| 10/17/2003 12:00:00 AM

El empuje del oriente

Mientras Santander le apuesta a su desarrollo basado en la educación y el conocimiento, aplicados a las industrias locales, Cúcuta se la juega por el impacto que pueda tener la Zona Económica Especial de Exportación (ZEEE).

Para bien o para mal, el desarrollo de Santander y de Norte de Santander está fuertemente influenciado por la dinámica económica de Venezuela. Hoy el consumidor venezolano ha dejado de comprar y las ventas en el comercio local en Cúcuta han caído en al menos 30%. La industria avícola santandereana, por ejemplo, que el año pasado respondía por más del 90% de las exportaciones del sector en todo el país y que tenía como destino a Venezuela, se quedó sin mercado externo.

La industria regional tiene que moverse para buscar nuevos mercados y lograr mayores posibilidades de desarrollo. En el caso de Cúcuta, la tarea no ha sido fácil. "Con el mercado al frente, los empresarios estaban dedicados a sus exportaciones hacia Venezuela. Pero ahora hay que mitigar el impacto de la caída venezolana, con mercados alternativos. Sectores como el de calzado, ladrilleras y tejares ya avanzan en ese sentido, hacia Estados Unidos y Centroamérica", afirma Alberto Santaella, presidente de la Cámara de Comercio de esa ciudad fronteriza.

Gran parte de la apuesta de desarrollo para potenciar la ciudad y la región está cimentada en la Zona Económica Especial de Exportación (ZEEE). El monto mínimo exigido para la inversión se redujo de US$1 millón a US$100.000 por empresa. Aunque las empresas venezolanas se han visto fuertemente golpeadas por la situación de su país, la ZEEE puede darles una oportunidad para reubicarse y replantear sus mercados. Dos empresas venezolanas del sector de empaques flexibles han manifestado su interés por instalarse en la zona, mientras que la empresa japonesa Osaki, que fabrica contadores de agua, luz y teléfono han mostrado interés en montar allí una planta de producción que atendería el mercado suramericano.

La perspectiva de largo plazo de la región es compleja. Compite con la infraestructura logística de la Costa Atlántica para sacar partido de la reubicación de empresas y no cuenta con una salida fácil hacia los puertos nacionales ni hacia el centro del país. En el caso del carbón, por ejemplo, la región exporta cerca de un millón de toneladas anuales, que salen por el lago de Maracaibo. "Si tuviéramos infraestructura vial adecuada, la exportación se triplicaría", dice un empresario.



Bucaramanga diversifica

Mientras tanto, Santander, jalonado por Bucaramanga, logró recomponer en parte su estrategia exportadora y diversificó mercados. En el primer trimestre de 2003, las exportaciones de la región aumentaron en 6,4%, siendo las más dinámicas el oro, las confecciones y los productos avícolas.

"El impacto de la caída del mercado venezolano depende del sector. Por ejemplo, el avícola se ha visto muy perjudicado por su dependencia y poca madurez en cuanto a las exportaciones, mientras que las confecciones tienen más experiencia y dinamismo en las ventas al exterior y salieron a buscar nuevos mercados", asegura Gustavo Sepúlveda, gerente de CI Proditexco y presidente del Comité Asesor Regional de Comercio Exterior (Carce), desde donde ha sido uno de los principales impulsores de la estrategia exportadora.

La región cuenta con importantes desarrollos industriales y clusters establecidos por áreas como confecciones infantiles, sector avícola, turismo, joyería, cuero, salud y agrícola, con cacao, caucho y palma. Sin embargo, no ha potenciado una gran ventaja competitiva de Bucaramanga, su elevada calidad educativa y las posibilidades que esto le brinda para convertirse en un importante generador de conocimiento.

Entre los primeros 10 colegios del país, por la calificación del ICFES, 4 están en la zona de Floridablanca, que forma parte del área metropolitana de la capital santandereana. Además de la tradición y calidad de universidades como la Industrial de Santander (UIS), la Autónoma (UNAB) o la Santo Tomás, entre otras, que han desarrollado nuevas estrategias de conocimiento que le han permitido a la región apalancar centros tecnológicos y de investigación. "En la región hay cerca de 70 unidades, entre grupos y centros de investigación", explica Javier Osorio, director de la Corporación Metropolitana de Planeación y Desarrollo de Bucaramanga (Corplan).

Sin embargo, la emigración del talento limita las posibilidades. La gente educada se va porque no hay suficientes empresas buenas para trabajar. El gran soporte de la industria santandereana son las micro y pequeñas empresas. De hecho, según la Cámara de Comercio de Bucaramanga de las 32.204 empresas inscritas, más del 93% son microempresas, el 5% son pequeñas empresas, el 1% son medianas y solo el 0,6% son grandes.

Es necesario profundizar en el desarrollo de una estrategia que les permita a las empresas acceder a este conocimiento. "La tarea es generar valor a partir del conocimiento. Hay proyectos para aplicar en sectores productivos como joyería, cuero, confecciones y alimentos y aprovechar ese talento", agrega Osorio.

El futuro para esta región dependerá, por una parte, de la capacidad para acelerar el desarrollo del conocimiento a partir de la educación; y, por otra, de la relación con Venezuela, que siempre será el vecino y siempre hará sentir su influencia. El reto para los empresarios será desplazar la base productiva desde una fuerte dependencia de la demanda venezolana hacia una demanda más internacional y volcada hacia productos sofisticados basados en conocimiento. El momento actual es de transición, y la región debería sumar todas sus energías para superar sus dependencias tradicionales y demostrar que sí puede ser un foco de oportunidades para una economía moderna, competitiva y orientada hacia el exterior.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?