| 4/27/1998 12:00:00 AM

El "Dream Team"

Quien quiera que sea el próximo presidente, necesitará un equipo de primera para salir adelante. Dinero se puso a buscar candidatos y encontró una nómina de lujo.

Un presidente, por bueno que sea, es apenas la cabeza visible de un gobierno. Detrás de bambalinas, en el manejo de los asuntos cotidianos, el equipo que lo rodea es el que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso. En ellos se delega el manejo, desde las situaciones más delicadas hasta las más rutinarias. El presidente ­en últimas­ está en manos de la iniciativa, la honestidad y la capacidad de ejecución de sus ministros. Es a ellos a quienes les toca convertir las letras del programa de gobierno en realizaciones de carne y hueso.



Buscamos a los mejores candidatos y llegamos a una conclusión: lo que hay es gente.



Tener un excelente presidente, pero rodeado de mediocres, no sirve. Y no saber escoger el gabinete ministerial es receta segura para un gobierno mediocre. La tradición de nombrar ministros con base en la milimetría partidista y regional, antes que en la capacidad intelectual y moral de los individuos, es directamente responsable de las décadas de atraso que ha acumulado Colombia. Pero incluso los mejores individuos, cuando se les deja aislados y apenas se les permite estar en el cargo por pocos meses, sólo sacan frustraciones de su paso por las más altas jerarquías del Estado.



Dinero ha encontrado el "Dream Team": el gabinete ideal para hacerse cargo de los asuntos de la Nación a partir del próximo 7 de agosto. Llegamos a la lista identificando las principales tareas que deberían ser resueltas en los ministerios y buscando a las personas mejor capacitadas para hacer el trabajo.



Una conclusión es inevitable después de terminar el ejercicio: lo que hay es gente. Puede parecer sorprendente en un país fatalista como el nuestro, pero si el próximo presidente seleccionara su gabinete pensando únicamente en la capacidad de las personas, su conocimiento de los temas y su honestidad intelectual, podría darse el lujo de escoger de una abundante lista de candidatos.



Algunos de ellos participan ya en política y son muy conocidos. Otros trabajan los temas públicos desde hace tiempo, pero sólo tienen el reconocimiento de los entendidos en cada campo. Los caracteriza un elemento común: son personas íntegras, inteligentes, honestas, con conocimiento de los temas, buen criterio, capacidad de gestión, visión de futuro e independencia intelectual que los han convertido en interlocutores respetados universalmente en las áreas de su especialidad.



Debido a que un acertado manejo de la economía será esencial para salir de la crisis en que está el país, nos hemos concentrado en los ministerios que tienen que ver con la economía. Nuestra definición de esta lista es amplia, pues no sólo incluye Hacienda, Comercio Exterior, Desarrollo, Transporte, Energía y el Departamento de Planeación Nacional, sino también Educación, Comunicaciones, Salud y Trabajo. Creemos que lo que ocurra en estas áreas en los próximos cuatro años será tan determinante para el desarrollo del país, o más, como lo que pase en el propio Ministerio de Hacienda.



Para encontrar el candidato ideal en cada uno de estos cargos, Dinero consultó la opinión de ex presidentes, ex ministros y círculos académicos, políticos y empresariales. En los resultados incluimos no solamente a la persona que recomendamos para cada posición, sino también a otros individuos que podrían despempeñar la tarea con lujo de competencia.



Incluso si el próximo presidente no nos hace caso, estamos satisfechos. Si no nombra buenos ministros, no será porque nadie le dijo dónde encontrarlos. Pero si nombra a algunos de nuestros candidatos, o a otros de méritos semejantes, tenemos que hacer una recomendación más: Presidente, déjelos en el cargo durante los cuatro años del gobierno. No repita lo que hizo su antecesor, que nombró 52 ministros en 45 meses, y todavía tenemos nombramientos inminentes. El país se lo va agradecer.



