| 6/10/2005 12:00:00 AM

Editorial e impresión

El mercado del libro en Colombia apenas se empieza a recuperar. Pero el repunte no es uniforme. Aún falta para que el sector se desarrolle.

"Los primeros en entrar en la crisis y los últimos en salir", afirma Gonzalo Arboleda, presidente de Editorial Santillana, al explicar cómo el sector editorial está fuertemente ligado al desempeño económico del país. Y tiene razón. El libro en Colombia vivió una caída a finales de los 90 y su recuperación ha sido lenta. Según datos de la Cámara Colombiana de Libro, en 2004 las ventas nacionales crecieron 5%, al alcanzar los $488.000 millones, un resultado animador. Pero al desagregar las cifras, el panorama es más bien desalentador. Este crecimiento se explica principalmente por un aumento de las ventas de libros importados (7,6%), pues las ventas de libros editados e impresos en el país cayó 1%.

Samuel Díaz, presidente de la Cámara, destaca el positivo impacto de las políticas estatales en el sector. Los textos de interés general crecieron 8%, lo cual se explica por las campañas en favor de la lectura, el cumplimiento de las metas de fortalecimiento y creación de bibliotecas (550 en total) y la compra de 1'216.651 libros para enriquecer el sistema. En cambio, el segmento del libro didáctico, que cayó 8,5%, evidencia la tendencia de que los niños en los colegios y escuelas cada vez estudian con menos libros, con un impacto negativo en la calidad de la educación. De forma similar, el segmento del libro técnico y científico no presentó variación, aunque es evidente que las fotocopias han afectado este segmento. "Colombia se está quedando al margen de las últimas novedades, porque las grandes multinacionales redujeron su presencia en el país por estas condiciones", afirma Díaz.

Según un análisis de la Cámara, al mirar la balanza comercial del sector, excluyendo la impresión, la cifra es negativa para Colombia en $54.000 millones. Un resultado inesperado para una industria que se volcó al exterior buscando crecimiento en nuevos mercados, en el caso de empresas como Legis y Editorial Norma.

"Creo que las estadísticas que muestran cómo en el país se vende medio libro por habitante anual son reduccionistas", afirma Arboleda, de Santillana, una de las editoriales que ha crecido en medio de la crisis. Se estima que la lecturabilidad en Colombia es mayor a dos libros anuales lo que muestra que sí hay potencial para crecer en el mercado local y para ello está claro cómo las políticas estatales en favor del libro tienen un impacto directo.
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