Empresarios, a pensar en grande

| 6/27/2003 12:00:00 AM

Empresarios, a pensar en grande

El optimismo vuelve y muchos empresarios ven que este es el momento para invertir y emprender proyectos.

El mensaje no solo se ve en las cifras, sino en las palabras de los empresarios. 2003 está demostrando ser un año en el que aumenta la confianza y vuelven los negocios. Los indicadores líderes de actividad económica y las encuestas de expectativas señalan que la situación está mejorando, la recuperación está tomando impulso y los capitales están ingresando de nuevo a Colombia. "El ambiente de seguridad que hoy se respira es mucho mejor que el de hace un año, y eso se traduce en esperanza en el porvenir", afirma Luis Fernando Peláez, presidente de Sofasa. "Tenemos confianza en el gobierno y en sus instituciones. Los empresarios hemos entendido, además, que tenemos que jugar un papel activo en la construcción de un mejor país. Hay que pensar en grande", agrega Arturo Calle, presidente de Arturo Calle & Cía.

De nuevo hay interés por invertir en el país. Según Coinvertir, agencia colombiana encargada de la promoción de la inversión extranjera, el año 2003 ha traído un cambio frente al pasado reciente, pues se han incrementado las consultas de los potenciales inversionistas extranjeros interesados en Colombia, de países como Estados Unidos, Canadá, Argentina, México, Alemania, España, China, India y Corea. El clima de inversión está mejorando y el país vuelve a aparecer en el mapa de los inversionistas.



El regreso de la inversión

Varios indicadores señalan que la situación económica y las expectativas para los próximos meses han mejorado para los hogares y empresarios. También hay indicios claros de que los capitales están ingresando al país.

Empresas en sectores tan diferentes como siderurgia (Acesco), aceites y grasas (Team), grandes superficies (Carrefour) confecciones (Industrias El Cid) adelantan proyectos importantes de inversión para aumentar su capacidad instalada y su penetración de mercado. Industrias El Cid aumentó su capacidad de producción en más del 50% en el primer trimestre del año. La Constructora Colpatria planea construir 3.000 viviendas para este año, 1.000 más que en 2002. En centros comerciales, las inversiones de este año pueden ascender a $400.000 millones. Tan solo en Bogotá se adelantan actualmente 6 proyectos de este tipo.

Los empresarios ven la inversión con optimismo, porque los consumidores colombianos están volviendo a comprar. "La demanda está respondiendo frente a productos nuevos y cuando esto ocurre tenemos un indicador claro de que hay mayor ingreso disponible", afirma Carlos Enrique Cavelier, gerente de La Alquería. En vehículos, por ejemplo, las camionetas 4x4 se están vendiendo casi en un 50% más que el año pasado. El sector de la construcción ha visto una renovada demanda, sobre todo por vivienda de estratos medio-alto y alto.

Otro aspecto que favorece la inversión es la posibilidad de un mejor acceso al crédito. Luego de varios años de postración, el crédito al sector privado está creciendo a una tasa anual de 9%, cuando hace apenas un año continuaba cayendo a un 0,2%. La cartera de consumo crece al 23% anual y la cartera comercial lo hace al 14% y, al mismo tiempo, la calidad de la cartera continúa mejorando. La tasa de interés activa está en uno de sus niveles más bajos desde 1992. De acuerdo con la Asociación Bancaria, estos indicadores conforman un panorama en el cual el crédito no solo frena su caída, sino que comienza a crecer de nuevo en una tendencia que parece sostenible.



El frente externo

Un tema de gran importancia es el comportamiento de la cuenta de capitales de la balanza de pagos. Las remesas de colombianos en el exterior han tomado una nueva dinámica, al llegar a US$255 millones en mayo y se espera que alcancen US$3.000 millones a finales de año, con lo cual generarán más ingresos que las exportaciones de petróleo. Por su parte, la balanza de capital privada es nuevamente positiva, pues en abril ingresaron US$45,7 millones, según cifras de la balanza cambiaria del Banco de la República. De acuerdo con el presidente de la Bolsa de Valores de Colombia, Augusto Acosta, hay una nueva dinámica en la entrada de inversionistas extranjeros que explica parte de la dinámica accionaria reciente, que se ha reflejado en una valorización de 59% de la Bolsa de Colombia en los últimos 12 meses. De hecho, el comportamiento reciente de la tasa de cambio, que tiende a revaluarse, puede explicarse por esta mayor oferta relativa de dólares en el mercado interbancario.

