| 7/20/2006 12:00:00 AM

Ecopetrol a bolsa

En los próximos días habrá luz verde para el proceso que le dará a la petrolera estatal la independencia financiera para que deje de estar atada al presupuesto de la Nación. La inscripción en bolsa al estilo de ISA es la alternativa con mayor opción.

Lo que hace cuatro años era impracticable porque el presidente Álvaro Uribe se había comprometido en la campaña a no modificar la estructura de Ecopetrol hoy está a punto de convertirse en una realidad: la autosuficiencia financiera de la petrolera estatal.

En su segundo mandato, una de sus prioridades será asegurar el futuro de Ecopetrol amenazado por la rigidez de un presupuesto atado al de la Nación, en el que no hay espacio suficiente para crecer y en el que no puede acudir a la deuda para financiar sus proyectos, porque afecta las cuentas fiscales del país.

En las próximas semanas, el presidente Uribe se reunirá con los ex presidentes de Ecopetrol para discutir por primera vez las fórmulas con las que se podría conseguir la autonomía de la petrolera, para que pueda emprender proyectos de exploración, refinación y distribución de hidrocarburos y evitar la pérdida de autosuficiencia petrolera.

Aunque hay diferencias frente a la forma de conseguir la autonomía, esta vez hay un acuerdo total sobre la necesidad de obtenerla. Con esa idea concuerdan observadores académicos, ex presidentes de Ecopetrol y el sindicato de trabajadores de la USO. Todos ellos encuentran que la autonomía es la única manera viable para que sobreviva en el próximo decenio. "(La autonomía) es de vital importancia para seguir sosteniendo Ecopetrol", le dijo a Dinero Jorge Gamboa, presidente de la USO.

La forma de hacerlo puede ir desde la democratización de la propiedad de la empresa, posiblemente con la transacción de cerca de un 15% de sus acciones a particulares, en un modelo parecido al de ISA, hasta la de modificar el Estatuto de Presupuesto para sacar a Ecopetrol del régimen de las demás entidades estatales. No obstante, si se juzga por el respaldo a las propuestas, la de mayor opción sería la de llevar a bolsa una parte de la propiedad de la petrolera para que sea comprada por nacionales.

La fórmula adecuada

Hoy, Ecopetrol es una sociedad pública por acciones, y la Nación define tanto su presupuesto como el uso de las utilidades en la ley de presupuesto. Aunque tiene asegurado su plan de inversiones para 2007, cada año tiene que competir con los demás programas del gobierno para asegurar su crecimiento. Un ejemplo de esta situación son las dificultades que se presentaron para ampliar la refinería de Cartagena, un proyecto que tomó años definir.

Para rescatar a Ecopetrol del infierno regulatorio que implica estar atado a la Nación, hay varias salidas, la mayoría de las cuales se ha debatido en ambientes académicos desde hace tiempo. En general, se plantean cuatro modelos. El primero, al estilo de Telecom, requiere conseguir un socio estratégico. Sin embargo, esta receta tiene pocos adeptos. A diferencia de la empresa de telecomunicaciones, no hay problemas de pasivos pensionales. De hecho, el fondo de pensiones de Ecopetrol es el mejor fondeado de todas las entidades públicas y privadas. Tanto que podría ser uno de los compradores de la petrolera.

El segundo, el de Petrobras, en el cual la mayoría de la empresa es de propiedad privada, pero las acciones del gobierno de Brasil son privilegiadas y se guardan atribuciones de veto. Las acciones están listadas en la Bolsa de Nueva York. Este modelo se muestra con frecuencia como el adecuado para la empresa colombiana. "Hace diez años, Petrobras y Ecopetrol eran iguales. Hoy, Petrobras es 3,5 veces más grande. El Estado redujo su participación, pero hoy recibe más de lo que recibía hace 10 años. Ese es el modelo lógico", le dijo a Dinero un alto funcionario del gobierno. De hecho, en el ranking mundial de petroleras, Petrobras es la número 15, mientras Ecopetrol está en el lugar 36.

