| 10/17/2003 12:00:00 AM

Empresarios motor de las regiones

La participación empresarial es clave para garantizar la competitividad regional en el largo plazo.

Cuando se trata de desarrollo económico, la posibilidad de romper la inercia y cambiar de ruta se da en el nivel de las regiones, no en el de los países. Los gobiernos centrales, cuando hacen bien su tarea, crean una macroeconomía estable y dan las señales correctas. Pero la chispa creadora, el encuentro de visiones y esfuerzos y el logro de resultados en términos de calidad de vida, se ven en las ciudades y en las regiones. Basta considerar el ejemplo de Bogotá, que en los últimos diez años cambió la percepción de lo que puede ser una ciudad colombiana, no solo ante el resto del país sino también ante el mundo.

En esta edición, Dinero hace un recorrido por las principales regiones colombianas. Encontramos señales vitales positivas, al verificar que hay más fe en las posibilidades de cambio y una mayor participación de los empresarios en la vida pública, con el propósito de alcanzar logros ambiciosos en beneficio de todos. Al mismo tiempo, sin embargo, es evidente que tenemos que hacer más y más rápido. La dimensión de los retos impuestos por las grandes desigualdades y los cambios poblacionales hace que no tengamos mucho tiempo para encontrar salidas que aseguren la viabilidad de Colombia en el largo plazo.

La clase empresarial se ha convertido en protagonista de una dinámica de cambio. La transformación que ha tenido Barranquilla en los últimos 10 años es el mejor ejemplo de los beneficios que trae para una ciudad el que los empresarios se involucren en los problemas y ayuden a encontrarles soluciones. Los empresarios se están involucrando cada vez más en el destino de sus regiones y se han convertido en impulsores de programas para mejorar la calidad de la educación, sacar adelante programas de desarrollo, estimular las exportaciones y mejorar la competitividad regional. Los empresarios en Medellín, por ejemplo, están involucrados en los procesos de desarrollo de la educación y de mejoramiento de la convivencia.

La participación de la clase empresarial ayudará a la continuidad de temas claves para la región y a lograr que las sucesivas administraciones municipales incorporen en sus programas aquellos proyectos que se vienen desarrollando con éxito. Antonio Celia en Barranquilla, Alberto Espinosa en Bogotá, Alfredo Carvajal en Cali, Alberto Montoya en Armenia, Javier Gutiérrez en Medellín y Gustavo Sepúlveda en Santander son solo algunos de los empresarios que les han metido el hombro a los problemas de su región, y que están trabajando por una visión estratégica que trascienda las administraciones en beneficio de la ciudadanía.

Al mismo tiempo, tenemos que creer más en la planeación regional de largo plazo. No se trata de hacer documentos burocráticos, sino de llegar a una visión común de la ciudad y la región, y de examinar con rigor los grandes retos del desarrollo, con una perspectiva de al menos una década.

En Bogotá-Cundinamarca y en Medellín-Antioquia, por ejemplo, es clara la necesidad de entender los problemas centrales del desarrollo como ciudades región. El dinamismo de la gran urbe no podrá continuar indefinidamente sin integrar a sus vecinos dentro de estrategias claras en las que haya oportunidades para todos. En otras regiones, como el Eje Cafetero y la Costa, se aprecia hoy una dinámica económica que no se veía en años, pero también es evidente que sin una visión integradora no será posible lograr metas ambiciosas en el largo plazo. Allí falta aún resolver temas importantes cuando se trata de trabajo común.

Hay temas demasiado importantes en la agenda social, que pueden agravar el malestar social y detener el desarrollo de las regiones. Los niveles de pobreza son altos y el desempleo sigue teniendo una presencia importante. El desplazamiento tiene desde hace tiempo dimensiones de crisis nacional. Tenemos que actuar. Las soluciones a los grandes problemas, lo mismo que las grandes oportunidades de cambio, deberán activarse en las regiones, o no lograrán ser efectivas.



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