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| 7/25/2003 12:00:00 AM

Empresas Innovadoras

La competividad del país en el futuro dependerá de la capacidad de nuestras empresas para innovar. Dinero encontró 12 empresas que muestran el camino de la innovación a la colombiana.

Una empresa colombiana, Superbrix, desarrolló unos molinos de arroz que se venden en 32 países, gracias a su eficiencia y capacidad. Otra, Famoc Depanel, diseña muebles que son vanguardia en Europa. Otra más, Dilenses, creó unos lentes de contacto a la medida de cada córnea y recibe pacientes de Rusia y Austria. Este es el nuevo mundo de la innovación en las empresas colombianas, pues la consigna es ir más allá de los estándares del mercado y diferenciarse por el conocimiento incorporado a los productos. Cierto, son unas cuantas empresas, muy pocas en comparación con las miles que se requerirán para generar el nuevo modelo de desarrollo que necesita el país. Pero señalan el único camino que dará viabilidad a la economía.



Para crecer en una economía globalizada, Colombia debe dar el salto hacia un modelo basado en innovación. El país ya no puede aspirar a vivir de sus recursos naturales y tampoco podrá convertirse en un productor de maquila, como lo hizo México. La posibilidad de sobrevivir como productor de bajo costo dejó de existir con la entrada de China en los mercados mundiales. Solo hay una ruta, la de generar conocimiento y convertirlo en valor agregado.

El reto es gigantesco, pero el país ya tiene empresas con éxito internacional. A partir de su experiencia, es posible vislumbrar las bases de un modelo de innovación. Colombia no es un semillero de investigación en ciencias y su fortaleza no será la ruptura de paradigmas con innovaciones revolucionarias. Es poco probable que desarrolle la cura del cáncer o descubra las nuevas fronteras de la tecnología aeroespacial.

Pero Colombia tiene talento para posicionarse como un país imaginativo, capaz de mezclar tecnologías, llevarlas a un nuevo nivel de elaboración y enfocarlas a usos prácticos en nuevos productos y mercados. La imaginación, la inteligencia y la capacidad de trabajo de los colombianos son los recursos para sacar adelante ese proyecto. En la curva de desarrollo de tecnologías en el mundo, Colombia podría tener un posicionamiento nítido, de modo que las palabras "creado y hecho en Colombia" adquieran un significado preciso ante el mundo (ver gráfico).

Nuestros desarrollos tecnológicos pueden ser limitados frente a la vanguardia mundial, pero para las empresas implican las mismas exigencias de cualquier gran innovación. Nuestras organizaciones deben moverse en ambientes de alta incertidumbre y complejidad, donde el cambio es constante y es indispensable desarrollar nuevas competencias y capacidades. ¿Cómo lograrlo? Una mirada a las empresas innovadoras colombianas permite identificar lecciones de éxito en esta difícil tarea.



Visión: innovar

Una empresa que quiera participar en esta nueva economía debe definirse a sí misma como innovadora y trazarse el objetivo de crear nuevos productos siempre. Esto incluye tomar compromisos de largo plazo, experimentar y aceptar que las tasas de fracaso pueden ser altas.

Se necesita desarrollar lo que Peter Drucker llama la disciplina de la innovación. Mariano Ghisays, gerente de Superbrix, lo define así: "Innovamos en nuestros productos hace algunos años y nos fue bien. Pero la competencia empezó a acercarse cada vez más a nuestro producto. Ahí entendimos que la innovación es un proceso continuo. Sabemos que tenemos que seguir siempre a la vanguardia y pensando en el siguiente paso".

La voluntad para dar siempre el siguiente paso es el sello de la empresa innovadora. Famoc Depanel, que elabora muebles para oficina, así lo entendió y decidió hacer muebles para las oficinas del futuro, no en Colombia sino en el mundo. Tuvo investigar más de un año y medio. "Nuestras propuestas fueron tan vanguardistas, que al principio hasta el mercado europeo tuvo dificultades en entenderlas", afirma Javier Ramírez, gerente de la empresa. No obstante, hoy Famoc Depanel está en mercados de muebles tan exigentes como Estados Unidos y Europa. En Colombia tiene un crecimiento constante en un mercado que se ha achicado un 70% en los últimos 5 años.

