| 12/14/1998 12:00:00 AM

El Motor

Si las metas no son ambiciosas, los resultados son mediocres. La ministra Martha Lucía Ramírez cree que las exportaciones son el núcleo del desarrollo.

¿Cuál es el papel del Ministerio de Comercio Exterior en el gobierno?



El comercio exterior no puede ser un tema marginal. Las exportaciones tienen que convertirse en el eje de nuestra actividad empresarial y de creación de empleo. Más que concentrarse en negociaciones bilaterales, el Ministerio debe ser el gran promotor de la competitividad de nuestro aparato productivo.



El Plan de Desarrollo dice que las exportaciones menores crecerían un 66% en los próximos cuatro años, pero usted insiste en una meta más ambiciosa: duplicar las exportaciones menores para el 2002. ¿Es factible?



El Presidente Pastrana sugirió la meta de duplicar las exportaciones, si no estoy mal, en su entrevista con Dinero. Yo estoy siguiendo sus instrucciones directas. Sin crecer las exportaciones será imposible cerrar el déficit externo sin recesión. Las exportaciones no tradicionales generan empleo para más de un millón de colombianos y duplicarlas puede generar un millón y medio de empleos permanentes. Este es el principal instrumento para resolver el desempleo.



Las metas tienen que ser ambiciosas porque si no, los resultados son mediocres. Hemos estudiado con detalle las posibilidades en los diferentes mercados y creo firmemente en la posibilidad de lograr más de US$11.000 millones de exportaciones menores en el 2002. Planeación Nacional tendrá que ajustar sus escenarios en la siguiente versión del Plan que se presente al Congreso en febrero.



Pero para lograrlo hay que trabajar. Es preciso atacar cuatro frentes. El primero y más importante es devolverles a los empresarios la confianza en las señales del gobierno. La política de exportaciones del país debe tener un norte para que se pueda creer en ella. Hay que garantizar la confianza jurídica. En segundo lugar, se debe fortalecer la cultura exportadora entre las empresas. Michael Porter encontró que menos de un 5% de las empresas están claramente enfocadas al mercado externo. Este cambio cultural lo vamos a lograr mediante un trabajo muy cercano con los empresarios. El Ministerio va a conformar unos comités en las regiones, que contarán con la participación de empresarios, cámaras de comercio, alcaldes y gobernadores. Las regiones deben convertirse en polos exportadores. Además, en las universidades, en las facultades de economía, administración, derecho e ingeniería y también en los colegios se van a ofrecer programas de capacitación en negocios internacionales.



Tercero, hay que mejorar las condiciones para que las exportaciones colombianas compitan en igualdad de condiciones con las del resto del mundo. Las exportaciones serán dinámicas sólo si el aparato productivo como un todo es dinámico. Los empresarios tienen mucho que aportar invirtiendo más y mejor. Los trabajadores mucho que decir, educándose y entrenándose mejor. El gobierno tiene que crear las condiciones para que la llamada mesoeconomía funcione. Que el sistema de transporte sea eficaz y barato: en las vías, en los puertos, en los aeropuertos. Que el gobierno facilite el comercio, con mejores aduanas, mejor financiamiento, mejor asesoría y promoción.



En cuarto lugar, tenemos que atraer más inversión extranjera. La globalización no sólo trae más comercio, sino mayor internacionalización de la producción. Los procesos de producción son hoy más dependientes de los deseos de los consumidores y más independientes de la localización de los recursos naturales. Las multinacionales son nuestros aliados naturales. Veo claramente que en lo que resta de gobierno habrá menos capital financiero y más capital productivo con ganas de entrar en los países en desarrollo. No podemos perder esa oportunidad.
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