía razón, pues los consumidores se rehusan a gastar. Estados Unidos entraría en una deflación, en la cual el bajo consumo deprimiría los precios y los bajos precios deprimirían más la economía. El gobierno de Estados Unidos no leería correctamente la situación y no aplicaría a tiempo los correctivos necesarios, los cuales exigirían salirse de las recetas tradicionales para introducir medidas como un fuerte crecimiento del gasto público (temido por su capacidad para causar inflación). Podría haber una leve recuperación en el año 2002, pero sería efímera y el crecimiento de Estados Unidos se estancaría en el largo plazo. La inversión no se recuperaría y la trayectoria de Estados Unidos en los próximos 10 años sería similar a la de Japón en los 10 anteriores, con crecimientos de 1% anual.



El tercer escenario es el de la Fragmentación. Aquí Estados Unidos logra crecer de nuevo, pero la alianza política mundial no se sostiene. El terrorismo sigue como una presencia inevitable dentro de ciertos límites, pero no detiene el crecimiento económico, una situación similar a la que han sufrido países como España, Gran Bretaña e Irlanda. Es una situación de tensión, en la cual Estados Unidos refuerza alianzas con países amigos y mantiene un enfrentamiento con los considerados como hostiles.



El último escenario sería la Colombianización del Mundo. La economía mundial entra en una recesión de largo plazo. Hay un largo debate sobre los remedios que se deberían aplicar, pero las medidas no son efectivas para recuperar el crecimiento. Al mismo tiempo, la alianza política se desvanece. El terrorismo demuestra ser una amenaza imposible de contener, debido a la fluidez de las organizaciones que ejecutan estos actos y a la falta de voluntad política. La inversión desaparece. El crecimiento mundial permanece cercano a cero durante al menos un lustro.



Estos escenarios no son proyecciones económicas, son simples posibilidades. Sin embargo, es necesario ordenarlos. Dinero ha asignado a los cuatro casos unas probabilidades subjetivas. El escenario de Nuevo Orden es el de mayor probabilidad, con 40%. El de Fragmentación tiene una probabilidad de 30%. Así, la probabilidad de una recuperación de la economía mundial a partir del año 2002, que es la suma de estos dos escenarios, sería del 70%. Creemos que la recuperación es el desarrollo más probable, pues Estados Unidos no tiene las restricciones que llevaron a Japón a esta larga recesión. Tiene mercados laborales y financieros más flexibles, hay coordinación entre las grandes economías mundiales y el consumidor estadounidense tiene más disposición cultural a gastar que el japonés.



El escenario de Depresión tendría una probabilidad de 10% y el de Colombianización del Mundo una de 20%. Creemos que la alianza internacional que Estados Unidos está formando para combatir el terrorismo tiene una probabilidad de ser exitosa de 50%.



¿Qué debe hacer Colombia?



La conclusión vital para Colombia es que las tareas urgentes son las mismas en los cuatro escenarios.



En el frente económico, Colombia tiene una posición frágil en el entorno internacional en cualquiera de los escenarios. Incluso en el Nuevo Orden, donde la economía de Estados Unidos se recupera, el año 2002 será de bajo crecimiento y el financiamiento será muy difícil. La baja demanda internacional no solo perjudica las exportaciones, sino que podría traer una cesación de pagos de deuda en Argentina y una serie de devaluaciones en la región. También mantendría bajos los precios del petróleo, con implicaciones para la balanza de pagos no solo en Colombia, sino también en Venezuela. Para Colombia es prioritario reducir sus necesidades de financiamiento internacional. Esto solo es posible si logra la sostenibilidad fiscal por medio de las reformas estructurales.



En el frente político, Colombia debe avanzar en forma decidida hacia la solución de su conflicto interno. Incluso en el mejor escenario mundial, la situación de Colombia ha cambiado radicalmente. Los grupos violentos están en la lista de organizaciones terroristas de alcance global. Entre 1996 y el 30 de septiembre de este año, en Colombia, han sido secuestrados 170 ciudadanos de 46 países. Un proceso de paz como ha sido hasta ahora el colombiano, es decir, sin límites en el tiempo, se convierte en algo imposible. De seguir así, inevitablemente Colombia entraría entre los países que albergan voluntariamente terroristas en su territorio, o que no pueden hacer nada para controlarlos (desde la perspectiva internacional, las dos alternativas no son muy diferentes).



Por otro lado, si se ejecutara la agenda urgente, sería posible aprovechar oportunidades. En términos relativos, nuestro rezago frente al mundo se reduce. Ha quedado en evidencia que el mundo tiene enormes conflictos y el colombiano no es necesariamente el peor de todos. En el frente económico, la crisis ha sacado al aire la vulnerabilidad de muchos países y ha destacado las fortalezas relativas de Colombia, como la diversidad de sus fuentes de ingresos y mercados. Por otro lado, el freno de la economía mundial lleva a los actores a vacilar y a demorarse en reaccionar. Si avanzara en sus tareas básicas, Colombia, curtida en crisis, podría aprovechar para plantear además iniciativas ambiciosas destinadas a crear mejores condiciones de inversión, para estar lista en el momento en que la economía mundial despegue. La nueva preocupación por la seguridad hará que las empresas multinacionales le den mayor importancia a contar con cadenas de suministro menos dispersas en el mundo. La necesidad de reducir costos ante la crisis creará oportunidades. Si Colombia lograra presentarse como un país donde las empresas multinacionales alcanzarían una combinación de buen manejo logístico y costos bajos, con alta calidad de mano de obra, podría ser atractivo para la inversión. La consolidación de los tratados internacionales de comercio permitiría activar esta ventaja.



Los colombianos tenemos que enfrentar un hecho esencial: la incertidumbre no nos libera de la responsabilidad sobre nuestro propio destino. Sería iluso suponer que la nueva crisis mundial va a obligar a otros países a venir a hacer la tarea por nosotros. La pasividad frente a los hechos que nos rodean es la peor alternativa.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.