| 2/7/2011 8:00:00 AM

Eike Batista el hombre del Brasil

Este billonario, el octavo hombre más rico del mundo, es un desconocido en Colombia. Sin embargo, está invirtiendo 5.000 millones de dólares en el país y el próximo mes viene por más negocios.

Eike Batista no solo es el hombre más rico del Brasil y el octavo billonario del planeta. Es también uno de los mayores inversionistas extranjeros en Colombia. Está invirtiendo US$5.000 millones y el próximo mes viene al país a concretar más negocios. Su visita es manejada al más alto nivel de  secreto e importancia y la primera reunión de la agenda será con el presidente Juan Manuel Santos.

Batista es, sin lugar a dudas, uno de los magnates más llamativos del mundo. Su fortuna fue estimada el año pasado en US$27.000 millones y él anuncia a los cuatro vientos que tiene la meta de superar a Carlos Slim y convertirse en el individuo más rico del planeta (“Slim, ajusta el espejo retrovisor derecho y también el izquierdo, porque no sabes por cuál lado te voy a alcanzar”, dijo recientemente a un reportero de la BBC).

Por el momento, Batista ocupa el octavo puesto en la lista de billonarios de la revista Forbes, superando a magnates de la talla de Amancio Ortega –el dueño de las tiendas Zara, el hombre más rico de España–, Karl Albrecht –el más grande millonario de Alemania– y Lilliane Betancourt –la mujer más rica de Francia–.

Colombia jugará un papel estratégico en esta carrera por convertirse en el hombre más rico del mundo. Durante los próximos años Batista invertirá en proyectos de producción y exportación de carbón en La Guajira –con puerto y ferrocarril propio–; una mina de oro de talla mundial en Santander, de la que espera extraer 500.000 onzas anuales, y cinco bloques petroleros en el Magdalena Medio y los límites entre Cesar y La Guajira.

Se espera, además, que participe en Colombia en proyectos estratégicos, como las obras de infraestructura que se desarrollarán en los próximos cuatro años, un negocio en el que ha expresado su interés y para el cual ha anunciado que podría crear un fondo por otros US$5.000 millones. Batista ha creado su enorme fortuna a partir de un modelo de negocio que aprovecha el atractivo que tienen hoy Brasil y América Latina en el contexto internacional.

Su especialidad es convertirse en puente entre grandes inversionistas de países desarrollados y proyectos audaces en minería y petróleo en países emergentes. Así ha logrado poner sus proyectos en el primer lugar de la atención de inversionistas individuales y fondos de Estados Unidos, Europa y Asia. Una mezcla que le ha permitido llegar al sitio preciso en el momento indicado para beneficiarse del apetito insaciable que el mundo tiene por los recursos de América Latina en el presente siglo.

Luminaria

El estilo personal de Batista es materia de examen cotidiano en las revistas del corazón de Brasil. Estuvo casado con Luma de Oliveira, una voluptuosa modelo que posó desnuda para la revista Playboy. Actualmente es novio de Flavia Sampaio, una exitosísima abogada.

Dentro de sus amigos personales están celebridades como la cantante Madonna y el actor Tom Cruise, con quienes se reúne cada vez que viajan a Rio de Janeiro. Y aunque no sigue la Kabbalah ni la Cienciología de sus amigos, sí es agüerista: bautiza todas sus empresas con una X al final y le encanta el número 63.

Sus visitas a restaurantes y sitios de moda son registradas rigurosamente en las páginas sociales. Su hijo Thor, de 19 años, es uno de los galanes más cotizados de Brasil y sus aventuras amorosas son conocidas por miles de seguidores a través de la web (a Thor le gusta compartir videos donde aparece haciendo ejercicio, cocinando y haciendo bromas con sus amigos).