Las empresas deben pensar en el largo plazo. Un cultivo de flores que hoy, gracias a la utilización de cultivos hidropónicos, ha mejorado su productividad en 40%, había desistido del proyecto tres veces, porque no obtenía resultados positivos en sus experimentos. Y otros emprendimientos se dan en plazos más largos. El Instituto de Biotecnología lleva 20 años desarrollando innovaciones, pero solo hoy sus productos saldrán al mercado. "En investigación y desarrollo científico es difícil hablar de tiempos y resultados tangibles", afirma Dolly Montoya, directora del instituto.



Hay que hacer negocio

La innovación solo crea competitividad si genera valor. La empresa no puede quedarse en desarrollar nuevos productos: debe ganar nuevos mercados. La caja registradora debe sonar. Si el producto no tiene potencial de mercado, o el proceso no mejora la eficiencia de la empresa, no es innovación.

Moraleja: la innovación es demasiado importante para dejarla en manos de los técnicos. Es una prioridad que necesita tener a la gente de mercadeo involucrada en el tema. Tesamérica, que desarrolla soluciones para la gestión del espectro radioeléctrico, mantiene esta disciplina de innovación. "Tesmonitor, nuestro producto, resultó de vigilar el mercado y sus necesidades. Entendimos que un departamento de investigación y desarrollo requiere una alineación estratégica clara con metas y tiempos de entrega. Siempre hay riesgos al innovar, pero conocer las necesidades del mercado los minimiza", afirma Daniel Rosas, gerente de Tesamérica.

Empresas como Nacional de Chocolates y Alpina han entrado en la innovación basada en la cercanía con el consumidor. Antes de lanzar un producto al mercado prueban una y otra vez las posibles respuestas. Pero la probabilidad de fracaso es alta. Alpina estima que de cada 25 a 30 productos que lanza al mercado al año, solo la mitad tiene éxito.



Innovación a todas horas

Las empresas exitosas desarrollan una cultura de innovación y todo el tiempo experimentan nuevas formas de hacer las cosas. "La primera condición para fomentar la innovación es que las empresas innoven en la gestión. La meta es la satisfacción del cliente", dice Darío Montoya, director del Sena. La innovación es una cultura.

Varios ejemplos ilustran esta manera de hacer las cosas. En Famoc Depanel, la importancia de la preservación del ambiente en el mundo es un factor crítico en su negocio, y esa conciencia es estimulada en los empleados con el cuidado de huertas que ellos mismos atienden todas las mañanas.

En Alpina, la innovación no se limita a desarrollar productos. "También hemos innovado en la estrategia de comunicación. Fuimos los primeros en utilizar en los comerciales la animación por computador de los estudios Pixar", afirma Rafael Vargas, gerente de mercadeo de la empresa.

PSL, además de llegar en ingeniería de software a un nivel que solo ostentan siete países en el mundo, ha innovado en la responsabilidad social desde la perspectiva empresarial. La selección del equipo de trabajo incluye criterios adicionales a la experiencia y el estudio. "Nuestro recurso humano debe estar convencido de su responsabilidad con la construcción de un mejor país. Sin ese incentivo es muy difícil que entienda la trascendencia de llegar a un nivel de competitividad mundial", afirma Jorge Aramburo, gerente de la empresa. PSL ha extendido ese compromiso con la innovación participando en iniciativas para el desarrollo de la industria informática en asocio con universidades, gremios y entidades gubernamentales como Proexport y Colciencias.



Ideas de todas partes

Gary Hamel, experto en temas de innovación, habla de una ley para la generación de ideas: "De cada mil ideas, solo cien tienen suficiente potencial comercial para convertirse en experimento. Y de esas cien, solo diez ameritan un compromiso financiero de la empresa. Al final, de esas diez, solo dos terminarán convirtiéndose en éxitos innovadores". Para encontrar nuevas ideas con potencial hay que generar cientos y miles de ideas más. Pero, ¿de dónde?

En entrevista exclusiva con Dinero el gurú en temas de innovación Richard Foster, socio senior de McKinsey, habla de tres grandes fuentes de generación de ideas: empleados, clientes y proveedores. De las tres, según Foster, la fuente que mayor impacto logra para la organización son los empleados.

