| 2/11/1998 12:00:00 AM

El nuevo rumbo

Nicanor Restrepo, máximo dirigente del Sindicato Antioqueño, habla sobre el gran viraje de la organización y propone una nueva estrategia política y económica.

El Sindicato Antioqueño es un centro de atención para quienes piensan en grande. Es probablemente el mayor grupo empresarial del país. Y ha sido precursor de nuevas formas de organización empresarial y financiera. En una economía en la que en los grupos económicos predominan organizaciones familiares, el Sindicato ha sido ejemplo temprano de organización profesional corporativa. A diferencia de otros grupos, los dirigentes del Sindicato han dado señales inequívocas de independencia política.



Acudimos a Nicanor Restrepo Santamaría, el principal dirigente del Sindicato Antioqueño, para indagar sus opiniones sobre la evolución de su organización y del país. Estos son los puntos de mayor interés para nuestros lectores.



Presente y futuro del Sindicato



¿Qué tan grande es el Sindicato?




En 1997 nuestros ingresos brutos fueron equivalentes a un 8,5% del PIB aproximadamente. Se destacan las ventas del comercio por US$2.100 millones, el sector financiero por US$1.600 millones, alimentos por US$1.400 millones, cemento por US$500 millones, y servicios, como seguros y seguridad social, por más de US$600 millones. El resto viene de un sinnúmero de sectores.



¿Cuáles han sido los cambios más recientes en el Sindicato?



Se han venido presentado tres procesos simultáneos. Los llamaría un viraje sectorial, una estrategia de internacionalización y un reagrupamiento empresarial.



El viraje sectorial representa, al tiempo que la consolidación de algunas unidades estratégicas (como cementos y alimentos), la conformación de una tercera unidad estratégica de servicios hacia donde centramos creciente atención, así como una estrategia coherente de entrada y salida de sectores y negocios. En cementos, la prioridad es la expansión con plantas hacia América Latina. Internamente, buscaremos mayor participación en el mercado de mezclas. En alimentos, la estrategia de agregar producto, hacer mercados con alianzas internacionales y buscar mercados regionales ha resultado excelente.



El mayor crecimiento futuro lo esperamos en los servicios. Hemos aumentado nuestra participación en el comercio y el sector financiero, al tiempo que le estamos apostando al desarrollo de los seguros. En este último campo vamos a aprovechar la profundización y diversificación del mercado que proviene de la seguridad social, superar la ineficiencia interna y explorar el mercado externo. Para la entrada a nuevos negocios siempre buscamos una alianza estratégica con empresas internacionales que aporten conocimiento y tecnología. Para los sectores con menor futuro en una economía rápidamente cambiante, como el textil y el siderúrgico, vamos a acelerar, con gran responsabilidad, las decisiones más convenientes para el país.



El segundo proceso es la internacionalización, que aún sorprende a quienes tenían caracterizados a los paisas como empresarios que sólo podían vivir de la protección del mercado. La estrategia incluye regionalización de los mercados, alianzas estratégicas y apertura de las inversiones en Colombia y en el exterior. En nuestros negocios estratégicos ampliaremos sustancialmente las operaciones en países de la región, especialmente en Venezuela. Aparte de exportar, desarrollaremos empresas con socios locales. Pero las alianzas estratégicas no operan sólo en lo regional, sino también en Colombia. Avanzamos más rápido en alimentos, pero las alianzas podrían extenderse a cementos y seguros. También duplicaremos nuestras inversiones en el exterior para el año 2000, y atraeremos capital creciente.



El reagrupamiento empresarial es el tercer proceso. Aprendimos mucho al estudiar los casos de Mitsubishi en Japón, BMW en Alemania, el Banco de Crédito en Perú y Carsa en México. El nuevo agrupamiento tiene dos elementos: escisión de actividades y creación de agrupaciones empresariales. El sistema actual de tenencias cruzadas (cross holdings) de acciones entre empresas evolucionará hacia la escisión entre empresas que posean activos (holdings) y empresas que operen negocios. Ello permitirá medir con transparencia el valor de las empresas y movilizar recursos internacionales.