A diferencia de otros billonarios, Eike Batista exhibe su fortuna con el mayor desenfado. En la sala de su casa principal en Rio de Janeiro tiene parqueado un Mercedes SL-R de US$1,2 millones y entre sus activos más preciados figuran un avión Legacy 600, con un costo aproximado de US$26 millones; el yate Pershing115, avaluado en US$19 millones; y una lancha de US$1,7 millones.

Batista es también un gran promotor de Brasil en el mundo. Tiene ambiciosos sueños para Rio de Janeiro, como construir una ciudad digital para 250.000 habitantes y crear un complejo de residencias y centros comerciales alrededor del emblemático Hotel Gloria.

Visualiza a Rio en unos cuantos años como una mezcla de “Nueva York, California y Houston”, un epicentro de cultura, arquitectura y negocios. Donó más de US$14 millones  para la campaña que llevó a Rio a ganar la sede de los Juegos Olímpicos de 2016 y cerca de US$60 millones para los programas gubernamentales que buscan pacificar las favelas y controlar a las bandas de traficantes de drogas que operan en las calles.

Su estilo gerencial tiene altas dosis de disciplina, perseverancia, comunicación y transparencia. Exige a sus colaboradores pensar en grande y ser apasionados, y a cambio los premia con ‘kits de felicidad’ que incluyen abultadas primas por resultados.

El despegue

Hijo del ex ministro de Minas y presidente de la minera Vale do Rio Doce, Eliezer Batista, entró en el mundo de los negocios a los 23 años como comerciante de oro y diamantes, luego de estudiar ingeniería metalúrgica en Alemania. Dos años después incursionó en la minería de oro en la Amazonia, donde aplicó sus conocimientos para tecnificar la extracción del mineral a través de su firma EBX, creada en 1982.

Tras vender la participación de sus minas a la canadiense Treasure Valley, se convirtió en el mayor accionista individual de la compañía y gestionó nuevos proyectos que le permitieron aumentar casi tres veces su valor de mercado. En 2001 vendió su participación a la canadiense Kinross Gold Corp.

Decidió entonces tomar su propio camino. Con EBX como holding inició nuevos emprendimientos, creando en la última década compañías en sectores como minería (MMX), energía (MPX), petróleo y gas (OGX), logística (LLX), industria naval (OSX), inmobiliarias (REX), reforestación (BFX) y centros médicos (MDX).

En la vida de todo billonario hay un gran momento de acumulación de capital. En el caso de Eike Batista, llegó hace pocos años, con la extraordinaria expansión de la petrolera OGX, creada en 2007.

La empresa nació justo a tiempo para participar en una de las grandes subastas que organizó la Agencia Nacional de Petróleo, Gas y Biocombustibles de Brasil para explorar los bloques cercanos al yacimiento Tupi, descubierto por Petrobras.

Batista logró hacer una propuesta por US$800 millones, menos de la mitad de los cuales correspondían a sus propios fondos, mientras el resto provenía de inversionistas internacionales, incluyendo el fondo de pensiones de profesores de Ontario, Canadá, y a la familia Ziff, de NuevaYork.

En 2008, OGX salió a la bolsa de valores y logró recoger cerca de US$4.100 millones, la colocación más exitosa de una empresa nueva en Brasil para la época. Entre septiembre de 2009 y el mismo mes de 2010, se desarrolló una campaña de exploración para perforar 20 pozos cuyos descubrimientos le dieron una tasa de éxito de 90%. Siete de estos pozos registran hoy volúmenes estimados entre 2,6 millones y 5,5 millones de barriles.

La producción de petróleo de OGX en Brasil comienza en el primer semestre de este año y está previsto que para 2019 alcance 1,4 millones de barriles diarios, equivalentes a la meta de producción que tiene Colombia para 2015. Actualmente tiene 29 concesiones en Brasil y cuenta con reservas de 6,7 millones de barriles, según un estudio de DeGolyer & MacNaughton. Se estima que las reservas de gas de OGX podrían llegar a abastecer 25% de la demanda de Brasil.

