| 4/9/1999 12:00:00 AM

El negocio del año

La venta de la ETB cambiará la cara de las telecomunicaciones en Colombia y financiará el plan de desarrollo de Bogotá. Pero el proceso debe superar muchos obstáculos.

En el curso de las próximas semanas se iniciará uno de los procesos de privatización más importantes en la historia de Colombia, la venta de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá, ETB. Esta operación cambiará en forma irreversible el negocio de la telefonía en nuestro país, pues acelerará el proceso de convergencia de tecnologías y la multiplicación de ofertas de servicios al usuario. Además, la operación es clave para el futuro de Bogotá, pues buena parte de su plan de desarrollo se financiaría con estos ingresos. Para el alcalde Enrique Peñalosa, la venta de la ETB es esencial para alcanzar sus metas en Bogotá, que a su vez serán el punto de referencia obligado cuando durante el resto de su carrera política se quiera evaluar su capacidad como administrador.



No todos los augurios están a su favor. La administración Peñalosa intentará la venta de la empresa en medio de una de las coyunturas económicas más difíciles que ha vivido el país y ante una situación mundial que no aconseja la inversión en países emergentes.



Sin embargo, el alcalde parece haber decidido que por malas que sean las circunstancias para la venta, en el futuro sólo se puede esperar que empeoren. El proceso arranca a finales de abril, cuando el Distrito Capital ponga en venta el 100% de las acciones de la ETB que controla a los posibles compradores del sector solidario, como ordena la ley. Se espera que este sector compre entre el 10 y el 12% de las acciones. Luego se ofrecerá en el mercado el 51% de las acciones, que sería adquirido por un inversionista estratégico que obtendrá así el control de la empresa. Por último, el Distrito venderá nuevos paquetes accionarios hasta completar el 98% autorizado por el Acuerdo del Concejo de Bogotá.



El alcalde Peñalosa espera obtener para el Distrito Capital al menos US$1.000 millones en la operación con el inversionista estratégico y otros US$1.000 millones en operaciones sucesivas por el resto, antes del 2001.



La revolución telefónica



La venta de la ETB es definitiva en la revolución de las telecomunicaciones en nuestro país. En el último lustro ha tenido lugar un proceso de desregulación y apertura a la inversión privada y a la competencia. La llegada de la telefonía celular, la apertura de la larga distancia a operadores privados y la venta de empresas como la Telefónica de Manizales son buenos ejemplos de lo que ha venido ocurriendo.



La administración Peñalosa espera recibir unos US$2.000 millones por la venta de la ETB, recursos que son cruciales para el plan de desarrollo de Bogotá. Pero con la venta de la ETB pasamos a las grandes ligas. Este es el único proceso que permitiría la entrada a Colombia de un inversionista estratégico del tamaño de Telefónica de España, France Telecom o Telecom Italia (STET), megacompañías con la experiencia y el músculo financiero necesarios para imprimirle una dinámica totalmente diferente al mercado colombiano.

Telecom sería la única empresa, aparte de ETB, capaz de atraer este tipo de interés, pero su perspectiva financiera está comprometida por el pasivo pensional.



Un nuevo operador global de las comunicaciones cambiará las reglas del juego en el negocio.



Para los grandes inversionistas estratégicos en telecomunicaciones, la ETB es lo que podría llamarse la "última joya de la corona" en América Latina, la pieza final que completaría la red de inversiones de Telefónica de España o France Telecom en la región y les permitiría consolidar las economías de escala y de alcance que hoy dan la ventaja crítica en el mundo de las comunicaciones y la información. No queda en la región otra empresa que se acerque al 1'900.000 líneas que tiene ETB.



