Dólar: ¿se estrellará?

| 4/19/2002 12:00:00 AM

Dólar: ¿se estrellará?

Si el nuevo Presidente no se mueve con rapidez para mejorar la credibilidad de Colombia, el precio del dólar se convertirá en el verdugo de su gestión económica.

El precio del dólar se ha convertido en el gran misterio de la economía colombiana. Aunque los fundamentales de la economía han apuntado hacia una devaluación desde el segundo semestre del año pasado, el dólar llegó a un máximo de $2.378 en mayo de 2001, mientras hoy se ubica en $2.266, bien por debajo de ese nivel. Muchos empresarios y financistas se han estrellado en sus apuestas sobre la devaluación en los meses recientes, pero el dólar sigue impasible.



Esta estabilidad puede ser la calma que precede a la tormenta. Los movimientos de divisas que han favorecido la revaluación son temporales y la mayor parte de sus efectos se habrán reducido para el segundo semestre. En el último año, Colombia ha recibido volúmenes de divisas que han empujado el precio del dólar hacia abajo. Esa abundancia está próxima a agotarse y los mercados internacionales de crédito se cerrarán para Colombia si el país no realiza las reformas necesarias para reducir los pagos de deuda hacia el futuro. El nuevo Presidente deberá dedicarse a cerrar la brecha fiscal y mejorar la capacidad de pago del país. Si no tiene éxito, Colombia enfrentará una crisis cambiaria recesiva que detendrá el desarrollo durante años.



Los candidatos enfrentan en materia cambiaria unos escenarios bastante limitados y, paradójicamente, opuestos. Si el nuevo Presidente logra restablecer la credibilidad de Colombia como pagador, al tiempo que el precio del petróleo se mantiene en niveles altos y Estados Unidos se recupera, Colombia mantendría tasas de cambio reales muy similares a la actual. Quienes están deseando una sustancial devaluación real se verán defraudados. Por otro lado, si no lo logra, enfrentaríamos una crisis cambiaria mayor. El dólar, que hoy parece tema de baja importancia, terminaría por ser el que maneje toda la gestión económica del nuevo Presidente.



¿Quién entiende al dólar?



La fortaleza del peso se debe a varios factores:



* El déficit fiscal se financia con dólares. En el año 2001, el gobierno de Colombia obtuvo US$1.900 millones para prefinanciar vencimientos de deuda. El gobierno solo ha monetizado una parte, pero la existencia de esas divisas afecta las expectativas y presiona el precio del dólar hacia abajo.



* El FAEP está trayendo dólares. En la reforma tributaria del 2000 se decidió que las entidades territoriales podrían utilizar ingresos de regalías depositados en el Fondo de Ahorro y Estabilización Petrolera (FAEP) para pagar deudas a los bancos. De estos recursos han entrado al país cerca de US$300 millones. La expectativa de la entrada de estas divisas también es una presión hacia la revaluación.



* Los fondos de pensiones han vendido dólares. En el segundo semestre del año pasado, varios fondos de pensiones (y también algunos bancos) tomaron posiciones agresivas en dólares, calculando que habría una devaluación. Puesto que ella no se produjo, durante este año han tenido que vender, en parte para reducir el impacto negativo sobre la rentabilidad de sus inversiones y, en parte, para cumplir instrucciones de la Superintendencia Bancaria.



* Los nuevos intermediarios multiplican los dólares. Desde el año pasado, las casas de cambio están negociando dólares en el mercado cambiario. La balanza cambiaria que lleva el Banco de la República registraba ingresos de divisas por este medio por US$814 millones en 1999, pero la suma aumentó a US$1.602 millones en el año 2001.



* Las transferencias de dólares en la balanza cambiaria se dispararon. Es muy difícil establecer con precisión el verdadero origen de estos recursos. Aquí hay desde giros de colombianos en el exterior a sus familias, hasta retorno de capitales de todos los orígenes, incluyendo los recursos que estarían trayendo la guerrilla y las autodefensas para financiar la guerra.



La perspectiva



¿Qué nos espera hacia adelante? Todo dependerá del comportamiento de los fundamentales de la economía y de cómo se comporten los factores mencionados en los próximos meses. Respecto al primer punto, lo único claro es la alta volatilidad. Los ingresos de exportaciones de Colombia dependen básicamente de lo que ocurra en el mercado mundial del petróleo y del comportamiento de la demanda en Estados Unidos y Venezuela. El precio esperado del petróleo para el año se ha incrementado sustancialmente, debido al conflicto en Medio Oriente. Por cada dólar adicional en el precio promedio en el año, Colombia recibe cerca de US$100 millones en la balanza de pagos. Puesto que este precio promedio esperado ha aumentado de US$20 a US$25 en el año 2002, la balanza debería mejorar en US$500 millones.



