| 5/25/2011 12:00:00 AM

El Gulliver de los edificios

Por ventas, Marval, una empresa familiar de Santander, se convirtió en la firma edificadora más grande del país.

En los últimos años, la construcción colombiana ha dado de qué hablar en países de América Latina. La razón: la ejecución de carreteras en el Caribe, la construcción de redes de transmisión en Suramérica y la edificación de proyectos de vivienda social y de estratos medios en Centroamérica. Pero ahora también ha comenzado a ganar reconocimiento internacional por la construcción de cárceles. A bordo de este proyecto está la Constructora Marval, una compañía que a mediados de 2010 ganó la licitación para construir La Nueva Joya, el nombre que tendrá el complejo penitenciario en Ciudad de Panamá, y cuyo costo aproximado es de US$150 millones.

Su conocimiento del negocio -ha construido las cárceles de Popayán, El Barne en Boyacá y las de La Dorada y Cúcuta- y la fortaleza patrimonial le dieron a Marval las credenciales para ganar el proyecto. Esta empresa familiar, nacida en 1977 en Bucaramanga, participó en los 90 en la construcción de la primera generación de cárceles a través del Plan Colombia, con la asesoría del Federal Bureau, de Estados Unidos.

Marval es la misma que en 2010 se convirtió en la compañía de construcción más grande del país por ventas, al incluir sus operaciones de Marval y Urbanizadora Marval, con ingresos por unos $500.000 millones.

Sergio Marín Valencia, gerente de la compañía, recuerda que el inicio se dio en el negocio de la vivienda de interés social. El primer proyecto ejecutado por los hermanos Marín Valencia, ingenieros civiles egresados de la Universidad Industrial de Santander, fue Corviandi, un conjunto de 200 casas de interés social, que llamó la atención del entonces presidente Belisario Betancur, quien lo seleccionó como el piloto de su programa de "Casas sin cuota inicial".

En los primeros años, Marval se enfocó en vivienda social y de estratos medios en Bucaramanga y sus municipios aledaños, pero con la apertura económica, la empresa familiar comenzó a buscar otros rumbos y, a partir de 1994, inició un plan de expansión hacia otras ciudades como Bogotá, Santa Marta, Cali y Barranquilla.

En Bogotá, la compañía desarrolló en los 90 los conjuntos Prados de Castilla y Nueva Castilla, con más de 10.000 viviendas en el sector occidental. "Hicimos ciudadelas con un sistema industrializado y economías de escala que nos permitieron gestionar muy bien las viviendas, tanto de estrato medio como vivienda social", explica el gerente de Marval.

A la par con el desarrollo de proyectos de vivienda y la construcción de cárceles de alta y media seguridad, la compañía ha ido encontrando oportunidades en centros comerciales y complejos de oficinas. En 1994 desarrolló La Triada, una torre de oficinas en Bucaramanga y, junto con Amarilo, construyó Torre Central en Bogotá, que obtuvo premio de Asocreto. En centros comerciales, incursionó con San Silvestre, en Barrancabermeja, y está gestionando El Cacique, que estará listo para agosto de 2012.

En obra pública, tuvo una exitosa incursión a finales de los 90, cuando alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, escogió esta firma para construir buena parte de las ciclorrutas del occidente de Bogotá. Marval construyó el mayor número de kilómetros de ciclorrutas en la capital, y participó en la alameda El Porvenir, la más ancha de Suramérica.

La expansión en el mercado colombiano ha motivado a la compañía a buscar nuevas oportunidades en el exterior. A la par con su incursión en Panamá, este año la empresa iniciará la construcción de proyectos de vivienda media en Perú y Honduras, en noviembre.

En el país, la buena perspectiva económica ha motivado a los directivos de la compañía a proyectar un crecimiento, para este año, de 25%. Sergio Marín dice que para mantener la dinámica, el sector se requiere apoyo institucional en reducción de trámites; destrabar los proyectos de renovación urbana en las principales ciudades y aprobar la ley de suelos urbanizables que cursa en el Congreso.

Este año Marval proyecta construir 7.000 viviendas en Bogotá, Zipaquirá, Bucaramanga, Cali, Barranquilla y Cartagena y tres centros comerciales. Una apuesta ambiciosa, sin duda, pero que, de consolidarse, le permitirá a la compañía repetir el primer lugar de las compañías de edificación en el país.

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