| 3/1/2006 12:00:00 AM

El verdadero impacto

La economía colombiana necesitaba firmar este acuerdo para asegurar sus exportaciones al mayor mercado del mundo.

Después de 21 meses, las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Colombia llegaron a su conclusión en una jornada que se alargó casi 40 horas, para cerrar en la madrugada del lunes 27 de febrero, a las 4 a.m. A eso de las 8 de la noche del jueves 23, el equipo negociador colombiano fue convocado a la Oficina Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés). "Salía humo del cuarto", dice uno de los negociadores. "Los palos más duros siempre se terminan intercambiando al final de las negociaciones".

La última ronda de negociación se prolongó más de 15 días, en jornadas de trabajo que iban hasta altas horas de la madrugada. La agricultura, el único tema pendiente y que había estancado el Tratado durante casi seis meses, fue puesta sobre la mesa el jueves 23, a última hora. A partir de allí, el proceso entró en su fase de cierre. El equipo negociador colombiano vio que había llegado la hora de tomar decisiones políticas sobre el cierre, lo que implicaba que el presidente Uribe tenía que dar el visto bueno al tratado. En la madrugada del lunes 27, las decisiones políticas se tomaron.

Se cerró el texto, pero se abrió el debate sobre los costos y beneficios del TLC. Los grupos más afectados (principalmente arroz, maíz y el sector avícola) siguen vociferando en contra del tratado. La posición de estos grupos en defensa del statu quo es entendible. Para el país, sin embargo, firmar el acuerdo era imperativo. Una vez entre en vigencia, el 99,9% de los bienes industriales colombianos podrá acceder al mercado de Estados Unidos con arancel cero (7.000 productos colombianos); a cambio, Colombia permitirá la entrada del 81,8% de los productos estadounidenses. El gobierno colombiano estima que las exportaciones de Colombia hacia Estados Unidos aumentarían 50% en los primeros tres años de la entrada en vigencia del tratado. El mercado de Estados Unidos, el mayor del planeta, fue el destino del 40% de los US$21.000 millones que Colombia exportó en 2005. Un incremento de más de US$8.000 millones significaría un cambio de fondo en la perspectiva de las empresas exportadoras colombianas.

Las discusiones en la mesa sanitaria y fitosanitaria eran una de las grandes preocupaciones en la negociación. Esas medidas, que terminan funcionando como una telaraña de regulaciones, son una barrera para los productos agrícolas colombianos. Tanto el gobierno como la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) aseguran que los logros en esa área han sido inéditos en los tratados comerciales firmados por Estados Unidos.

Varias empresas colombianas están dando ejemplo sobre cómo ganarse el mercado estadounidense. Para Alianza Team, en el sector de grasas, "el potencial en Estados Unidos para nosotros es enorme", dice su presidente Mauricio Campillo. La compañía acaba de nombrar un gerente para Estados Unidos, con el objetivo de ir penetrando ese mercado. "El TLC nos permitirá ampliar las líneas de producción y desarrollar nuevos productos", dice Francisco Díaz, presidente de la Organización Corona. "Hay mayor disposición a invertir a más largo plazo", explica. "Es una gran oportunidad para mejorar los resultados de la compañía, especialmente porque reforzará nuestra política de crecimiento hacia el exterior, donde podemos obtener mayor crecimiento", explica Jairo Sánchez, gerente administrativo de Mario Hernández.

El otro lado Con el TLC cambian las condiciones para algunos sectores no competitivos. Sin embargo, no será el golpe letal para el país que muchos anuncian. Los sectores más golpeados tendrán una batería de protecciones, que quedaron incluidas en el tratado.

La industria avícola, por ejemplo, es una de las que más se ha quejado. Jorge Enrique Bedoya, presidente de la Federación de Avicultores (Fenavi), insiste en que su sector sufrirá estragos por culpa del TLC. Sin embargo, según las primeras declaraciones del gobierno, el tratado establece un arancel base alto (todavía no ha revelado la cifra exacta) para las futuras desgravaciones de las importaciones de pollo al país provenientes de Estados Unidos. El tratado contiene, además, un plazo de gracia de 6 años en los cuales se mantendrán los actuales aranceles. Y los avicultores estadounidenses tendrán que esperar 18 años para poder entrar al mercado colombiano con arancel cero.

Los productores de arroz tienen una protección que durará 19 años. El arancel base es del 80% y el proceso de desgravación arrancará dentro de 6 años. En el sector azucarero, Colombia consiguió agrandar su cuota de exportación en un 176%, hasta 50.000 toneladas anuales, que aumentará 1,5% cada año.

Los productores colombianos de maíz contarán con ayudas del gobierno para defenderse ante las importaciones. Según Andrés Felipe Arias, ministro de Agricultura, el gobierno prevé aumentar sus subvenciones para este sector. Incluso así, los efectos que tendrá la importación de maíz de Estados Unidos apenas se notarán. Colombia consume 3,5 millones de toneladas al año, pero solo produce un millón, pues el resto lo importa de Estados Unidos. Ahora mismo importamos 2 millones de toneladas de maíz. El TLC abaratará esas importaciones.
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