El comportamiento de la demanda en Estados Unidos es difícil de predecir. Los buenos resultados recientes hacen que se disipe una parte de la incertidumbre que estaba presente al cerrar el año 2001, pero este optimismo se ha moderado en los últimos días por el aumento en el precio del petróleo. En cuanto a Venezuela, si bien el comportamiento del crudo tiene un fuerte impacto positivo, la tremenda inestabilidad política puede traer severas consecuencias sobre la demanda. Es muy difícil predecir el balance final, pero en los próximos meses nuestro papel como exportador de petróleo debería predominar y el balance debería ser fundamentalmente positivo para Colombia.



Por otra parte, varios de los factores que afectaron el comportamiento del dólar en el año anterior son fenómenos de una sola vez, como la prefinanciación de la deuda, la entrada de recursos del FAEP y la venta de dólares por los fondos de pensiones. En esa medida, la oferta de divisas deberá ser menor en el segundo semestre del año 2002 que en el pasado inmediato.



Respecto al extraordinario crecimiento de las transferencias y otros servicios en la balanza cambiaria, esto es una fuente de gran incertidumbre. Ante la caída de los rendimientos de las alternativas de inversión en Estados Unidos, América Latina ha registrado un gran crecimiento de los capitales que retornan hacia la región. Sin embargo, si las cuentas de transferencias y donaciones son utilizadas por los grupos armados para ingresar dólares con el fin de financiar la guerra, el fenómeno colombiano sería diferente, y más permanente, que el del resto del continente.



Finalmente, el gran factor que está afectando toda la estructura de la macroeconomía colombiana es el déficit fiscal. Colombia ha logrado financiarse en el mercado externo y en el doméstico, pero si no toma medidas para reducir los egresos proyectados para la próxima década, los ingresos no van a alcanzar para cumplir los pagos de deuda. Esta situación está a la vista y es la razón por la cual la agencia calificadora Moody's ha vuelto a reducir la perspectiva de los papeles colombianos.



Es posible sintetizar las perspectivas en dos escenarios:



* El primero es esencialmente un caso de estabilidad cambiaria. El precio internacional del petróleo se mantiene alto, pero no llega a truncar la recuperación de Estados Unidos. Venezuela encuentra una forma de estabilidad política y su demanda interna se recupera por cuenta del petróleo. Continúan llegando ingresos a Colombia por medio de las cuentas de transferencias. El nuevo Presidente logra restaurar la credibilidad de Colombia como pagador en el mercado internacional mediante unas reformas introducidas al comienzo de su mandato. El esfuerzo adicional necesario para la guerra es financiado sin tener que recurrir sustancialmente a deuda ni a emisión pura.



* El segundo escenario es abiertamente devaluacionista. Las reformas que permitirían el pago de la deuda no se producen y el escalamiento de la guerra supera las posibilidades financieras. La pérdida de confianza genera expectativas que llevan a una crisis cambiaria, posiblemente en el año 2003.



Las decisiones del nuevo Presidente



El equipo económico deberá tener gran agilidad para establecer rápidamente las circunstancias internacionales en las que tendrá que moverse, en particular en lo referente al crecimiento en Estados Unidos y a las perspectivas del petróleo. Si bien el gobierno colombiano no puede manejar la gran mayoría de los factores mencionados, el control del déficit fiscal tiene un papel central en cualquiera de los escenarios. Como lo advierte Guillermo Perry (página 30), en sus primeros 100 días de gobierno, el nuevo Presidente está obligado a restaurar la credibilidad de Colombia, impulsando una ley de Reforma Pensional y otra de Responsabilidad Fiscal.



El nuevo Presidente, además, deberá estar listo para aceptar que los escenarios de ingresos externos determinarán en altísima medida el modelo de desarrollo que podrá impulsar durante su gobierno. Si el país logra mantener una estabilidad en sus ingresos, ocurre que la devaluación adicional que tendremos en adelante será baja en comparación con lo que esperan algunos empresarios. Dada la fuerte tendencia a la baja de la inflación tanto en el mundo como en Colombia, la devaluación nominal que se necesitaría para devolver la tasa de cambio real a un nivel de 115 (hoy está en 110) sería cercana a 8 puntos. Y de ahí en adelante, con una inflación de 5% a 6% como la que podríamos tener en Colombia en este año, y una inflación internacional de 2%, la devaluación nominal necesaria para mantener la tasa de cambio real sería de apenas 3% a 4% al año. Estos niveles están lejos del incremento en tasa de cambio que muchos empresarios están esperando.



Por otro lado, si la credibilidad colombiana no mejora y el cierre de los mercados internacionales de crédito nos lleva a un cese de pagos y a una fuerte devaluación, el impacto negativo sobre la inversión sería tan grande que estaríamos abocados a una larga recesión. Cualquier plan de desarrollo del nuevo gobierno se vería abortado.



Este es el marco en el cual deberá moverse el nuevo Presidente de Colombia. Los planes de gobierno de los candidatos tienen que ser juzgados en él. La decisión de los votantes deberá considerar cómo se adaptaría cada uno al escenario y cómo lograría sacar el mejor partido de la situación para cumplir los objetivos y las promesas del candidato. En la siguiente sección veremos en qué consisten las diferentes propuestas y cómo se articulan en el contexto que presenta la economía colombiana hoy.
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