Desde el punto de vista estratégico del negocio, la entrada de un operador transnacional traería un concepto que ya es un hecho en otros países: la convergencia. Los negocios de las telecomunicaciones dejan de operar de manera aislada y se integran para competir en un modelo de "todos contra todos". Un operador internacional como Telefónica de España maneja una integración vertical total que le permite al usuario final obtener toda la gama de servicios: líneas locales, larga distancia, celular, PCS, transmisión de datos, nuevas tecnologías como voz sobre IP, LMDS para paquetes de datos y, además, todo lo nuevo que vaya apareciendo. El usuario sólo ve una factura. Nada de esto es futurología. Telefónica de España, Telecom Italia y France Telecom han estructurado su negocio así en diversos países.



El ambiente internacional y la situación local no son los más aptos para una privatización de gran escala en un país como Colombia y, por ello, las posibilidades de que más de dos empresas se peleen la compra de la ETB es baja.



Que no se presente nadie sería también muy poco probable. Analistas consultados por Dinero creen que lo más probable es que el día de la subasta sepresenten dos contendores.



Además, todo indica que surgiría en Colombia el concepto del "infotainment" (información y entretenimiento) o el "time", que de acuerdo con la firma Arthur D. Little es el nuevo nombre del negocio, uno que agrupa telecomunicaciones, información, medios y entretenimiento.



La entrada de un jugador de este calibre podría generar un nuevo sacudón en el sector. Se profundizaría la competencia, podrían surgir nuevas alianzas entre empresas locales para competir, habría adquisiciones y fusiones y, ante todo, los usuarios saldrían ganando con un mejor servicio que incluya todas las opciones que ofrece la tecnología.



Dudas y amenazas



Aunque ETB sea una oferta única en la región, la venta enfrenta amenazas desde varios flancos. El principal obstáculo es la compleja situación del país. Con una caída en el crecimiento económico que no se veía en Colombia desde la depresión de los 30, la violencia y la inseguridad y un proceso de paz incierto, Colombia no se presenta como el país más atractivo para un inversionista extranjero. La posibilidad de una fuerte devaluación en el curso del próximo año es también un riesgo que los inversionistas consideran con cuidado.



Pero incluso si los inversionistas le dan poco peso a la coyuntura en su decisión y se concentran en el largo plazo, quedan sobre el tapete varios temas por resolver.

La primera duda son las limitaciones de regulación que aún existen para el crecimiento de la empresa, la duración de la licencia de larga distancia y la disputa respecto al derecho de Comcel para prestar el servicio de larga distancia (ver recuadro). Todos estos factores le restan atractivo a la empresa desde el punto de vista del inversionista estratégico.



Otro punto de fondo es la decisión del Consejo de Estado que avala la intervención directa de la Contraloría Distrital para ejercer un control estricto de cualquier empresa en la que el Estado tenga alguna participación accionaria. "Este podría ser un obstáculo fatal al proceso de venta de la ETB", reconoció la ministra de Comunicaciones, Claudia de Francisco. "La posibilidad de tener una entidad oficial inmiscuida todo el tiempo en la operación de la ETB preocuparía a cualquier inversionista potencial", afirma Sergio Regueros, presidente de la ETB.



Además de los factores adversos en el frente interno, también en el plano internacional el ambiente podría ser poco propicio para la venta. La crisis de Brasil ha modificado sustancialmente la percepción de riesgo de los inversionistas extranjeros sobre la región. Cuanto mayor sea la prima de riesgo que exijan por una inversión, menor será la suma que estén dispuestos a pagar por una empresa como la ETB.



Lo de Brasil, además, afectó las previsiones de ingresos que los compradores de Telebras hicieron para el año pasado, cuando pagaron más de US$19.000 millones por las 12 empresas del consorcio Telebras. La devaluación del real desplomó los ingresos en dólares que los inversionistas esperaban obtener. Así, las inversiones de empresas como Telefónica de España y Telecom Italia, dos de los principales compradores de Telebras, se desvalorizaron en pocas semanas. Quienes vengan por la ETB estarán más atentos al riesgo cambiario y le darán mayor peso a la hora de pagar un determinado precio por la empresa.



¿Aplazar?