Las empresas innovadoras están de acuerdo. Todas hablan de estructuras abiertas en las que se fomenta la participación del recurso humano en todo nivel. Nacional de Chocolates y Alpina tienen mecanismos formales de generación de ideas. El personal de Nacional de Chocolates debe generar 500 ideas innovadoras al año. Y Alpina establece que todas sus categorías deben lanzar al mercado mínimo dos productos nuevos al año.

Al generar ideas, no importa el tamaño de la empresa, lo primordial es desarrollar en los empleados una motivación. Integral ha generado una capacidad innovadora sin precedentes, gracias al empoderamiento y a los incentivos que ha dado al recurso humano. Bajo convenios con universidades, la empresa financia parte de maestrías y doctorados para sus empleados y les permite desarrollar sus innovaciones como parte de los requisitos académicos. "Hemos diseñado una política para que nuestros ingenieros puedan además asistir a congresos y seminarios internacionales a presentar sus proyectos innovadores", dice Federico Restrepo, presidente de la empresa.

Otras empresas también hacen partícipes a sus empleados de los beneficios de la innovación. Abaco Trade inició un proyecto de capacitación que les permitió a sus empleados especializarse en ciertas labores, escalar en sus conocimientos y estructurar un esquema de trabajo por medio de cooperativas en las que su remuneración es proporcional a la tarea que desarrollan. Gracias al sistema, la empresa ha generado una cultura de productividad y, además, les ha permitido a los empleados gozar de los beneficios de la misma. En promedio, los ingresos de los empleados han aumentado mas del 20%.

Los proveedores también pueden convertirse en una fuente de innovación para las empresas. En economías cada vez más conectadas y donde cada país se concentra en desarrollar ventajas competitivas, el trabajo en cadenas productivas se vuelve esencial a la hora de innovar pues las ganancias en productividad y competitividad son extraordinarias. Sofasa trabaja con Colciencias en el escalamiento de sus proveedores hacia nuevas tecnologías, que les permitan desarrollar productos que la empresa tiene que comprar en el exterior. Proveedores de la ensambladora, como el Grupo Tech, han logrado innovaciones tecnológicas que les permiten producir guardabarros con tecnología de inyección y que esta producción sea eficiente en las escalas usuales en el mercado colombiano, a diferencia del termoformado que es usual en el mundo y requiere enormes escalas de producción para ser viable.

Otra forma en que las empresas innovadoras generan ideas es verificando lo que se hace en otros países, para mejorarlo y adaptarlo a su realidad. Favidrios ha crecido con esta estrategia. La empresa adapta tecnología china, pero no se limita a copiar sino que ha adaptado el proceso a la escala colombiana, para manejar tamaños de producción adecuados al mercado regional.

Muchas empresas también buscan ideas en fuentes diferentes a su propio negocio como en universidades. "En un principio empezamos a mirar qué proyectos querían desarrollar los estudiantes para su tesis de grado y a partir de ahí les dimos apoyo para su elaboración", afirma Carlos Eduardo García, presidente de Latcom. ATM Watch, el producto innovador original de la empresa, se originó en una tesis de grado de la Universidad Javeriana. Con suerte, un proyecto de grado puede tener éxito comercial. Recurrir a las universidades puede ser una forma efectiva de unir la ocasional y desenfrenada creatividad del estudiante con el criterio y experiencia del empresario innovador.



Aliarse

Las empresas innovadoras están conscientes de que ser competitivas no es suficiente. Hay que aprovechar ese potencial para crecer y conquistar nuevos mercados. Esto significa en muchas ocasiones aliarse para competir. La industria plástica ha sido un buen ejemplo de esta mentalidad de crecer hacia fuera. Las empresas del sector se han unido en el Instituto de Capacitación e Investigación del Plástico y Caucho, para compartir innovaciones y mejorar en conjunto su productividad. "Con nuestros desarrollos hemos incrementado la productividad de las empresas del sector en un 12% en promedio, mejorando la calidad y disminuyendo los desperdicios", afirma Alberto Naranjo, director del ICIPC.

