| 2/1/1994 12:00:00 AM

El vuelo del águila

¿Que adquirieron los Gilinski? ¿Cuál fue el ejercicio de ingeniería financiera que utilizaron para armar la propuesta ganadora?

A raíz de la toma del Banco de Colombia en 1984, por parte del gobierno, se recibieron las innumerables inversiones que tenía el entonces Grupo Grancolombiano. Por orden del Fogafin, y en concordancia con la norma que prohíbe que los bancos tengan inversiones en el sector real de la economía, muchas de esas inversiones se han vendido, como Americana de Aceites, Cine Colombia, Diners, OFA y Cromos, pero otras todavía están en poder del banco. Entre estas últimas las de mayor valor son Abocol (con una participación accionaria del 91.9%), Compañía Colombiana Automotriz (25%) y Simesa (41.4%), cuyo valor conjunto no llega a $20.000 millones.

Mucho más importante son sus subsidiarias en el sector financiero. En primer lugar está el Banco de Colombia S.A. de Panamá, que a su vez es la dueña del Banco de Colombia Ltd. De las Islas Cayman. La consolidación de estas dos entidades a diciembre 31 de 1992 arrojó unos depósitos de US$172 millones, activos netos de US$224 millones y patrimonio neto de US$35 millones.

El banco también posee, a través de su filial de Panamá, al Eagle National Bank of Miami N.A., cuyos depósitos al finalizar 1992 eran de US$149 millones, activos netos de US$165 millones y patrimonio neto de US$11 millones.

La otras subsidiarias financieras son Comisionista de Colombia, Fiducolombia, Cesantías de Colombia, Leasing Grancolombiana, Almacenar, Capitalizadora Grancolombiana, Aseguradora Grancolombiana y Aseguradora Grancolombiana de Vida. Tal como se puede apreciar, el banco tiene subsidiarias en prácticamente todas las gamas de servicios financieros.

A lo anterior se agrega una extensa red de oficinas (246) a lo largo y ancho del país. "A través de las oficinas en todo el país estamos mercadeando los servicios de la fiduciaria, el fondo de cesantías, la comisionista de bolsa y la leasing", dice Leonor Montoya, actual presidente del banco. "El banco no tiene nichos, es un banco universal, dirigido a todos los sectores".

Las operaciones están segmentadas en cuatro grandes sectores: banca corporativa, empresarial, individual y gobierno. Los clientes más rentables para el banco son los segundos y terceros. "La banca corporativa está dirigida a las grandes empresas, que llevan un manejo de tesorería muy sofisticado y competido. Los márgenes en este sector son bajos", dice Montoya. De hecho las grandes empresas del país han conformado un sistema paralelo al financiero, donde se manejan importantes sumas en créditos interempresariales, a corto plazo. La ventaja de la banca corporativa es su bajo riesgo y que se manejan volúmenes muy grandes, lo que disminuye el costo por operación.

Pero la verdad es que el banco se ha enfocado más hacia el crédito empresarial e individual, que es un mercado masivo. La amplia red de oficinas le permite llegar a un gran número de clientes. La orientación en este sentido se está profundizando. El banco ha invertido hasta la fecha $23.000 millones en tecnología, campo en el que se encontraba bastante atrasado, y durante los próximos tres años invertirá otros US$26 millones. La idea es montar una red de comunicaciones con la más alta tecnología, para prestarle un óptimo servicio al cliente vía telefónica y

magnética. Para ello participan con un 35% en Telegan, la red de comunicaciones vía satélite del Banco Ganadero.

Otra gran fortaleza del banco es su manejo de tesorería. Sumando los fondos de la fiduciaria, la administradora de pensiones, etc., se concluye que el conglomerado maneja $300.000 millones de liquidez, lo cual representa una suma muy importante dentro del mercado financiero colombiano.

El Banco de Colombia es el segundo en nivel de activos en el país, después del Ganadero. Tiene una gran ventaja sobre los otros bancos grandes (Ganadero, Bogotá, Popular, Cafetero y BIC) y es que su estructura de depósitos no lo hace dependiente de las cuentas corrientes. En efecto, a pesar de que a septiembre de 1993 el Banco de Colombia tenía el 13.5% del total de depósitos del sistema financiero, únicamente el 9.7% está en cuentas corrientes, contra un 13.5% de los demás bancos grandes, con excepción del BIC, que tiene el 5.3%. La tendencia en el mercado bancario es hacia la remuneración de cuentas corrientes, de manera que al BIC y al Bancolombia no les resulta tan oneroso remunerar este tipo de cuentas, como sí le resultaría a los demás bancos grandes, donde alrededor del 50% de los depósitos son cuentas corrientes. En el caso del Bancolombia esta relación es del 28%.