En cuanto al desempeño del sector externo, hay dos grandes sorpresas. De una parte, las importaciones de bienes de capital, excluyendo las importaciones de equipo de transporte, están creciendo a una tasa anual de 49%. Este indicador está estrechamente relacionado con el comportamiento de la inversión privada. De otra parte, se ha presentado una alta dinámica de las exportaciones por cuenta de una tasa de cambio real muy competitiva y por las preferencias arancelarias Atpdea en Estados Unidos. Del total de US$1.626 millones exportado a ese mercado entre enero y marzo de este año, un 44% corresponde a exportaciones bajo estas preferencias. En el mismo período del año anterior, esta participación apenas llegó a 2,7%. Este desempeño ha contrarrestado el efecto de la caída de las exportaciones a Venezuela. Entre enero y abril, las exportaciones totales crecieron 4,1% frente al mismo lapso de 2002. Las ventas tradicionales aumentaron 10,5%, en gran medida por los altos precios del petróleo, mientras que las exportaciones no tradicionales descendieron 1,0%.



¿Es sostenible?

La pregunta que todos se hacen es: ¿cuánto puede durar este optimismo? La recuperación es aún frágil y, por supuesto, está expuesta a riesgos. Muchos elementos tienen que estar alineados para que las buenas señales de este primer semestre se consoliden en una tendencia de mediano plazo.

En el frente internacional, la primera condición es que la recuperación en Estados Unidos avance. Más allá, se requiere también que Europa encuentre fórmulas para salir del marasmo económico en el cual se encuentra por cuenta de la rigidez de los mercados laborales y las restricciones del Estado de bienestar. En cuanto a nuestros vecinos, debemos desarrollar una estrategia más efectiva para el comercio con Venezuela, donde las condiciones del manejo económico han cambiado tanto que ya se puede decir que un nuevo modelo económico está emergiendo en el vecino país, con trascendentales implicaciones para Colombia.

Por su parte, en el frente interno, Colombia aún tiene que consolidar el ajuste iniciado el año anterior, bien sea por medio de un referendo o de un nuevo ajuste, con menor gasto y mayores impuestos. Esto puede tener algún impacto recesivo de corto plazo, pero es indispensable para asegurar la estabilidad fiscal y poder avanzar.

Por último, hace falta también que las empresas aceleren su tránsito hacia la competitividad y eleven su capacidad para conquistar nuevos mercados externos. Solo así se podrá consolidar el crecimiento y será posible una nueva generación de empleo.

Si todo sigue bien y no hay un choque negativo, el crecimiento económico en 2003 tiene una alta probabilidad de ser superior al 2% estimado inicialmente por el gobierno. Esta dinámica, que en otra época habría sido considerada recesiva en Colombia, hoy se convierte en una excelente noticia que permite volver a mirar el panorama con optimismo. Sin embargo, hace falta mucho más, pues Colombia tiene que crecer de nuevo a tasas superiores al crecimiento de la población si quiere desarrollarse y reducir significativamente la pobreza.

El actual gobierno lleva menos de un año y son muchas las pruebas que tendrá que superar antes de que logre consolidar una economía realmente orientada hacia el crecimiento de largo plazo. Sin embargo, la coyuntura favorable que atravesamos debe servir a los empresarios para evaluar su orientación de largo plazo y casar apuestas de inversión. Si estos factores se unen con un gobierno serio y unos empresarios capaces de invertir con ambición de futuro, comenzará a ganar probabilidad el escenario más positivo de largo plazo, donde la economía colombiana se convertiría en un motor de dinamismo. Eso es lo que nos conviene a todos, pero aún hay grandes tareas por realizar.
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