| 2/4/2005 12:00:00 AM

Economía mundial

El año 2005 muestra una economía global dinámica, pero con una desigualdad creciente. El avance hacia el libre comercio ayudaría a resolver el dilema.

En las discusiones sobre economía, dos temas predominaron en Davos. El primero fue el dinamismo de la economía global y el optimismo que caracteriza a los observadores este año. El segundo tema fue el del avance del libre comercio en el mundo, en el cual la tónica fue más cautelosa.

Las perspectivas para la economía global en 2005 son muy positivas. Por primera vez en muchos años, las tres economías más grandes del mundo se están comportando bien al mismo tiempo.

En Estados Unidos, la expansión está sustentada en la fuerte demanda interna, así como en el fortalecimiento de la inversión de las empresas. El momento de la crisis pasó y ahora la discusión se centra en cómo administrar y sostener el crecimiento. Japón está creciendo de manera sostenida con base en la demanda interna privada y no por medio de estímulos fiscales, y esto ocurre por primera vez en más de una década. Incluso Europa, la región más rezagada entre las economías desarrolladas, está creciendo y se espera que lo siga haciendo este año.

No obstante, el déficit de cuenta corriente de Estados Unidos es motivo de alarma. El riesgo de una caída desordenada y dramática de la moneda estadounidense está aumentando, como también aumenta el riesgo de un incremento dramático de las tasas de interés en Estados Unidos. No hay duda de que vendrá un ajuste mundial, pues la tendencia actual solo es sostenible en el corto plazo.

Sobre la posibilidad de que el dólar pierda su liderazgo, los asistentes, sin embargo, se mostraron menos drásticos. Jacob A. Frenkel, vicepresidente del American International Group, considera que no hay ninguna posibilidad de que el dólar pierda su supremacía. Para él, Estados Unidos sigue siendo la economía más atractiva del mundo, la más competitiva, donde hay más respeto por los derechos de propiedad y donde el inversionista puede estar seguro de que no le van a confiscar sus inversiones. Desde este criterio básico, Estados Unidos sale favorecido en la comparación con la Unión Europa, donde no hay claridad, las reformas no se han hecho y ni siquiera hay acuerdo sobre una Constitución europea.

América Latina despierta preocupación porque se está quedando rezagada. No hay crecimiento y los problemas sociales van en aumento. Hoy los latinoamericanos están eufóricos por el crecimiento de 2004, pero la realidad es que cuando suban los intereses en Estados Unidos los problemas volverán a aparecer, pues se hará difícil el acceso al financiamiento. Latinoamérica está perdiendo una oportunidad dorada para hacer las reformas que le brinda este momento de relativa holgura económica.



La globalización inequitativa

La conclusión preponderante en Davos es que la ampliación de la brecha entre países ricos y pobres se debe a un problema de voluntad política más que a la falta de recursos económicos.

"La globalización inequitativa puede ser atribuida a la falta de acceso de los países en desarrollo a los mercados de los países desarrollados", expresó Mahfuz Anam, editor de The Daily Star, de Bangladesh. "¿Acaso las sociedades más librecambistas están aplicando en casa lo que predican al mundo?", cuestionó.

Los subsidios agrícolas de los países desarrollados impiden el acceso de productos agrícolas del tercer mundo. Hernando de Soto, presidente del Instituto de Democracia de Perú, criticó que "la Unión Europea subsidia cada vaca en cerca de US$3 al día. La mayoría de la población mundial está en peor situación que las vacas europeas". Productos como el azúcar y el algodón generan las mayores quejas, pues aunque las ventajas para su producción están en los países en desarrollo, los subsidios llevan a que los países desarrollados mantengan producciones importantes y cierren sus mercados.

Los mercados laborales también siguen siendo fuente de tensión entre países ricos y pobres. En los países desarrollados hay necesidad de mano de obra barata, mientras que en los subdesarrollados abunda el desempleo. La mano de obra barata termina infiltrándose en los países desarrollados por mecanismos diversos, que van desde la inmigración ilegal, hasta las maquilas y el outsourcing. Los países ricos no pueden aislarse de las tensiones que genera el desequilibrio global en la riqueza.

El libre comercio podría ser una salida a estos desequilibrios. En la Organización Mundial del Comercio, las tensiones se traducen en que los países subdesarrollados quieren más acceso al mercado agrícola de los ricos y la eliminación de sus subsidios. Por su parte, los países desarrollados quieren mayor acceso al mercado de servicios y productos tecnológicos de los pobres. El avance en las negociaciones es muy lento.

El punto de partida para analizar la coyuntura actual no es alentador. La ronda de Doha, que arrancó en noviembre de 2001, generó un optimismo inicial, pero hizo un alto en Cancún en 2003, cuando los países llegaron a posiciones divergentes frente a temas como agricultura, servicios y propiedad intelectual. El fortalecimiento de los países en desarrollo mediante la conformación del G20 -que incluye a poderosos como China, India y Brasil-, creó un nuevo foco de influencia cuyos intereses deben ser atendidos. Por todo esto, una voz tan influyente como la de Fred Bergsten, del Institute for International Economics, infunde desaliento cuando afirma que "han pasado ya más de 3 años desde el lanzamiento de la Ronda de Doha, y aún no hay mayor acuerdo".

Sin embargo, algunos tienen una perspectiva optimista debido a algunos hechos recientes. Los países desarrollados, a mediados de 2004, manifestaron que comenzarán a trabajar con el fin de desmontar los subsidios agrícolas, y se percibe un mayor optimismo frente a la negociación que se celebrará en 2005 en Hong Kong. Supachai Panitchpakdi, secretario general de la OMC, confirmó que esta organización está dirigiéndose hacia un acuerdo sobre los subsidios agrícolas. Esto daría gran impulso a las negociaciones mundiales. Robert Zoellick, representante de la Oficina de Comercio de Estados Unidos, considera que hay una gran oportunidad de avanzar en Hong Kong y de concluir la Ronda de Doha entre 2005 y 2006. Según él, ha habido "progresos significativos", recientemente.

El avance del libre comercio depende de que se mantenga esta dinámica que empieza a evidenciarse. Sin embargo, hay temor de que el ambiente en el Congreso de Estados Unidos tome un giro contra el libre comercio. De ahí la preocupación de Joachim von Braun, director general del International Food Policy Research Institute, en Washington D.C., cuando manifestó: "Estoy asustado porque el tiempo se está acabando. (.) El mayor riesgo que afrontamos este año es que terminemos con un acuerdo vacío en Hong Kong".
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