Si Ecopetrol se pone en cabeza de particulares, sale de las cuentas fiscales de la Nación y así podría tomar créditos para hacer sus inversiones, con lo que mantendría un flujo de dividendos que crecería con la maduración de los proyectos. De esta manera, el gobierno, antes que perder, podría incrementar los recursos que recibe de la petrolera. Lo que no convence a algunos observadores es que la Nación entregue la mayoría accionaria.

La tercera fórmula es reformar el Estatuto Orgánico del Presupuesto. Se le daría un régimen especial a Ecopetrol que lo sacara de las cuentas fiscales, con lo que en principio se mantendría la propiedad estatal de la empresa y se le daría autonomía. El inconveniente de esta estrategia es que, sin importar el acuerdo institucional interno, el Fondo Monetario Internacional y las calificadoras de riesgo difícilmente dejarían de calificar la deuda de Ecopetrol como deuda soberana, con lo cual persistiría la limitación al endeudamiento.

La cuarta fórmula, que a juzgar por el número de personas que la respaldan tiene la mayor opción, es la de sacar a la bolsa local entre el 15% y el 20% de las acciones de la petrolera para colocarla entre particulares (el porcentaje depende de las necesidades de financiación de Ecopetrol). Esto y un código de buen gobierno que asegure que la empresa se maneje atendiendo a su propia estrategia de crecimiento y no a las necesidades fiscales de la Nación, le darían la autonomía para que conserve sus utilidades, las reinvierta en el negocio y para que se endeude en lo que se requiera para acelerar su desarrollo. Este es el modelo de ISA, que ya tiene resultados para mostrar.

"Hace cinco años, ISA era el mayor transportador de energía eléctrica de Colombia. Hoy, es el mayor de Latinoamérica, sin afectar en un centavo la capacidad de inversión social del Estado colombiano", recuerda un alto funcionario del gobierno.

"A mí me gusta esa movida. Todo lo que sea parecido a ISA, que es la joya de la corona, sería bueno para la empresa", dice el ex ministro de Minas Carlos Caballero. "El manejo de la compañía se hace más profesional respondiéndole al mercado, logra una autonomía que no tiene en este momento porque está manejada por el gobierno y el Ministerio de Hacienda. Hasta para el Estado tiene ventajas porque lo obligaría a no depender de los recursos fiscales de Ecopetrol, fuera de los dividendos que tenga que repartir", añade.


El camino de espinas

Al parecer, la última fórmula o alguna versión suya no solo tiene más adeptos, sino que sería la más viable. Tanto que los ex presidentes de la empresa concuerdan con ella y en unos días la defenderán ante el presidente Álvaro Uribe.

Sin embargo, incluso si se acepta de inmediato, el proceso de ponerla a marchar tendría demoras. Habría que resolver una restricción impuesta por el decreto 1760 de 2003 que obliga a la venta de acciones solo a otros accionistas del sector público.

Habría que definir la posición sobre temas como el que presenta Alejandro Martínez, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo, en el sentido de que Ecopetrol debe preservar un equilibrio de mercado para todos los competidores. Esto porque la empresa estatal "tiene una situación de monopolio en varias fases de la actividad petrolera, como la refinación y el transporte. Además, cuenta con información privilegiada porque fue el administrador de las tierras en el país y de los bloques". O la de la USO que, aunque prefiere la modificación del Estatuto Orgánico del Presupuesto, si se adopta esta salida, señala que se debería acompañar de una nueva ley de petróleo que regule de una forma distinta ese mercado y que impida hacia el futuro la venta por partes de la empresa.

Así mismo, habrá que decidir el mecanismo de venta para evitar la concentración de acciones. Un esquema que salvaría ese escollo sería ofrecer acciones a los fondos obligatorios de pensiones, incluido el del Seguro Social.

También hay que hacer las cuentas para que el gobierno acomode sus gastos a la nueva situación, en la que inicialmente podría no recibir dividendos enormes de Ecopetrol.

De todas formas, el primer paso en el camino de muchos kilómetros está a punto de darse. La valoración de la firma que Ecopetrol le encargó a JP Morgan para calcular el tamaño del negocio de la refinería de Cartagena, les servirá también a los que quisieran ver a Ecopetrol S.A. registrado en la bolsa de valores colombiana, para hacer sus cuentas y ver si el negocio finalmente es tan bueno como casi siempre se pinta cuando se habla de actividades en el sector petrolero.
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