En cuanto a los indicadores de desempeño, al Banco de Colombia no le va muy bien. La rentabilidad financiera es la más baja de los bancos grandes, aunque la rentabilidad del activo es de 2%, superior al promedio del sistema (1.7%).

Ahora bien, para calcular la relación patrimonio/activos se sumó el capital garantía, que a septiembre 30 no se había hecho efectivo, pero se tenía en cuenta para calcular el patrimonio técnico. Aun así, esta relación es la mitad de la que presenta su mayor competidor, el Banco de Bogotá. A su vez, la cartera vencida arroja un nivel atípicamente alto en este corte. Su promedio en los últimos períodos ha sido similar al del sistema. Esta cartera vencida le ha restado liquidez al banco.

En el ranking realizado por DINERO para los grandes bancos, el Banco de Colombia ocupa el último lugar. Pero hay que recordar que hasta 1990 el patrimonio era negativo y a punta de utilidades, que en 1991 fueron de $23.000 millones y en 1992 alcanzaron $45.000 millones, se dio la vuelta del rojo al negro.

Uno de los hechos sobresalientes de la venta del Banco de Colombia lo constituyó la conformación del paquete financiero con el cual los Gilinski hicieron la oferta ganadora. Se trató de un ejercicio de ingeniería financiera sin precedentes en el país. El cronograma y características del paquete fueron los siguientes:

1. Determinación del valor aproximado máximo de una propuesta con posibilidades de ganar, naturalmente después de una cuidadosa evaluación de los activos que se iban a comprar. Ese valor máximo se estableció en US$350 millones para la adquisición del 86% del banco, la porción objeto de la subasta. Aunque este porcentaje se podía bajar dependiendo de las características del remate, de todas maneras el interés único era el de adquirir más de Ias dos terceras partes de la propiedad accionaria, sin lo cual no se tendría un control que hiciera posible o viable el paquete.

2. El gobierno había anunciado el financiamiento de hasta el 60% de las acciones adjudicadas con un préstamo de Fogafin a 5 años y una tasa de interés de DTF+7%. Este financiamiento resultaba costoso teniendo en cuenta las reducidas tasas de interés en el mercado internacional de capitales, así como la tendencia a la revaluación del peso (una devaluación bastante inferior a la inflación y al DTF). Era claro, entonces, que había que utilizar al máximo el crédito externo.

3. Por otro lado, era muy difícil para los Gilinski conseguir un préstamo externo en las condiciones de plazo e interés que cubriera una porción significativa del precio de la oferta. Cualquier préstamo externo sería a corto plazo y a unas tasas de interés altas. Además, dada las garantías que podían ofrecer los Gilinski era muy difícil que ese préstamo se acercara a la cuantía requerida.

4. Sin embargo, surgió la novedosa idea de unas notas o bonos convertibles en acciones. Estas finalmente están respaldadas en las acciones del mismo banco y tienen el atractivo de una eventual valorización en un momento en el cual se vislumbra un alto dinamismo del sector financiero del país. Eran claras sus posibilidades de colocación a plazos e intereses más ventajosos que los de un préstamo. Después de todo reúnen las condiciones para hacer parte del portafolio de riesgo de los inversionistas institucionales (o fondos) extranjeros, quienes, además, desde hace algún tiempo están deseosos de invertir en Colombia, pero han encontrado un mercado de capitales muy estrecho.

5. El paso siguiente a la especificación de las características de las notas o bonos convertibles en acciones, fue la determinación del monto a emitir. Este no podía ser excesivo, pues de todas maneras había que mostrar a los potenciales inversionistas que en la operación había un suficiente respaldo de capital propio. De otra parte, era la primera vez que se hacía este tipo de operación en el país.

6. Los Gilinski podían aportar capital hasta por US$50 millones, una suma considerable para cualquier inversionista colombiano no perteneciente a los grandes grupos, pero insuficiente para llegar a una cuantía aproximada a los US$350 millones.

