| 3/30/2011 12:00:00 AM

Ecopetrol: a mantener el rumbo

Por David Yanovich, banquero de inversión

Los resultados de Ecopetrol en 2010 fueron muy positivos. US$8.600 millones de EBITDA, 45% de margen y un aumento en las reservas de casi 200 millones de barriles a 1.700 millones de barriles de P1, con una producción creciendo. Con razón la acción de la compañía se transa, en términos de múltiplos, un poco por encima de la de sus pares en otros países del mundo.

Y es que Ecopetrol tiene razones para tener una acción que se transe así. Ha tenido un crecimiento sostenido durante los últimos años, y ha probado ser capaz de encontrar reservas petroleras a punta de taladro, y no solamente de revaluaciones y adquisiciones. En el mundo petrolero, esta condición es fundamental para agregar valor, pues el que no busca no encuentra, y el que busca puede que encuentre.

Adicionalmente, Ecopetrol tiene ya exposición internacional pero en países que no están sujetos a vaivenes políticos que puedan afectar sus potenciales reservas (Perú, Estados Unidos, Brasil). No, por lo menos, como otras petroleras con presencia importante en sitios que han probado ser inestables y con consecuencias impredecibles para sus valoraciones (Medio Oriente, Rusia, etc.).

Los resultados de Ecopetrol en Colombia, finalmente, demuestran que la compañía ha sido capaz de adaptarse a ser una empresa petrolera con todas las de la ley, y ha pasado de ser una administradora de contratos a ser realmente una compañía exploradora y productora de petróleo, con un talento humano de excelentes cualidades y capaz de enfrentar con éxito los enormes retos de manejar una empresa como Ecopetrol.

Es por eso Ecopetrol y sus accionistas deben procurar mantenerla por el rumbo que va. El mayor reto que enfrenta la compañía hoy en día es el de la consolidación de su modelo de compañía rentista, en oposición a veces de los intereses de su mayor accionista, el gobierno nacional. Es fundamental mantener el curso, y no polucionar el manejo y el desempeño de Ecopetrol con intereses distintos a la de la maximización de su valor, tales como la resolución de problemas fiscales puntuales y de corto plazo, o la reserva de puestos claves de la administración de la compañía para cumplir con cuotas burocráticas o políticas. La función de la junta directiva de la compañía se vuelve fundamental.

En este contexto, tanto la capitalización de la compañía como la venta de una participación por parte del gobierno nacional se constituyen en excelentes señales que apuntan hacia el camino correcto. En ambos casos se fortalece el compromiso de dotar a Ecopetrol de los recursos y la estructura de propiedad y administración necesarias para lograr los objetivos de convertirla en una de las treinta compañías petroleras más importantes del mundo en el 2020.

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