¿El despegue de la vivienda?

| 1/24/2003 12:00:00 AM

¿El despegue de la vivienda?

La finca raíz en Colombia viene recuperándose. Este año, hay buenas oportunidades para quienes piensen en el mediano y largo plazo.

Año tras año, desde hace un lustro, los inversionistas se preguntan cuándo vendrá el despegue de la construcción. La verdad es que los indicadores nunca dieron tanto respaldo a una respuesta positiva a la pregunta como ahora. Hay actividad, hay desembolsos de crédito y se están poniendo en práctica soluciones de política para el sector. Si bien sigue vigente el problema básico de la financiación de vivienda (el descase entre las captaciones de corto plazo y las colocaciones de largo plazo), el mercado se está moviendo de nuevo.



El gobierno está trabajando duro para que la construcción sea uno de los principales motores de la economía durante este año. En el año 2002, el crecimiento de este sector fue de más del 20% frente al año anterior y los precios de la propiedad raíz experimentaron una valorización del 14%. Esto indica que hay buenas posibilidades de rentabilidad invirtiendo en finca raíz. Sin embargo, hay que ser cuidadoso. Es un buen negocio para quien tenga un horizonte de inversión a mediano y largo plazo y este será un proceso lento.



A favor de la finca raíz han jugado múltiples factores que seguramente tendrán un efecto positivo en el año 2003. El bajo nivel de tasas de interés hace que los inversionistas busquen alternativas de inversión más rentables y la vivienda representa una opción cuyo riesgo se ve reducido al contar con un activo tangible como respaldo. Por otra parte, los subsidios del gobierno mantendrán la dinámica de la vivienda de interés social. En los estratos socioeconómicos más altos de la población, los beneficios tributarios de los que goza la inversión en finca raíz son hoy particularmente valiosos en cualquier estrategia de inversión, ante el aumento de impuestos que trajo la reforma tributaria. Esto reforzará el dinamismo de la demanda.



Además, la reforma financiera introdujo la figura del leasing habitacional, en el que el comprador de vivienda no tiene que pagar una cuota inicial sino una al final, luego de pagar cuotas durante un período determinado. Y la titularización hipotecaria deberá profundizarse y mejorar el ciclo financiero del sector.



El tiempo que dura una vivienda desocupada se ha reducido de cerca de 6 meses en el año 2000, a un mes y medio en la actualidad. Esto ha tenido un efecto importante sobre la rentabilidad, pues mejora las posibilidades de ingresos por concepto de arriendos. Según Fedelonjas, este año la actividad edificadora crecerá en un 15% y la vivienda podrá otorgar una rentabilidad del orden de 20%, al incluir una valorización cercana al doble de la inflación y una renta por alquiler que oscilaría entre 8 y 10% efectivo anual.



La situación, sin embargo, debe mirarse con un optimismo moderado. Aún estamos lejos de llegar a los niveles de cartera hipotecaria que se vieron a mediados de los años 90, en la fase alta del ciclo del sector. Para muchos, las tasas de los créditos aún son excesivamente altas, lo que restringe el acceso de la gente a la vivienda propia. Además, subsiste el problema de cartera, pues las daciones en pago en la banca hipotecaria siguen creciendo y hoy se ubican en $582.000 millones. Así, la fragilidad de la banca hipotecaria sigue siendo la principal debilidad del sector.
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