7. Finalmente, el círculo de la operación se cerró con un crédito puente externo, necesariamente de corto plazo e intereses altos.

8. Después de mucho andar, negociar y analizar, se conformó el siguiente esquema de financiación para la propuesta definitiva: Aporte de capital de los Gilinski por US$50 millones; emisión de notas o bonos convertibles en acciones en dólares por US$150 millones a cinco años y una tasa de interés de 5.2% anual; y un crédito externo puente por US$150 millones a 18 meses y tasa de Libor+5.5%.

9. Ahora bien, las notas convertibles en acciones solamente se pueden emitir con posterioridad al remate, una vez que la propuesta resultare ganadora. Por esta razón, mientras se colocan los Gilinski acudirán al costoso crédito de Fogafin hasta por el equivalente en pesos de US$150 millones. Pero tan pronto como se coloquen las notas se cancela la deuda con el Fogafin (es decir, se sustituye una fuente cara de financiación por una mucho más barata).

10. Quizá la parte más complicada de la operación es el prepago del crédito puente por US$150 millones, el cual está garantizado personal y conjuntamente por los dos Gilinski, padre e hijo. El colateral del préstamo está dado por i) las acciones del Banco de Colombia pertenecientes a los Gilinski distintas de aquellas que se mantendrán en custodia como garantía para los compradores de las notas convertibles en acciones; ii) el 100% del capital accionario del Banco Andino; iii) todos los dividendos de las acciones de los Gilinski del Banco de Colombia distintas de aquellas en custodia; y iv) un porcentaje aún no determinado de la compañía de los Gilinski constituida para convertirse en dueña del banco (Bancol S.A.).

11. De todas maneras, el prepago del préstamo puente saldría de la venta del Banco Andino, de las utilidades del Banco de Colombia y del Banco Andino, de la emisión de títulos de deuda o acciones por parte de ambos bancos o de Bancol, o de aportes adicionales de capital de los Gilinski.

Estos son, a grandes rasgos, las características esenciales del paquete financiero que permitió que los Gilinski adquirieran el 75% del Banco de Colombia. Naturalmente mientras se paga el préstamo puente los acreedores imponen varios criterios de desempeño a los que debe sujetarse no solamente el Banco de Colombia sino también Bancol.

Un aspecto muy interesante del esquema lo constituye el hecho de que el control decisorio queda completamente en manos de los Gilinski, no obstante que cerca del 42% del 75% de las acciones adquiridas permanecen en custodia para garantizar la redención de las notas, la cual podría hacerse antes de los cinco años preestablecidos si se produjera un cambio en el control del banco. Podría decirse que los Gilinski ejercen ese control completo con solamente el 58% del 75% del banco, o sea un 43.5% de total de acciones. Esta situación es consecuente con las preferencias de inversionistas institucionales extranjeros, quienes solamente están interesados en un rendimiento atractivo para su inversión, pero sin involucrarse en la administración de las empresas.

En un país que se caracteriza por un mercado de capitales reducido, un esquema como el anteriormente descrito, constituye, sin duda, un gigantesco paso adelante, no solamente por la cuantía de los recursos externos comprometidos, sino también por las novedosas modalidades de financiación que por primera vez se utilizan en el país. Los Gilinski, con la asesoría de Morgan Grenfell, Hugo Palacios y de la firma de abogados Felipe Ayerbe Asociados, armaron la propuesta ganadora, lograron convencer a dos de los bancos más grandes del mundo, Barclays de Inglaterra y el ING de Holanda, para participar en el crédito puente porUS$150 millones, y ya han avanzado en la tarea previa de contactar eventuales clientes para la colocación de las notas convertibles en acciones.

La confianza en las capacidades ejecutivas de los Gilinski por parte de acreedores e inversionistas extranjeros ha sido indudablemente uno de los ingredientes para el éxito inicial de la operación. Pero al final de cuentas, esa confianza deberá estar respaldada, por encima de cualquier otra consideración, por los buenos resultados del Banco de Colombia. Mientras éstos se den y las acciones se valoricen se consolidará definitivamente la posición de los Gilinski como los dueños mayoritarios del banco. Y no hay bases para pensar, al menos en este momento, que ello no será así.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?