| 3/14/2008 12:00:00 AM

El reinado de la banda ancha

El empaquetamiento de aplicaciones y servicios que ofrecen los operadores de telecomunicaciones exige la trasformación de sus redes actuales hacia unas convergentes de próxima generación.

Una dinámica de crecimiento sostenido está viviendo el sector de las telecomunicaciones; cada día nuevas aplicaciones, servicios, desarrollos de dispositivos tecnológicos del tamaño de un celular -que bien pueden ser oficinas portátiles y que, inclusive, sirven para hablar- entran a formar parte de la oferta al usuario final.

Para llegar al consumidor, esta serie de soluciones, basadas en el desarrollo de las tecnologías de la información (TIC) y que apuntan a la convergencia de las telecomunicaciones, ha implicado un proceso de actualización, transformación y, en algunos casos, de implementación de nuevas infraestructuras de redes, capaces de soportar la exigencia de un usuario que exige cada vez mayor capacidad y estabilidad en la transmisión de datos. Es decir, más ancho de banda.

Colombia va en esa tendencia. La competencia por el mercado ha llevado a que los operadores estén migrando de sus antiguas infraestructuras hacia unas nuevas que sean capaces de soportar el gran volumen de información que hoy manejan los servicios que ofrecen a sus clientes, y estos cambios le implican millonarias inversiones a las empresas que necesitan redes de banda ancha, explica el presidente de Telefónica Colombia, Julián Medina.

Es el caso de Comcel, la filial de la multinacional mexicana América Móvil, que destinó una suma del orden de los US$350 millones en infraestructura para implementar su red celular de tercera generación (3G), con la cual empezó a prestar servicios de acceso a internet móvil con buena velocidad de conexión, mapas digitales y transmisión de datos y videollamadas, entre otros. Esto desde la óptica inalámbrica o wireless.

Telmex, por su parte, está haciendo lo propio con la presentación que hizo a finales de
 febrero pasado de su aplicación triple play residencial, con la cual, a través de una red de banda ancha terrestre (wired), comenzó a ofrecer en un mismo paquete servicios de televisión por suscripción, voz y acceso a internet de alta velocidad de 1 megabit por segundo (el doble de lo que, para la Comisión de Regulación de las Telecomunicaciones colombiana, es conexión de banda ancha).

Roy Burstin, presidente del segmento hogares de Telmex, tiene claro que la visión de desarrollo de las empresas del sector de las telecomunicaciones y de televisión va a estar en capacidad de entregar valor agregado a los usuarios, lo cual solo va a ser posible a través de redes capaces de soportar de manera paralela el tráfico de diferentes aplicaciones. Burstin es explícito al afirmar que, en últimas, lo que está entrando en el país es una verticalización de servicios y de aplicaciones sobre redes convergentes.

"Hay que realizar inversiones millonarias para llevar una red de cobre a una convergente. Nosotros estamos en un plan agresivo de construcción de un canal bidireccional. La visión es llevar toda la infraestructura de una red de última generación", dice el directivo de Telmex, quien se excusó de no dar cifras de costos por cuestiones de política corporativa.

El siguiente paso

Pero, ¿qué va a pasar con el entorno de las telecomunicaciones desde la óptica de integración de las redes aéreas con las terrestres? Los expertos consultados por Dinero, entre ellos el director ejecutivo del Centro de Investigación de las Telecomunicaciones (Cintel), Manuel Martínez Niño, indican que en el largo plazo se va a llegar a la interoperabilidad de ambas -cable e inalámbricas- en lo que se conoce como Redes de Próxima Generación (NGN, por su sigla en inglés), es decir, aquellas que son capaces de proporcionar servicios de voz, datos y multimedia fijos y móviles. "En tres o cinco años vamos a tener otra arquitectura básica de telecomunicaciones en el país", aseguró el directivo.

Alejandro Mutis, responsable de desarrollo de estrategia y negocios de Nokia Siemens Networks, está de acuerdo con esta apreciación y agrega que en estos momentos ya se ve cómo los operadores colombianos están empezando en la transición para converger las diferentes redes independientes que existen: televisión, telefonía y móviles. Para él, el escenario va a quedar completo cuando las redes inalámbricas empiecen a mirar a las fijas y, según su apreciación, eso puede tomar algún tiempo.

Burstin fue más concreto y aseguró que en el curso de los dos próximos años, el sector colombiano de las telecomunicaciones va a ser totalmente convergente.

El gerente general de Alcatel Lucent, Javier Rey, no es tan taxativo en términos del tiempo. Para él, si bien el país va en ese camino, hoy las redes y las inversiones que se encuentran en ejecución están capacitadas para ofrecer los servicios convergentes. Perspectiva que comparte el ingeniero Ricardo Imbacuán, director de Columbus Networks, firma propietaria y operadora del cable submarino Arcos, a través del cual la conexión de internet llega al país desde Norteamérica. En términos sencillos, el directivo afirmó que lo que ocurre, en la práctica, es que algunos servicios y sistemas que está ofreciendo el sector se empezaron a mezclar en una sola red.

