| 1/23/2009 12:00:00 AM

El dólar manda

El dólar recuperó su papel como moneda de refugio para los inversionistas. Sin embargo, esto podría cambiar.

Con el surgimiento del euro a comienzos de esta década y su valorización frente al resto de monedas en los últimos años, se llegó a pensar que el dólar había perdido su preeminencia como moneda de último recurso. Sin embargo, la crisis financiera demostró que nada de esto era cierto. Estados Unidos, a pesar de la crisis financiera y los altos déficits de cuenta corriente y fiscal, sigue siendo el motor de la economía global y su moneda, el dólar, sigue reinando, al menos por un tiempo.

La desconfianza en los mercados financieros y el aumento de la aversión al riesgo han llevado a los inversionistas del mundo a refugiarse en los bonos del Tesoro americano que, aunque no rentan prácticamente nada, son considerados los papeles más seguros del mundo. Nadie espera que el gobierno de la nación más poderosa del mundo entre en bancarrota.

En los últimos meses, el dólar se ha valorizado frente a monedas duras como el euro y la libra esterlina, al igual que frente a las monedas de los países emergentes. Se ha devaluado, por el contrario, frente al yen japonés y el franco suizo. Qué pueda pasar con el dólar hacia adelante depende totalmente de cómo evolucione la recuperación de la economía de Estados Unidos.

Como se ven las cosas hoy, incluso bajo una perspectiva optimista, este proceso de recuperación podría tardar al menos un año. Es el tiempo mínimo requerido para que surtan efecto las medidas adoptadas por la Reserva Federal y se ponga a andar el paquete de estímulos fiscales. Si esto es así, volvería a haber crecimiento en Estados Unidos a comienzos de 2010 y se iniciaría un ciclo de expansión mundial. La demanda mundial volvería a crecer, se irrigarían los beneficios de esta nueva dinámica al mundo entero y los flujos de capital se normalizarían. Este es un escenario a mediano plazo.

Entretanto, la tendencia seguirá siendo la vista hasta ahora; es decir, el flujo masivo de capitales hacia Estados Unidos y el fortalecimiento del dólar, aunque con gran volatilidad, dependiendo de las noticias de cada momento.

Más allá de 2009, que es el año crítico, otros factores empezarán a pesar sobre el valor del dólar, diferentes a la búsqueda de seguridad por parte de los inversionistas. El tamaño del déficit fiscal del gobierno federal será la gran preocupación. Si los inversionistas ven en Estados Unidos un plan creíble para reducirlo en el tiempo, probablemente el dólar se mantenga fuerte. De lo contrario, podría ir perdiendo valor.

En términos del peso colombiano, lo anterior implica que, muy probablemente, el dólar seguirá fortaleciéndose en este año, en la medida en que empeoren los términos de intercambio del país.

Comprar o no comprar dólares

Para el inversionista que tiene dólares, no vale la pena liquidarlos. Sin embargo, es necesario tener gran claridad en cuanto a los activos en los que están invertidos (ver acciones, renta fija, págs, 46-50). Para quien no tiene dólares, este puede ser un buen momento para comprar, no por expectativas de gran rentabilidad, sino para diversificar el portafolio en un momento de alta volatilidad e incertidumbre.

En cuanto al euro, lo más probable es que se mantenga en los niveles actuales, entre US$1,25 y US$1,35 por euro, ya que todos los países europeos, sin excepción, están atravesando por un mal momento. Lo mismo aplica para la libra esterlina.
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