| 4/16/2004 12:00:00 AM

El éxito en los colegios

Cinco factores distinguen a los colegios que se destacan académicamente, según un estudio de Corpoeducación.

La claridad sobre a dónde -y cómo- quieren llegar con la población que atienden; una dirección y un cuerpo de maestros competentes; formas eficientes de organización del trabajo; altas expectativas sobre los estudiantes y la capacidad de planear, ejecutar los planes y evaluar los resultados en una perspectiva de mejoramiento continuo son los cinco factores que caracterizan a los colegios considerados exitosos, bien sea por los altos resultados de sus estudiantes en las pruebas del Icfes o por el reconocimiento público que han tenido a su calidad.

Estas características se mantienen sin importar si los colegios son instituciones oficiales o privadas, religiosas o laicas, de élite o de estratos bajos, de acuerdo con un estudio de caso, preparado por Corpoeducación, sobre la gestión escolar de 12 colegios, entre los cuales es encuentran instituciones de estratos medio y alto, como el Liceo Cervantes Norte y el Colegio San Carlos, y de estratos bajos como el Centro Educativo Distrital José María Carbonell y el Centro Educativo Fe y Alegría.

Como explica Isabel Fernández, directora de Corpoeducación, los colegios que son consistentes en su calidad "tienen una visión de largo plazo, saben qué tienen que aprender sus alumnos, cómo deben hacerlo y cuándo, y tienen una organización y una administración eficientes".

Esta claridad en el proyecto educativo es lo que permite que se articulen profesores, alumnos y padres de familia en torno a un mismo propósito, y que unos y otros tengan forma de hacerle un seguimiento al cumplimiento de los programas. "Las orientaciones se despliegan por medio del currículo, el plan de estudios, los procesos de aula y la evaluación de los alumnos", señala el estudio. Y ahí está la diferencia, porque al bajarla a cada nivel se evita que se conviertan en meros enunciados, y permite que los maestros -y los padres de familia- se apropien de ellas y les hagan seguimiento.

Tener un modelo pedagógico con directrices claras permite darle autonomía al maestro, con la seguridad de que se van a cumplir los objetivos. Los colegios exitosos tienen un rector con un fuerte liderazgo pedagógico, con una autoridad reconocida en el plantel -aunque no tome las decisiones del día a día- y que facilita el trabajo en equipo.

Todo el planteamiento está enmarcado en una cultura de la planeación y de la evaluación, que traduce las orientaciones, planes y proyectos en metas, plazos para su cumplimiento e indicadores de evaluación para medir los avances.

Esto garantiza la consistencia y el cumplimiento de los objetivos trazados, según las necesidades del grupo de estudiantes que atiende cada institución y permite tener una mirada de largo plazo en los objetivos.
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