| 5/25/2011 12:00:00 AM

El rey de los Llanos

La operación de Aceites Manuelita en los Llanos es un ejemplo de cómo se deben gestionar los agronegocios en el país.

Quizás lo más importante que tiene Aceites Manuelita no son sus ventas, que superaron los $230.000 millones en 2010. Ni siquiera los incrementos de 68% en los ingresos del año pasado o de 122% en sus utilidades.

Al gerente general de Aceites, Rodrigo Belalcázar, le preocupan todos los temas que le competen a un gerente de una empresa de alto rendimiento. Eso, aunque suene simple, es una gran diferencia frente a la mayoría de agronegocios colombianos, que funcionan más como granjas familiares que como corporaciones.

Si bien es cierto que Aceites Manuelita deriva una buena parte de sus ingresos de la operación industrial de su refinería de aceite de palma en San Carlos de Guaroa, en el Meta, las prácticas de gestión agrícola son ejemplares. Desde el principio de las siembras en los Llanos usó las mejores técnicas agronómicas disponibles. El mismo Rodrigo Belalcázar hace 23 años trasladó los conocimientos que tenía el Ingenio Manuelita en sus plantaciones de caña de azúcar en el Valle, a las nuevas de palma de aceite. Empleó lo que sabían en diseño de los campos, en la adecuación de los terrenos, en los sistemas de riego e incluso en el manejo de la logística para las cosechas.

Por eso no sorprende que hoy su estrategia incorpore todas las piezas que necesita una empresa que comprende su papel en la economía global. "La estrategia de Aceites Manuelita está basada en la sostenibilidad financiera, ambiental y social", señala el gerente.

En 2010, la planta de biodiesel produjo 89.000 toneladas, con lo que se convirtió en el principal negocio de la empresa. Para este año, la empresa aspira producir 100.000 toneladas de biodiesel, 8.000 toneladas de glicerinas refinadas y 6.500 toneladas de aceite de palmiste, en las que usará la producción de sus 6.500 hectáreas y la de otras 14.000 hectáreas de terceros. A sus proveedores les presta asistencia técnica y les ayuda a conseguir insumos a menor costo.

El negocio ha sido rentable. Tanto, que ahora está en Orocué, Casanare, donde desarrollará otro núcleo de producción. "Inicialmente vamos a tener 10.000 hectáreas de las cuales 50% van a ser propias y el resto de proveedores", dice Belalcázar. Pero lo atractivo de este proyecto está en que establecerá un modelo en el que les comprará a pequeños proveedores. Son campesinos con 15 ó 20 hectáreas de palma y que empleen el resto de sus fincas con otros cultivos o ganadería. "La meta es tener un área importante en ese tipo de asociaciones", añade.

Administración técnica

Como se puede esperar de una empresa de este tamaño, toda la información del cultivo y de la fase industrial está sistematizada.

También tienen un compromiso claro con el desarrollo del recurso humano y valoran la formación académica. De los 700 empleados hay 30 profesionales y 5 personas con títulos de maestría y la cifra quizás aumente pronto.

El uso de las tecnologías y la formación de las personas no son asuntos adjetivos. "Es parte de la competitividad. Si no logras tecnificarte en informática y en el recurso humano, pierdes competitividad. Tener un recurso humano altamente capacitado ayuda a lograr las metas", dice Belalcázar.

Además de conseguir un buen resultado financiero, la empresa tiene claridad total sobre la necesidad de mantener un comportamiento serio en conservación ambiental y de responsabilidad social.

Para su nueva plantación del Casanare, contrató un estudio con The Nature Conservancy para establecer una operación ecoamigable. En el frente social, el objetivo de la firma es mejorar la calidad de vida de las comunidades vecinas. Esto lo hacen con una combinación de planes de vivienda, de educación para los empleados y sus hijos y de elaboración de planes de negocios que generen ingresos para las familias.

¿Qué le falta a Aceites Manuelita para acelerar su crecimiento? Quizás un poco más de biotecnología para aumentar su rendimiento en campo y que el Gobierno mejore las vías de comunicación. Por ejemplo, desarrollar el plan de hacer navegable el Río Meta.

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