El Espectador

| 8/17/2001 12:00:00 AM

El Espectador

La cuarta generación de los Cano no solo tuvo que afrontar la venta del periódico, sino el deterioro de las relaciones familiares.

Cuando en noviembre de 1997 el Grupo Empresarial Bavaria compró El Espectador, los lectores del diario no pudieron evitar un sentimiento de solidaridad y de tristeza hacia los Cano, que presionados por la situación financiera tuvieron que vender el periódico familiar.

El negocio no logró sobrevivir la transición entre la tercera y la cuarta generación, ya que a los conflictos propios de la empresa familiar se unieron los conflictos de un país convulsionado y los efectos de la independencia periodística: el asesinato de su director Guillermo Cano, una bomba que destruyó las instalaciones del diario y los efectos del bloqueo del grupo Grancolombiano ayudaron al deterioro del periódico. Pero los errores que se cometieron en el manejo familia-empresa también incidieron.



En primer lugar, nunca hubo un criterio claro sobre la participación de la familia y los parientes políticos dentro de la compañía. Tanto los hijos de las cuatro ramas (las de Luis Gabriel, Guillermo, Alfonso y Fidel), como los esposos y esposas de algunos de ellos se vincularon al periódico en cargos ejecutivos. Como comentaba algún familiar, "la vaca daba para 4 Cano y no para 22 de nivel gerencial". La crisis hizo que se iniciaran procesos de reestructuración, pero cada vez que tocaban puntos sensibles, el sentimentalismo entraba a jugar y se abandonaban. Finalmente, en 1996 se decidió nombrar a un externo en la gerencia, Carlos Gustavo Cano, con el fin de lograr un acuerdo con los acreedores.



También se nombró una junta directiva en la que no tenían asiento los Cano, y se inició un proceso de reducción de prebendas y de disminución del poder familiar. Hoy, algunos consideran que fue un error haber hecho una separación tan tajante, pues no se tuvo en cuenta el efecto de un proceso no conciliado sobre la familia.



A raíz de este proceso se ve la necesidad de vender la compañía para poder salvar el negocio y preservar lo que queda de la familia.



Otro error que se cometió en este proceso fue que la venta se empezó a gestar al mismo tiempo que se trataba de establecer un protocolo familiar, con lo cual se mezclaron los dos temas y se agudizaron los conflictos.







Desacuerdo

La crisis evidenció los problemas en la relación familia-empresa.

Errores

En la familia No haber definido a tiempo los criterios de participación de la familia en la empresa.



No haber establecido reglas claras familia-empresa.



En el proceso Posponer la toma de decisiones por no afectar la familia.



Tratar de establecer el protocolo familiar en momentos en que se decidía la venta del periódico.



Faltó tacto a la hora de introducir los cambios.
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