Ministerio de Hacienda



La encrucijada económica en que se encuentra el país se debe fundamentalmente al descarrilamiento de las finanzas públicas. El país gasta más de lo que puede y lo gasta mal. La cultura del desperdicio y la corrupción en el uso de los recursos se tomó al país. La financian los ciudadanos con los impuestos de renta más altos de América Latina, desestimulando la inversión y el trabajo honesto.

Las finanzas públicas no sólo necesitan un ajuste macroeconómico que elimine el déficit ­pero no con más impuestos­, sino un ajuste estructural que permita encarrilar por el buen camino a las instituciones públicas.



Los tres ejes esenciales para lograr una reforma estructural son un esquema tributario simplificado equitativo y



Eficiente, una ley orgánica de presupuesto que estimule la transparencia y eficiencia en la asignación de recursos, y una nueva modalidad de definición de responsabilidades entre el gobierno central, las empresas del Estado y los entes territoriales.



Llegar a esto requerirá en los primeros días de gobierno mucha actividad legislativa. Y, después, se necesitará mucha capacidad de gestión.

Ya es hora de que este Ministerio, que debería recoger las iniciativas de gasto hoy dispersas en Planeación Nacional y el Ministerio de Minas, sea comandado, más que por un macroeconomista, por un administrador eficiente. Debe ser una persona con trascendencia política, que oriente los recursos a lo que más demande la población, con experiencia en el manejo fiscal, con capacidad gerencial y con ascendiente en el Congreso.



El próximo ministro de Hacienda debe tener honestidad, corazón y ortodoxia, pero sobre todo capacidad de gestar y realizar cambios institucionales con visión de futuro e independencia de los vaivenes políticos.



Juan Camilo Restrepo.



Pocas personas como Juan Camilo Restrepo tienen, desde el derecho y la economía, tanto conocimiento de nuestras fallas y posibilidades fiscales. Pocos despiertan tanta respetabilidad en el mundo empresarial y político. Pocos tendrían, como él, la talla que se requiere en esta difícil encrucijada. Por ello es nuestro ministro ideal.



Dinero encontró dos candidatos que también llenarían las condiciones para este difícil cargo. Hugo Palacios Mejía, el genio colombiano del derecho económico, ex ministro de Hacienda en la coyuntura del ajuste en los 80 y con experiencia parlamentaria, y Luis Fernando Ramírez. Nadie sabe más de impuestos y de manejo fiscal que él. Ha complementado la experiencia fiscal con la gestión exitosa de reformas en el Congreso ­como la Ley 100­ y ha demostrado su capacidad para impulsar iniciativas empresariales nacionales e internacionales.



Comercio Exterior



El país tendrá que volver a hacer transparente y estable su política comercial y reactivar la agenda de la integración. La promoción de exportaciones, en especial no mineras, debe jugar un papel enorme. La inserción en las comunidades comerciales de Centroamérica y de Mercosur deben servir para tener un papel más activo que el frustrante Pacto Andino. La vinculación de Colombia al Area de Libre Comercio de las Américas, Alca, será prioritaria en los próximos cuatro años.



El personaje ideal para este Ministerio es Marta Lucía Ramírez. Esta abogada especializada en derecho comercial y financiero fue gestora de la transformación del Incomex, participó en la creación del Ministerio de Comercio y fue su primera viceministra. Pocas personas en el país tienen tanta experiencia, tanta capacidad de negociación y tanta visión de nuestra estrategia comercial como ella. Está que ni pintada para el cargo.

El país también cuenta para esta cartera con personas de la talla de Carlos Caballero, brillante analista y excelente gerente público; Juan José Echavarría, el colombiano con más conocimiento y experiencia de la agenda de integración comercial latinoamericana; y Sabas Pretelt, el dirigente gremial más reconocido, quien haría mucho por recuperar el libre comercio.



