| 10/17/2003 12:00:00 AM

En busca de equidad

Antioquia concentra esfuerzos en el desarrollo integral de todas sus regiones, como mecanismo para ganar competitividad frente al mundo.

Por décadas, la región central antioqueña ha sido un ejemplo de progreso, emprendimiento y creatividad no solo para el departamento sino también para el país. Sin embargo, su desarrollo siempre ha contrastado con el atraso de las subregiones circundantes, situación que evidencia un desequilibrio territorial y social que pone en peligro la capacidad de todos para competir en un entorno de libre comercio. De hecho, el Valle de Aburrá genera el 71,7% del PIB de Antioquia, mientras que las otras ocho subregiones producen el resto.

Esa desigualdad es la causante de que en las cabeceras urbanas de los 10 municipios ubicados en el Valle de Aburrá se concentre ahora el 52,8% de la población de todo el departamento, y en los otros 115, el resto. La falta de oportunidades, mala calidad de vida y violencia generalizada de las demás subregiones produjeron en los últimos años un proceso migratorio hacia Medellín y sus alrededores, que ya atenta contra el desarrollo de toda la región. "Las alcaldías municipales han buscado sin éxito que la gente vuelva a sus ciudades de origen, pero los problemas sociales y de orden público que la obligaron a salir de allí persisten", anota Beatriz Restrepo, secretaria ejecutiva del Plan Estratégico de Antioquia (Planea).

Por eso, el fenómeno de los desplazados, que agobia a la capital antioqueña desde finales del siglo pasado, no es un asunto que pueda solucionarse con simples esquemas asistencialistas sino que requiere programas estructurales que vayan al fondo del asunto: mientras haya inequidad, ni siquiera Medellín será viable a largo plazo.

De ahí la importancia del concepto de ciudad-región, pues la capital no puede seguir recibiendo más habitantes y, por eso, debe apostarle al desarrollo de su entorno. Lo bueno es que todos los sectores de la sociedad antioqueña ya tomaron conciencia de la necesidad de trabajar por las subregiones. No en vano, empresarios y gobierno unieron fuerzas y desde hace unos años adelantan iniciativas mixtas en temas sociales, cívicos y comunitarios.

Para la muestra un botón, y es el papel que hoy cumple en el oriente antioqueño una compañía como ISA que, liderada por su gerente Javier Gutiérrez, ha tenido una participación muy activa en temas de solidaridad y convivencia, con inversiones y apoyo permanente al Programa de Desarrollo para la Paz (Prodepaz). "Ese es uno de los proyectos principales que integran el Programa ISA Región, y que buscan construir en conjunto viabilidad y sostenibilidad", dice Gutiérrez.

"En la medida en que estas iniciativas tengan resultados positivos, la compañía sufrirá menos hechos de violencia contra su infraestructura. Es un gana-gana entre la comunidad y la empresa", afirma un experto en responsabilidad social. El mismo camino sigue el Grupo Empresarial Antioqueño, cuyo liderazgo en iniciativas educativas es indiscutible; los confeccionistas, con programas concretos de emprendimiento y apoyo a las pyme, y -en general- la mayoría de las empresas líderes de la región.



Objetivo: competitividad

El sector privado entendió entonces que los problemas de la población no le eran ajenos, y que la pobreza, la violencia, la falta de educación y hasta la salud también afectan su negocio, en la medida en que hacen insostenible cualquier modelo de desarrollo y atentan directamente contra la productividad y la competitividad de su materia prima, el talento humano. Además, generan un entorno nocivo para cualquier actividad y poco atractivo para la inversión extranjera.

Estas desventajas son críticas, pues en este momento Antioquia busca ampliar su capacidad exportadora para enfrentar exitosamente los retos del ATPDEA, en el corto plazo, y los que posteriores tratados internacionales traigan. "El departamento está reexaminando su posición competitiva frente al mundo, y ajustando su estructura productiva para afrontar cualquier escenario de libre comercio", dice Carlos Alberto Uribe, gerente regional de la Andi.