Las alianzas también han generado grandes beneficios para aquellas empresas que no tienen la infraestructura necesaria para sus proyectos de innovación. Los centros de desarrollo tecnológico y las universidades del país han sido claves en este proceso. "La academia ha empezado a entender el papel que juega en el desarrollo de la innovación en el país. Nosotros, por ejemplo, estamos reforzando nuestras áreas de empresariado y hemos adelantado importantes proyectos de acercamiento entre universidad y empresa para aunar fuerzas", afirma Carlos Angulo Galvis, rector de la Universidad de los Andes. Otras universidades, como la de Antioquia, están adelantando programas de gran envergadura para acercar a los investigadores con los técnicos de sus empresas.

Aliarse con instituciones internacionales también ha sido vital en todo este proceso. Hoy, algunas empresas floricultoras nacionales trabajan de la mano de otras en Holanda en la investigación y el desarrollo de variedades. Lo mismo han hecho empresas como Alpina, que se unió con la empresa suiza EMMI para el desarrollo de la fórmula del Bonflan.



Invertir y financiar

Innovar paga, pero también cuesta. Explotar una idea con potencial comercial es una tarea que exige recursos sustanciales, sujetos a un alto riesgo. En las grandes empresas innovadoras colombianas ya se ve una inversión en innovación (medida como la inversión en investigación y desarrollo) que puede estar en niveles cercanos al 5% de las ventas. En una empresa como Tesamérica, que es una pyme, la inversión en investigación y desarrollo llega al 30% de las ventas.

Hay que dedicar a la innovación recursos que se obtienen de otros productos y servicios cuyo mercado es más estable. "Tenemos un área con flujos fijos y así financiamos nuestra inversión en investigación y desarrollo", afirma Carlos Eduardo García, de Latcom. Es riesgoso, pero hay que hacerlo. Como lo afirma uno de los directivos de Tecnacol, "es más arriesgado no innovar".

Si bien la disponibilidad de recursos financieros no es abundante, es superior al pasado. Entidades como Colciencias, el Sena, Proexport, el Ministerio de Comercio Exterior y fondos estatales como Fomipyme tienen hoy recursos para la innovación. "Mientras antes recibíamos pocas propuestas de proyectos para financiación, tan solo este año ya hemos recibido 400. El mayor interés de las pyme por recursos para innovar es evidente", dice Julio Mario Rodríguez, subdirector de innovación y desarrollo empresarial de Colciencias.

Por otro lado, el Estado ofrece incentivos tributarios para estimular la innovación: exenciones al IVA para la importación de activos para instituciones y centros educativos. Para el empresario ofrece una deducción de la renta líquida por inversiones y donaciones a proyectos innovadores. El Plan de Desarrollo aprobó exenciones para importaciones de proyectos de software y medicamentos. Pero estos se consideran insuficientes y como lo consagra el Departamento Nacional de Planeación, la Política de Ciencia y Tecnología debe proveer más mecanismos de apoyo fiscal a la inversión privada.

La gran barrera que debemos superar en este campo es la falta de disponibilidad de capital de riesgo. En Colombia, los dueños de los capitales podrían estar interesados en las ideas innovadoras, el problema es que no entienden el tema y no saben cómo manejarlo. Necesitamos institucionalizar modelos y mecanismos que permitan a los inversionistas acercarse a los proyectos y entenderlos. Esto está comenzando a ocurrir. Como afirma Gregorio Restrepo, asesor de empresas en esta materia, el efecto demostración motivará a otros inversionistas y empresas con el paso del tiempo. Es necesario acelerar el proceso. Además, los inversionistas quieren más claridad en cuanto a los derechos de propiedad intelectual, dado que muchas de estas iniciativas son basadas en conocimiento. Es particularmente difícil negociar conceptos como el valor de una patente o los derechos de propiedad. La legislación colombiana es débil y eso es un obstáculo, comenta Camilo Martínez, inversionista de riesgo.

Hablar de innovación en Colombia ya no es, como pudo serlo hace unos años, un tema exótico y lejano. Hoy tenemos numerosas empresas que están innovando cada día. El problema que tenemos ahora es escalar esos esfuerzos para que alcancen grandes mercados, y vincular a muchas otras empresas en esa iniciativa. El reto para el país es hacerlo rápido, pues la liberación de los mercados no nos va a dar mucho tiempo. Necesitamos una terapia intensiva para valorar más y creer más en lo que tenemos en materia de innovación, al punto de atrevernos a apostarle nuestro futuro a esta carta.

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