Planeación Nacional

Por concentrarse en los avatares del manejo presupuestal de los proyectos de inversión que interesan al Presidente y al Congreso, el Departamento Nacional de Planeación ha perdido su papel como guía natural de largo plazo de las acciones públicas y privadas. Por eso, tiene que renunciar a las pequeñas ambiciones y pensar en grande.



Se necesita un verdadero "Think Tank" de calidad y con la mayor relevancia para el desarrollo de políticas y de reglas de juego. Planeación tiene que volver a ser el centro por excelencia de la inteligencia pública colombiana. El Plan de Desarrollo debe cambiar de bases. Y tiene que servir mejor al Presidente para coordinar y evaluar las acciones de los ministerios.



Para llevar adelante esta tarea el personaje ideal es Santiago Montenegro. Ha combinado su sólida formación como economista ­PhD en Oxford­ con una visión sociopolítica muy firme y una perspectiva regional formidable.



Tiene amplia experiencia en formulación de políticas de desarrollo nacional e internacional. Hoy es el decano de la mejor Facultad de Economía del país, en la Universidad de Los Andes.



Otros candidatos de valía para este cargo serían Cecilia María Vélez, una de las personas que más sabe de descentralización y política social en el país; Juan Camilo Ochoa, quien ha sido capaz de planear con eficacia la estrategia del Sindicato Antioqueño; y Luis Jorge Garay, el gurú de la economía colombiana y mano derecha de Roberto Junguito en su plan de ajuste de 1984.



Minas y Energía



La minería fue la actividad más dinámica de la economía en los últimos diez años, hasta el punto de transformar nuestras perspectivas externas. Pero la definición inadecuada de reglas de juego ha hecho perder el momentum, en especial en materia petrolera. Hay que recuperarlo. Por otro lado, es necesario consolidar la agresiva transformación institucional que se ha ejecutado en el sector energético, con electricidad y gas a la cabeza.

El personaje ideal para llevar a cabo estas tareas es Mauricio Cárdenas, el economista joven con más prestigio en el país. Combina una envidiable trayectoria académica, pues es PhD de Berkeley y director de Fedesarrollo, con la experiencia pública lograda en la gerencia de la EEB y el Ministerio de Desarrollo. Es un excelente jugador, hombre de inmejorables conexiones nacionales e internacionales, que podría hacer una contribución de lujo en este estratégico Ministerio.



Dinero también considera otros nombres, sin descartar la confirmación de Orlando Cabrales. Luis Carlos Valenzuela, hoy presidente de Corfivalle, podría impulsar como ninguno la iniciativa privada en estas áreas. Jaime Millán es el mayor experto latinoamericano en materia de energía. Y Antonio Celia, desde Promigás, ha demostrado ser un ejecutivo de enormes proyecciones.



Comunicaciones



La clave de la globalización del país está en una estrategia agresiva en telecomunicaciones. El Ministerio ha perdido mucho tiempo alcahueteando a los sindicatos de Telecom y concediendo pequeños y grandes privilegios en las frecuencias de radio y televisión. Más que permitir que le sigan metiendo goles, a esta cartera le corresponde liderar la inserción del país en la gran autopista de comunicaciones globales del siglo XXI, en un ambiente de competencia y con reglas estables y eficientes.

Dinero considera a Eduardo Pizano como el personaje ideal para este Ministerio. Abogado con especialización en Harvard, es uno de los mejores expertos en telecomunicaciones. Y entre ellos, es uno de los pocos que no tiene ningún conflicto de interés. Ha sido reconocido como uno de los senadores estrella pues, sujeto a estrictos principios, ha demostrado una admirable capacidad de negociación.



El país también cuenta con otros personajes de enorme valor para este cargo. Miguel Silva combina gran conocimiento del sector con una enorme intuición y sentido práctico. Sergio Regueros ha mostrado una enorme capacidad de iniciativa y gestión en la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá. Y Luis Alberto Moreno es, hoy, uno de los genios de la iniciativa empresarial en este campo.