Con todos estos factores adversos a la privatización, ¿no sería más conveniente aplazar el proceso de venta de la ETB? ¿Valdría la pena esperar a que algunos de los problemas se resolvieran y el ambiente internacional se tornara más favorable? Muchos en Bogotá, entre ellos los líderes sindicales de la ETB, creen que sería mejor frenar el proceso.



Sin embargo, la balanza se inclina a favor de quienes plantean que de todas formas hay que vender, por una razón básica y de peso: cada día que pasa, la empresa pierde valor.



La sola apertura del mercado local a otras empresas como Capitel y EPM, que ofrecen líneas en Bogotá, ha hecho que el valor de la ETB disminuya en la misma proporción del mercado que ha perdido. Por otro lado, el negocio de la larga distancia podría ser menos atractivo de lo esperado. La inversión de US$150 millones en la licencia quedaría en entredicho si finalmente Comcel gana la disputa por su operación de larga distancia para transportar voz vía internet.



La experiencia de Estados Unidos y Europa indica que cuando el sector de las telecomunicaciones se abre a la competencia, la empresa que antes mantenía el monopolio pierde entre el 60% y el 40% del mercado. Una magnitud similar se esfuma pues la capacidad de generar utilidades a futuro, que es lo que cuenta para el inversionista, se reduce.



Por otro lado, un análisis de valor indica que la ETB ha destruido riqueza en los últimos años. ¿La razón? El patrimonio de la empresa, el capital de sus accionistas, rinde a una tasa del 10%, muy inferior a lo que debería producir considerando el riesgo del negocio y la rentabilidad de empresas similares en el mundo.



¿Cuánto vale la ETB?



La principal expectativa para los

usuarios de la ETB es que el

servicio mejore y que la gama de

productos aumente.

El valor de la ETB es el secreto mejor guardado del Gobierno Distrital. No obstante, diferentes análisis han hablado de US$2.000 millones, cifra que sirvió de base para que el Concejo Distrital aprobara el Acuerdo 7 que autorizó su privatización. De acuerdo con un estudio de la Universidad de los Andes, esta cifra indica que el valor por línea es de US$1.038, muy inferior al pagado por línea en otras privatizaciones de América Latina. Por Entel de Perú, Telefónica de España pagó cerca de US$9.201 por línea. En Argentina, France Telecom, Telefónica de España y Telecom Italia pagaron cerca de US$1.300. Otro ejemplo es el de Venezuela, donde Telefónica de España pagó US$1.133 por línea de la CANTV.

Sin embargo, estas experiencias no son el mejor punto de comparación. En el resto de la región se privatizaron monopolios que se han mantenido varios años después de la venta. Además, ETB no tiene presencia nacional, opera en un mercado abierto a la competencia tanto en larga distancia como en telefonía local y no está integrada verticalmente, lo que le permitiría obtener ingresos de toda la gama de servicios de telecomunicaciones.



"Para considerar una empresa de gran tamaño en Colombia que tuviera un valor de más de US$2.500 por línea, habría que pensar en que Telecom, Emcali, EPM, ETB, Celumovil y Comcel conformaran una sola empresa de carácter nacional, con un monopolio de servicios de telecomunicaciones garantizado por lo menos por cinco años", dice el estudio sobre privatizaciones.



"Si el precio de arranque es de US$2.000 por línea, nadie se va a interesar. Pero si es de US$1.000, todos van a venir por la ETB", dijo un potencial inversionista local que pidió mantener su nombre en reserva.



¿Sería mejor aplazar el proceso de venta y esperar a que la coyuntura local e internacional mejore?



Los interesados



¿Quiénes querrían pagar por tener el control de la ETB? Hay varios jugadores para quienes ETB encaja en sus estrategias mundiales y regionales, para dominar el negocio en la región andina.




El primer jugador y gran opcionado es, sin duda, Telefónica de España, un gigante con ingresos de US$18.000 millones en 1998, que opera cerca de 50 millones de líneas telefónicas móviles y fijas en España y en siete países de América Latina.