Pero las escisiones serían incompletas si la operación de negocios interrelacionados como los de nuestras unidades estratégicas no adquiere mayor sinergia. En muchos sectores tenemos empresas con negocios poco homogeneizados. Vamos a consolidar al menos las tres grandes agrupaciones de nuestros negocios más importantes. Esta estrategia organizativa es coherente con una nueva estrategia financiera que se propone salir de pasivos, aceptar nuevos capitales y optimizar recursos apalancando más el capital propio.



¿Y cuándo comienza el reagrupamiento empresarial?



Más rápido de lo que usted cree. La conformación de la primera (holding) se decidió a fines del año pasado, fue aprobada por la Asamblea y por la Superintendencia. Sura se reestructuró en cuatro compañías: una holding -Suramericana de Inversiones- y tres empresas de seguros de personas, generales y capitalización. El patrimonio de la holding es cercano a US$1.000 millones, con un portafolio un poco mayor. ¡Es una de las empresas más grandes del país! También se está analizando la conveniencia de las reestructuraciones de Argos y la Nacional de Chocolates y de comenzar a conformar las agrupaciones empresariales. En 1998, además, esperamos llegar a Wall Street para colocar los primeros papeles internacionales.



Presente y futuro del país



Con tantos planes, uno podría pensar que usted está satisfecho con la política económica.




No. Infortunadamente, no. La incertidumbre es muy alta, y es especialmente difícil para estas entidades que son manejadas por sus empleados. Los buenos resultados que hoy señala el gobierno son puramente académicos. Con crecimiento a punta de petróleo y carbón se agrega muy poco a la demanda, como se verifica en la reducción del consumo de alimentos manufacturados. En el país hay hambre. El fenómeno de El Niño, además, va a costar mucho este año. Pero lo que más me preocupa es la política económica. Veo muy tímidas las metas de inflación del Emisor. Y no veo voluntad política para enfrentar el déficit fiscal, pues aparte de que se están manejando muchos recursos públicos con mucha liberalidad, no se quiere enfrentar el problema de las pensiones y las transferencias. Las dificultades macroeconómicas podrían terminar por reflejarse en el mercado cambiario.



Pero no será pesimista en materia política.



Veo tres razones muy grandes de incertidumbre. La primera es la violencia. El problema de la paz es demasiado grande y falta un proyecto político coherente para restablecerla. No veo hasta ahora ningún candidato que ofrezca algo serio. La segunda es la inestabilidad de las reglas del juego. Y no son solamente el Congreso y la burocracia los responsables, sino también las presiones privadas que inducen al gobierno a cambiar continuamente las normas. Finalmente, la corrupción nos ha cogido mucha ventaja.



En los próximos dos o tres años todo dependerá de la resolución del problema político. Lo que estamos pagando los colombianos por este cuatrienio no tiene precio. La posibilidad de que se repita un segundo tomo es inmanejable. Quizás el país no lo resista.



¿Qué haría si fuera Presidente?



Me concentraría en cinco puntos. Primero, ponerle fin a la guerra, acudiendo a todas las disposiciones necesarias. Segundo, actuaría fuerte en el campo social, con énfasis en educación y justicia. La ignorancia y la impunidad son demasiado rampantes. Tercero, reharía las finanzas del Estado, con especial atención a las pensiones, las transferencias y la corrupción. Hay que montar al país en el control de la evasión y el fraude. Hay que reducir las tasas impositivas, y medir crecientemente los nuevos recursos en función de los beneficios. Si se controlara la mitad de la evasión, podríamos tener el doble de maestros de mejor calidad. Cuarto, reduciría la inflación a un dígito, rápido. La estabilización gradual no funciona. Y quinto, actuaría sobre la tasa de cambio para cambiar la tendencia.



¿Y no cree usted que el sector privado debe tener mayor protagonismo en esta tarea?



El empresario común está amilanado. Hay mucho quebrado y desanimado. Sería deseable mayor iniciativa de los empresarios en materia económica y de políticas de Estado. El sector privado tiene que ocuparse de los asuntos del Estado, devolverles a los gremios su influencia y representatividad, para que ellos coadyuven a la reorientación del país.



¿Será entonces un problema generacional?



Creo que muchos de nuestros problemas se resolverán con más y mejor educación. Es la única manera para que la sociedad comience a resolver problemas que parecen cada vez más estructurales.
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