Desarrollo



Le corresponden dos tareas fundamentales. Primero, promover el desarrollo de la vivienda y del agua potable. Y segundo, debe liderar, con pocos instrumentos, la movilización empresarial para la nueva fase de desarrollo del país.

La reactivación de la construcción debe basarse en adecuadas condiciones macroeconómicas y en mejores incentivos al mercado hipotecario para la vivienda de interés social. Es urgente destrabar el sistema de subsidios de vivienda. Las empresas oficiales que prestan servicio de agua tienen que ser privatizadas.



Nuestro personaje ideal es el empresario, no propietario, con más prestigio en el país: Nicanor Restrepo. Ha sido gerente exitoso de las más importantes entidades financieras, uno de los mejores gobernadores que ha tenido Antioquia y miembro de las comisiones de paz. Ha sido el motor del resurgimiento de la nueva clase empresarial antioqueña, como hoy lo requiere el resto del país.



Para esta tarea también se cuenta con personajes de alto calibre. Jota Mario Aristizábal ha combinado su capacidad empresarial en la construcción con un alto liderazgo social desde Pro Antioquia. Alvaro Uribe Vélez tiene capacidad de liderar el espíritu empresarial y comunitario. Y Alberto Gutiérrez, hoy presidente de la corporación de ahorro y vivienda Colmena, podría tener el mejor conocimiento para activar el desarrollo de la infraestructura urbana.



Transporte



El desarrollo de la infraestructura física ha sido uno de los pocos éxitos de este gobierno. La movilización de recursos financieros y empresariales para el desarrollo de concesiones permitió multiplicar los proyectos. El desarrollo de los puertos privados ha generado beneficios inmensurables. Corresponde ahora consolidar estos logros, ampliarlos a otros sistemas de transporte y modernizar la regulación para la operación de los transportadores después de los recientes esperpentos.

El colombiano que hoy por hoy consideramos mejor preparado para enfrentar estas tareas es el ingeniero Jaime Ruiz, quien ha combinado en forma particularmente exitosa sus tareas como profesor universitario, ejecutivo público, senador y empresario privado. Conoce el tema y domina sus instrumentos de manejo como pocos.



Dinero considera otros tres nombres. Armando Montenegro podría aplicar en este campo, mejor que en ningún otro, sus enormes conocimientos y experiencia. Germán Silva es uno de los colombianos con más conocimiento y experiencia en el diseño y puesta en marcha de proyectos de infraestructura y transporte. Y sería excelente Juan Alberto Páez. Su experiencia en la formulación de políticas de transporte, en su ejecución, en Caminos Vecinales y su éxito en la empresa privada lo hacen un excelente candidato.



Agricultura



Las crisis social y de orden público que se viven en el campo son consecuencia del fracaso en el desarrollo de una política agraria. Las posibilidades de paz dependen, en gran medida, de un Ministerio que lidere instituciones capaces de lograr un desarrollo rural eficaz en un mundo globalizado. Nuevas condiciones de tributación y acceso a la tierra, inversiones masivas en riego y tecnología, e industrialización de las zonas rurales, son las prioridades para abrir camino a la paz y al desarrollo económico.

Jesús Antonio Bejarano combina varias características que nos llevan a considerarlo en el gabinete ideal. Es el analista agrario más versado que tiene el país y conoce como pocos las posibilidades de su desarrollo. Ha participado en los procesos de paz en Colombia, en El Salvador y en Guatemala. Y como presidente de la SAC, es el vocero más autorizado de los agricultores.



Proponemos también otros personajes de origen académico y con eficaz trayectoria pública y privada. Carlos Felipe Jaramillo es hoy el economista con más experiencia, ganada en Colombia y en el exterior, en la formulación de políticas agrícolas. Juan José Perfetti, director de la Corporación Colombia, es un investigador con trayectoria pública que conoce como pocos las posibilidades externas de la agricultura.



Jesús A. Bejarano

Rafael Aubad ha acumulado más trabajo que ninguno en el desarrollo institucional que las nuevas políticas requieren.