La presencia de Telefónica de España en la región es justamente el principal argumento para considerarla un potencial interesado en la ETB. Colombia es el único país importante de América Latina donde Telefónica aún no tiene presencia. Telefónica domina los mercados de las telecomunicaciones en Argentina, Perú, Venezuela y Chile y tiene una participación significativa en Brasil, donde hoy ocupa posiciones notorias en las principales empresas de telefonía fija y móvil.



Colombia sería un atractivo mercado para potenciar toda la integración vertical desde telefonía fija, larga distancia, celulares y nuevas tecnologías en internet, hasta los servicios de televisión por cable. Además, Colombia tiene tráfico de gran volumen con países donde la presencia de Telefónica es fuerte, como España y Venezuela.



Telefónica tiene incluso una alianza con MCI en el mercado de Estados Unidos. Si comprara la ETB, una llamada que se origine en Bogotá por medio de ETB y se canalice hasta Madrid por Telefónica sería altamente rentable pues no tendría que pagar peajes a otros operadores, al estar totalmente controlada por la misma empresa.



A finales de marzo, Juan Villalonga, presidente de Telefónica, dijo ante la junta de accionistas reunida en Madrid: "el mercado de América Latina es el de mayor crecimiento en telecomunicaciones del mundo. Hemos ido a la región para quedarnos y nuestras inversiones en esa región no tienen carácter especulativo".



Un segundo competidor importante es Telecom Italia, STET, también con posiciones estratégicas en Argentina Brasil y Chile. Sin embargo, STET está bajo el ataque de una toma hostil liderada por Olivetti. Mientras eso no se resuelva, lo más probable es que la empresa italiana no disponga de los recursos humanos y de capital para asumir la compra.



France Telecom es otro de los posibles interesados. France Telecom ya tiene una posición importante en toda la región y Colombia sería un mercado con alto potencial para sacarle partido a la integración de negocios que maneja el gigante francés. British Telecom de Inglaterra y GTE de Estados Unidos cierran el grupo de los posibles compradores extranjeros.



Cualquiera de estas multinacionales tendrá que buscar además un socio local que conozca el mercado y tenga acceso directo a los centros de poder y decisión del Gobierno. A primera vista un socio muy atractivo es Empresas Públicas de Medellín (EPM), que ha jugado de manera activa en el sector y desarrolla una estrategia de expansión muy clara a mercados diferentes al de Medellín.



Sin embargo, el Gobierno no quiere que participe. "Si EPM compra la ETB, se pasaría a un monopolio privado que dominaría los principales mercados de telecomunicaciones. Eso es justamente lo que no queremos y es una clara política de este Gobierno", dice Claudia de Francisco, ministra de Comunicaciones.



El Grupo Sarmiento también aparece como un socio estratégico que podría estar interesado. En el pasado, el grupo ha tenido acercamientos con Telefónica de España y sus inversiones en la Telefónica de Manizales y Orbitel indican la orientación de este grupo por el sector de las telecomunicaciones. Tampoco se descarta al Grupo Empresarial Bavaria, que ha reiterado que uno de sus negocios críticos es justamente el de las telecomunicaciones, junto con bebidas y turismo.



Conteo regresivo



La segunda semana de abril se iniciará el conteo regresivo para la apertura del proceso de venta para el sector solidario. No hay una fecha definida, pero todo indica que no pasará de este mes.



El precio base que fije la administración Peñalosa será una decisión política y técnica de grandes implicaciones. Si es demasiado alto, no habrá interesados. Si es muy bajo, tendrá que cargar con el costo político de haber "regalado" el mayor activo de la ciudad.



La privatización de la ETB no será un proceso fácil. Está lleno de amenazas por la coyuntura colombiana, la marcha de la economía internacional y la incertidumbre regulatoria.



Pero también es una oportunidad de oro para darle un nuevo impulso al sector de las comunicaciones y obtener cuantiosos recursos en divisas que, sin duda, le darían un respiro a la economía.



El escenario no es el mejor, pero precisamente allí se verá la calidad de los administradores del proceso.
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