"Esa es la oportunidad de desarrollo que hoy tiene el departamento, pero para lograrlo necesitamos descentralizar la región y crear condiciones para que el sector privado se dirija a esas subregiones, y conectarlas, por medio de productos, con los mercados. Antioquia tiene que mejorar su clima de inversión para así duplicar o triplicar sus actuales tasas de crecimiento", afirma Jaime Echeverry, director de Planeación y Desarrollo de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia (CCMA).

Aunque el pronóstico de crecimiento en el departamento para 2003 está calculado en 2,3%, durante el primer semestre la actividad económica registró un repunte gracias a la dinámica interna jalonada por la actividad constructora e industrial y a un entorno más favorable, por las políticas de seguridad democrática. De hecho, la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC) de la Andi reportó en Antioquia -a junio- crecimientos en producción y ventas de 3,9% y 3,8%, respectivamente; según el Dane, el número de licencias de construcción aprobadas en el último año creció 38%, y la CCMA registró a junio pasado un crecimiento anual de 391% en la inversión neta en sociedades.

"A junio pasado, las transacciones inmobiliarias en Medellín y el Valle de Aburrá crecieron 17,12%; pero también hay importantes proyectos de vivienda de interés social (VIS) en las otras subregiones, aunque el déficit de vivienda todavía supera las 100.000 unidades", comenta Jorge Mario Angel, presidente de la Lonja de Propiedad Raíz de Medellín.

Falta mucha tela por cortar y los problemas estructurales de competitividad de las subregiones siguen ahí, latentes. Uno de ellos es la deficiente conectividad física del departamento: "Necesitamos vías transversales, pero no solo en Antioquia, sino en toda Colombia", agrega Carlos de Greiff, autor del primer informe de geoestrategia en el país.

Afortunadamente, las entidades de carácter mixto y participativo que se han venido creando para trabajar en la solución a esos problemas prioritarios de Antioquia tienen muy clara su misión. "Queremos ir más allá de las buenas ideas y mostrar resultados concretos. Por eso, trabajamos en potenciar, desde la innovación y el desarrollo tecnológico, aquellas plataformas en las que el departamento sea realmente competitivo y que generen más valor agregado", comenta Rafael Aubad, director ejecutivo del Centro de Ciencia y Tecnología de Antioquia (CTA).



Cuestión de prioridades

La conclusión general en Antioquia es que el deterioro de su sistema educativo en los últimos años ha sido causante de la mayoría de los males que aquejan a la sociedad paisa, como el recrudecimiento de la violencia, el atraso científico y tecnológico y las menores oportunidades y capacidades laborales para sus habitantes. "Sin duda, la educación es un aspecto crítico para el desarrollo futuro del departamento y todos los sectores lo saben. A pesar de los esfuerzos que han hecho tanto el sector público como el privado para mejorar las coberturas, el problema ahora es la calidad y la pertinencia de la educación que reciben hoy los antioqueños", comenta Ana Lucía Hincapié, investigadora y coordinadora de proyectos en el área educativa de la Corporación para la Investigación y la Docencia Económica, Cide.

De nada vale tener una población cubierta, en términos educativos, si los conocimientos recibidos son insuficientes o, peor aún, si no sirven para nada en el panorama laboral actual. "Hay que trabajarle al tema de la pertinencia y mirar qué tipo de competencias laborales se requieren de los jóvenes. Por eso, ahora gran parte de nuestros esfuerzos se encamina a vincular al sector educativo con el productivo", agrega Ana Lucía Hincapié, de la Cide.

Es importante resaltar que en este, como en los demás frentes problemáticos de Antioquia, el empresariado paisa cumple una labor muy proactiva; pero ahora lo hace con el criterio de disminuir esa inequidad que afecta al departamento y que lo hace menos competitivo. "Es prioritario modificar el actual modelo centralista e impulsar las nueve subregiones, pero sin frenar el progreso de Medellín. Los retos que hoy enfrentamos son lograr un desarrollo social sostenible, respaldado en la educación; la reconversión industrial, basada en la demanda; la conectividad nacional y regional, con más y mejores vías, y la generación de condiciones para un óptimo desarrollo local", concluye Pedro Juan González, secretario de productividad y competitividad de Antioquia.

Las subregiones tendrán entonces la responsabilidad de sumar fuerzas para reactivar conjuntamente su economía, con base en los sectores de mayor potencial para el departamento. La unión hará la fuerza.
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