Trabajo



El empleo es el principal problema del país y el mayor fracaso del gobierno. El desempleo refleja el pobre crecimiento económico, pero también es resultado de las pobres instituciones laborales que tenemos. La legislación laboral defiende a los empresarios y a los trabajadores, pero no a la generación de empleo. Ultimamente el Ministerio se dedicó a apagar incendios en los conflictos laborales. Se necesita alguien que modernice las instituciones, culmine las reformas y contribuya a la generación masiva de empleo.

Nuestro ministro de Trabajo ideal es Hugo López, sin duda, la mayor autoridad del país, uno de los mejores del continente en investigación de mercados de trabajo y el más agudo proponente de políticas para la modernización laboral. Es hora de que ponga en práctica sus propuestas.



Carmenza Saldías, artífice de la recuperación financiera de Bogotá, sería adecuada para superar las dificultades de la seguridad social. María Inés Restrepo, directora de Comfama, sería una líder eficaz en la radical transformación que requiere el país laboral. Edgar González Salas se ha desempeñado con éxito en la Función Pública y podría ser un muy buen conciliador para una reforma laboral profunda.



Educación



A pesar de los ingentes recursos que se han invertido y de la toma de conciencia del país y de los empresarios sobre la importancia de la educación, ésta continúa como en los peores tiempos. El Ministerio se dedica a minimizar los conflictos laborales con los maestros o a maximizar los recursos necesarios para resolverlos. Las grandes transformaciones institucionales, financieras y pedagógicas de la educación básica y universitaria están en un lugar de primerísimo orden en la agenda de cualquier gobierno.

Antanas Mockus es el personaje ideal para ocupar el Ministerio de Educación. Quienes lo creen impredecible o mal ejecutor, no lo conocen. Nadie como él estaría en capacidad de generar el shock educativo que requiere el sistema para salir de su marasmo.



Podrían formar parte de este grupo Hernando Gómez Buendía, uno de los mayores expertos mundiales en educación y con gran experiencia en reformas en otros países; Isabel Londoño, quien conoce como ninguna el tema de la educación superior y la posibilidad de movilizar los maestros a favor de la reforma; y Rodrigo Gutiérrez, quien aportaría la capacidad empresarial acumulada como cabeza del Grupo Corona y la experiencia y la visión ganadas en la Comisión de Sabios.



Por último, personajes como Eduardo Vélez Bustillo, Himelda Martínez, Sergio Fajardo o Beatriz Restrepo también serían ministros de lujo.



Salud



Colombia cuenta con la reforma de salud más avanzada del continente. A pesar de las dificultades naturales de implementación y de la resistencia al cambio del viejo modelo, la extensión de la seguridad social en salud a más de 15 millones de colombianos es el principal logro social de los últimos cuatro años. La gran tarea hacia adelante es consolidar la reforma y corregir los peligrosos vicios y grietas que se han comenzado a conformar.

Beatriz Londoño Soto es la persona que, desde la Secretaría de Salud de Bogotá, ha tenido la garra para transformar el viejo sistema. Es una médica joven con visión macro, altísima sensibilidad social y gran capacidad gerencial. Es el mejor candidato para ocupar el Ministerio.



Luis Carlos Ochoa, uno de los salubristas de mayor tradición latinoamericana y quien ha acumulado experiencias como Secretario de Salud de Antioquia y Medellín, es un gran valor. Nohra Rey, quien dirige desde el BID el mejor centro de formación de políticas sociales en el continente, tendría un escenario inmejorable de acción. Y Rodrigo Guerrero, quien haría de la lucha contra la violencia y las enfermedades tropicales su centro de atención.





Rodrigo Guerrero

El nariñense Eduardo José Alvarado, Luciano Vélez y Gabriel Riveros también forman parte del haz de colombianos íntegros y eficaces que tendrían mucho que aportarle al país desde este campo.
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