| 4/13/1998 12:00:00 AM

"El futuro es la educación"

Bill Gates, presidente de Microsoft, habló con Dinero sobre el futuro de América Latina. La tecnología de la información es la llave del crecimiento, afirma.

Bill Gates es el empresario más exitoso del mundo. Es además, y ante todo, un visionario. Por ello, sus opiniones valen oro: la gente paga por oírlo.



Dinero tuvo oportunidad de hablar con Gates sobre su visión de la relación entre tecnología y desarrollo en países como el nuestro. Lo que encontramos fue una sorpresa: un hombre profundamente interesado en el aporte que la tecnología de la información puede hacer a los grandes problemas públicos como la falta de educación, la justicia y la democracia.



Para Gates el aporte de la tecnología se consolida alrededor un nuevo concepto: el sistema nervioso digital, el rediseño de las organizaciones en función de la información. Hacia el futuro, Gates ve a Microsoft cada vez más integrada en los problemas públicos, aportando soluciones para la educación y el estímulo de la interacción entre los ciudadanos.



¿Cuáles cree usted que serán los sectores económicos que se verán más impactados por las nuevas tecnologías, en los próximos veinte años?



El impacto será generalizado. El primer golpe se sentirá en la industria de la tecnología de información, que tendrá una profunda transformación. En segundo lugar, está el sector financiero. La posibilidad de tener información inmediata sobre disponibilidad y costo de los préstamos traerá una competencia nunca vista. En tercer lugar, veo enorme el cambio en la industria de las telecomunicaciones, en la cual la velocidad y el costo de la comunicación a larga distancia tendrán un impacto imprevisible.



Pero el cambio no se detiene allí. Veo enormes transformaciones en la actividad del gobierno, en el sector salud ­que podrá eliminar todo el papeleo de sus sistemas de operación y pagos­, en productos como carros, libros y música, los consumidores tendrán mucha más oportunidad de juzgar la calidad y los precios de los modelos.



Resulta difícil imaginar alguna parte de la economía que esta revolución no afecte. En 20 años, el sector con mayores transformaciones será el de la educación, aunque tome más tiempo que otros.



Muchos creen que la nueva tecnología informática destruye empleos en América Latina. ¿Usted qué opina?



Le doy un contraejemplo. El país donde se ha creado más empleo en la última década ha sido casualmente aquél donde el avance tecnológico ha sido más rápido: Estados Unidos. Hacia el futuro, los servicios intensivos en tecnología van a ser los principales generadores de empleo en el mundo entero.



¿Por qué los políticos han sido temerosos frente a la idea de dar apoyo decidido a la tecnología?



No soy tan pesimista. Muchos políticos de América Latina están cambiando rápidamente su visión. Le apuesto a que en los próximos cinco años los políticos más exitosos van a estar plenamente incorporados a la idea de que se debe generar y consolidar la plataforma de la información. Se trata de un cambio de enorme significado, que tiene tres elementos básicos: internet, el computador personal y la publicación de información. Veo grandes progresos en esa dirección en América Latina.



¿Por qué Microsoft ha comenzado a preocuparse por atender necesidades del sector público, como la educación, la justicia y la democracia?



Porque hemos descubierto que la acción pública está sujeta a un sistema complejo de interacciones, en el cual nuestra contribución podría ser muy grande. Los gobiernos necesitan ayuda y encontramos un vacío enorme.



Supongamos que mañana lo nombran presidente de Macondo, un típico país latinoamericano. ¿Qué haría usted?



Haría ­apenas­ dos cosas. En primer lugar, crearía un ambiente de negocios que permitiera avanzar con estabilidad y eficiencia. Segundo, le dedicaría todo mi esfuerzo a la educación. Las mejores oportunidades de inversión en América Latina están en la educación.



En los últimos años se ha abierto una brecha creciente entre la educación de Asia y la de América Latina, donde los muchachos cada vez estudian y aprenden menos. ¿Qué retos y oportunidades presenta esta brecha educativa para nuestro continente?



Algunos países de Asia han establecido un estándar muy alto para las inversiones en educación. Son especialmente destacables Corea, Singapur y Taiwan. No creo que la India, con su sistema segregado, ni la China, con el vacío educativo que dejó la revolución cultural, sean buenos ejemplos de educación.



Creo que lo mejor es obrar en dos planos simultáneamente. Primero, tener muy buenas universidades. Segundo, tener un sistema de educación masiva muy amplio, en el cual la capacitación en computadores en el siglo XXI se superponga a la alfabetización que dominó el siglo que termina. Pero los ejemplos que se pueden seguir en materia educativa son diferentes. Estados Unidos es el mejor ejemplo de cómo crear y desarrollar buenas universidades. No lo es para la educación masiva, pues los ejemplos de Europa y de Asia me resultan más atractivos.



¿Qué papel le ve usted al sector privado en el proceso de mejora de la educación?



Hay un montón de cosas que deben y pueden hacerse. El sector privado podría involucrarse más activamente en la provisión de educación de mejor calidad. Si el gobierno fuera capaz de romper la resistencia política para asignar los US$5.000 anuales por niño que hoy emplea para destinarlos como becas (vouchers) en los colegios que las familias escojan, para que ellos compitieran por atraer estudiantes, las cosas serían mejores. Pero también la empresa privada debería preocuparse más por la formación de buenos trabajadores. Podría adoptarse un sistema de certificación de calidades que facilitara el entrenamiento y la selección de personal. Y este sistema debería ser privado.



En general, la empresa privada debería preocuparse mucho más por la educación de sus trabajadores y de la población. Al sector privado lo veo más fuerte en la educación secundaria y universitaria, en las cuales tendría un enorme papel en el entrenamiento de personal. Para niños más jóvenes, la clave está en que las familias se involucren más en la educación.



Estoy seguro de que las compañías que tienen una visión de largo plazo invertirán mucho en el desarrollo de sus recursos humanos.



¿Cuál cree que puede ser el efecto de la tecnología informática sobre la democracia?



Al brindar la posibilidad de mayor acceso, la tecnología va a transferir más el poder hacia abajo, facilitará la organización política y mejorará la transparencia de las operaciones del gobierno frente a los gobernados.



Así, si los políticos tuvieran que poner todos sus discursos en internet, no tendríamos, con seguridad, tantos riesgos de inconsistencia y manipulación. La nueva tecnología tiene un sesgo a favor de la democracia.



Yo veo que el mayor éxito económico se da alrededor de aquellos gobiernos que simultáneamente buscan economías y sociedades abiertas, con gobiernos elegidos democráticamente. Frente al Asia, América Latina ha tenido el liderazgo desde este punto de vista.
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