La actividad en Colombia

Batista entró a Colombia en 2008 a explorar el mercado del carbón. En ese momento tenía en marcha proyectos para la construcción de dos termoeléctricas en Brasil y una en Chile y requería aprovisionarse de carbón, materia prima vital en el negocio.

Los crecientes testimonios de empresarios brasileros sobre el mejor clima de negocios en Colombia, estabilidad jurídica y mayor seguridad que se vivían en el país, atrajeron la atención del grupo EBX, que abrió en el país su filial MBX, con la compra de títulos de minería de carbón en La Guajira y Cesar. Colombia, sin duda, resultaba atractivo por su condición de quinto productor mundial de carbón y por la proximidad geográfica a Brasil.

MBX tiene títulos mineros en la Guajira, donde en 2009 se realizaron 266 perforaciones en un área de 90.000 metros y se logró identificar un potencial de recursos de 1.700 millones de toneladas en minería a cielo abierto y subterránea.

Eduardo Karrer, presidente de MPX en Brasil, sostiene que en Colombia se desarrollará un proyecto minero integrado en tres etapas, la primera de las cuales se está cumpliendo con una campaña exploratoria que es la más grande realizada en el país hasta la fecha.

En la primera fase, de acuerdo con Karrer, se podrían producir unas cinco millones de toneladas en las minas Cañaverales y Papayal, a cielo abierto, a partir del primer semestre de 2012. Una tercera mina, San Benito, ubicada en San Juan del Cesar, hará parte de la siguiente fase del proyecto. Se trata de una mina bajo tierra que tendrá una capacidad de producción de 15 millones de toneladas por año y contará con avanzada tecnología.

Este proyecto, de acuerdo con datos de los directivos de MPX en Colombia, tendrá un costo aproximado de US$2.000 millones. El proyecto incluye construir  un ferrocarril para transportar el mineral y un puerto propio para exportarlo. Este último demandará una inversión superior a US$ 400 millones.

La meta para 2015 es exportar 20 millones de toneladas de carbón, que en su mayoría irán para Brasil –7,5 millones de toneladas– y Chile –5 millones de toneladas–, donde están ubicados cuatro proyectos termoeléctricos del grupo.

De acuerdo con Karrer, Colombia es hoy el segundo país de mayor interés para el grupo. “Es un mercado prioritario”.

Por otra parte, Batista ha regresado recientemente al negocio del oro, en el que comenzó su vida como empresario. El magnate brasileño es dueño de 19% de Ventana Gold Corp, empresa canadiense que tiene los derechos de explotación sobre 4.590 hectáreas para la extracción de oro en Santander y Norte de Santander. El proyecto está considerado como “de clase mundial” por su comprobado potencial.

Batista estima que la producción anual de estos yacimientos podría alcanzar las 550.000 onzas de oro y tiene la intención de comprar el 80% que le falta para ser dueño de la empresa. Sin embargo, los accionistas rechazaron una oferta amistosa que hizo en noviembre de 2009. Ahora, Batista está haciendo una oferta hostil que ha llegado a las páginas financieras de los principales medios especializados internacionales.

El petróleo también hace parte de las expectativas de Batista en Colombia. A través de OGX se hizo a cinco bloques por un total de 12.500 km2 en tres cuencas: Cesar-Ranchería, Valle inferior del Magdalena y Valle Medio del Magdalena. Estos requirirán inversiones por hasta US$129 millones en los próximos tres años.

Claro que el camino no está sembrado de rosas para Batista. En los últimos meses las acciones de OGX han caído de precio, al igual que otros títulos de sus empresas.Sin embargo, ha logrado obtener financiamiento bancario y superar los obstáculos en el corto plazo.
Con su filosofía de “pensar en grande”, Batista se mantiene firme en su propósito de convertirse en megamillonario. Y este camino pasa por sus proyectos en Colombia.

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