De acuerdo con su explicación, por este motivo se ha generado una tendencia que apunta a la búsqueda de redes sólidas y robustas sobre plataformas IP que soporten cualquier tipo de aplicación. "Lo que se pretende es que al 'final del día' las aplicaciones corran sin inconveniente alguno y le ofrezcan al usuario de manera transparente las alternativas convergentes de servicios de valor agregado", agregó Imbacuán.

El tamaño importa

Precisamente, esos servicios de valor agregado le están abriendo un espacio a los generadores de contenidos, quienes en últimas son los que están obligando a los proveedores, tanto de servicios inalámbricos como de fijos, a exigir la ampliación de la capacidad de las redes para responder a ese creciente volumen de información. En concepto de Luis Rey, de Alcatel Lucent, esto ha implicado que los anchos de banda cada vez tiendan a ser más grandes. El volumen y la calidad de las aplicaciones así lo exigen.

Y ese ancho de banda es quizá la 'piedra filosofal', sobre la cual se va a soportar la integración de las redes en la convergencia de las telecomunicaciones y las TIC. Los expertos consultados coinciden en que este es el aspecto más relevante y sobre el cual están trabajando todas las compañías del sector. "La integración de voz, datos y multimedia solo será posible con unas redes ampliadas, consistentes en términos de capacidad", explicó Mutis, de Nokia Networks.

En ese orden de ideas, Imbacuán agregó que lo que está pasando ahora en Colombia, en lo que respecta al camino hacia la convergencia -consecuencia de desarrollos de las Tecnologías de la Información y Comunicación que llegan y, a su vez, de la interoperabilidad- es la creación en las empresas de un ambiente de necesidad "absoluta" de ancho de banda. Por eso es que el país se ha vuelto un mercado interesante para su firma.

Columbus Networks, por ejemplo, se encuentra implementando la red de fibra óptica CFX (Colombia Florida Express), un cable submarino que tiene mayor capacidad de conexión y ancho de banda que Arcos, el cual soportará el acceso a internet desde Estados Unidos para operadores fijos y móviles, de servicios de telecomunicaciones, de TV paga, de acceso a internet y de integración de datos. La inversión de ese proyecto es de US$80 millones, según información de la misma compañía.

Lo que se ha visto en la práctica es un avance del país en el incremento de sus necesidades de banda ancha y, en consecuencia, de la adaptación y la trasformación de las redes existentes hacia las NGN.

De acuerdo con el último estudio Barómetro Cisco de Banda Ancha, realizado por IDC, a junio de 2007, Colombia alcanzó 839.189 conexiones de banda ancha, lo que representó un crecimiento del 34% en los primeros seis meses de ese año, y un aumento del 93% en el número de conexiones entre junio de 2006 y junio de 2007.

Las proyecciones de ese estudio indican que en los próximos dos años este tipo de conexiones se estará acercando a una cifra alrededor de los 3,5 millones. "Eso representa todo un potencial de desarrollo y una obligación implícita de los operadores de migrar hacia a las redes convergentes", asegura Fernando Rodríguez, gerente de ingeniería del sector corporativo, Gobierno y Pymes, de Cisco.

Esa tendencia de crecimiento marca el camino que están siguiendo en todo el mundo, incluida Colombia, las actuales redes alámbricas e inalámbricas hacia su trasformación en Redes de Próxima Generación. Las proyecciones de Nokia Siemens, por ejemplo, establecen que para 2015, es decir en siete años, el ancho de banda requerido para atender el aumento de usuarios va a necesitar una ampliación de 100 veces de la capacidad de la red actual.

Es una consecuencia lógica de la evolución que debe dirigir hacia las Redes de Próxima Generación. De este modo, según el criterio de Rodríguez, con la fuerza que están tomando temas como el wimax, el wimax móvil y las aplicaciones 3G y la TV por cable, entre otras, se va a impulsar la exigencia de redes con ancho de banda suficiente que soporten los servicios y aplicaciones que están llegando.

Por supuesto, esas redes NGN también están apuntando hacia la competitividad, no solo de las empresas sino del país en general. Martínez Niño, de Cintel, dice que en el ambiente de competitividad actual, ellos han detectado que las firmas están invirtiendo como parte de una política corporativa en la creación de valor y diferenciación en el mercado.

Colombia está en el camino correcto de la integración y en la vía de las NGN, aseguran los expertos consultados. Según ellos, este camino -en el que la mayoría de operadores del país se encuentra- está permitiendo crear esa red convergente. "Lo que hay que seguir haciendo es ampliar el acceso (inalámbrico y alámbrico) en un esquema de complementación entre redes fijas y móviles", concluye Martínez.
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