| 3/18/2005 12:00:00 AM

Directivas<br>En la cima

Un reducido grupo de mujeres ha conquistado la presidencia de algunas de las compañías más importantes del país. En los cargos de segundo nivel, la presencia femenina es mayor, sobre todo en el sector financiero.

A lo largo de los 100 años de Carvajal, no solo es posible ver la evolución del país y del desarrollo del empresariado colombiano, sino del papel que ha jugado la mujer en el mundo de los negocios. En las tres primeras generaciones, las mujeres de la familia Carvajal estuvieron concentradas en el manejo de sus hogares. Si bien en alguna época ayudaron en labores de empaque y en distintos trabajos que requería la empresa, no recibieron ninguna remuneración por ello. En lo que jugaron un papel principal fue en la definición de los principios de la familia y de la empresa, en especial Ana Carvajal Borrero, una de las hijas de Manuel Carvajal Valencia, el fundador. Ana, que se dedicó a la vida religiosa y alcanzó un alto cargo en su comunidad, fue una de las impulsoras de la visión social que caracteriza al grupo.

Estas generaciones, nacidas antes de mediados del siglo pasado, crecieron con las reglas antiguas, en las que las mujeres no tenían derechos políticos ni patrimoniales, ni acceso a la educación superior.

Las cosas empezaron a cambiar para la cuarta generación -64 personas, más de la mitad mujeres- sobre todo para aquellas que nacieron después de 1950, pues tuvieron acceso a la educación universitaria y se empezaron a preparar, principalmente en carreras como humanidades o administración de empresas. Esto permitió que quienes quisieran trabajar pudieran hacerlo, y en 1985 entró la primera mujer de la familia a hacer una carrera directiva dentro del grupo, al mismo tiempo que otras dos se vincularon a las juntas directivas. Hoy, una mujer está en la junta directiva de la holding, 2 más en otras juntas, y de los 11 miembros del Consejo Familiar, 4 son mujeres. Solo hay una mujer en la presidencia de una empresa -Publicar-, aunque no es de la familia: María Sol Navia. En total, el 36% de los empleados de la Organización Carvajal en Colombia es personal femenino, y en las gerencias, el 2%.



El punto de quiebre

La década del 80 se puede considerar como el punto de quiebre para el ascenso de las mujeres a cargos directivos dentro de las organizaciones, sobre todo en el sector financiero. Noemí Sanín era vicepresidente de operaciones y crédito de Colmena desde 1976, y en 1980 asumió la presidencia de la Corporación. En 1986, Amparo Coronado fue designada vicepresidente jurídica de las Villas (presidente 10 años después) y en 1987, Esther América Paz llegó a la vicepresidencia de operaciones de las Villas (presidente en 1991).

En 1988, Eulalia Arboleda aceptó la presidencia de Colmena. Un año más tarde, Ángela María Echeverri asumió la presidencia de la Nacional Fiduciaria en Cali. En 1989 Cecilia Álvarez se convirtió en vicepresidente de Contraloría del Grupo Bavaria (en 1995 asumió también la vicepresidencia de refrescos).

Estos nombramientos son una pequeña muestra del salto que dio el grupo femenino hacia los cargos de primer y segundo nivel, tendencia que se consolidó en los años posteriores. En un sondeo realizado por Dinero entre las 100 empresas más grandes por ventas, se encontró que en 21 hay mujeres en estos cargos, una cifra con toda seguridad mayor a la de hace 20 años, pero todavía pequeña frente al porcentaje de hombres en las vicepresidencias o cargos de segundo nivel de las organizaciones. La participación es mayor en los cargos de tercer nivel.

En el sector financiero, la presencia femenina es mayor en cargos de responsabilidad. En los bancos consultados hay dos presidentas, Eulalia Arboleda en el Banco Caja Social y Esther América Paz en AV Villas, y la gran mayoría tienen vicepresidentas. Por su parte, Patricia Cárdenas es la cabeza de Asobancaria, el gremio del sector.

En las siete empresas de la Fundación Social, por ejemplo, hay dos presidentas (Eulalia Arboleda y Silvia Camargo, de Colmena ARP), y el 31% de las vicepresidencias está en manos de mujeres. De acuerdo con información de la Fundación, el 42,5% de las gerencias de área o de zona pertenece a mujeres, así como el 63,8% de las direcciones, coordinaciones, gerencias de oficina, profesionales o asistentes. Los cargos de analistas, profesionales y subgerentes en el 54,5% los ejercen mujeres.

En el Banco de Bogotá, la vicepresidenta financiera es María Luisa Rojas, y las presidencias de Fiduciaria Bogotá y Fiducomercio están en manos de Martha Juliana Silva y Yolanda Bozzi, respectivamente. De acuerdo con la entidad, la participación de las mujeres ha sido especialmente importante en las áreas estratégicas de la institución. El 60% de las gerencias corporativas, empresariales y oficiales, corresponde a mujeres; así como el 45,1% de las gerencias de las oficinas bancarias.



Tecnología e industria

En el caso de las empresas tecnológicas, dos multinacionales están dirigidas por mujeres. A la cabeza de Unisys está Yolanda Auza Gómez, quien también es la gerente general de Venezuela y Perú, mientras que en la presidencia de Sun Microsystems está María Gabriela Castro.

En la industria no es tan común la participación femenina en cargos directivos. En presidencias se destacan María Luisa Mejía, quien maneja Confecciones Colombia, y María Helena Vásquez, en Imusa. Y en un sector tan masculino como el aeronáutico, está María Paulina Borda, en la presidencia de Helicol.

En Bavaria, si bien las mujeres pasaron de representar el 11% de la planta laboral en 1990 al 18% en 2005, el grueso de su participación está en trabajos de oficina, en la dirección y las plantas, donde representan el 30,9%. En el grupo ejecutivo, representan el 19,5% de directores de división y gerentes.

Si bien es cierto que la participación de las mujeres en cargos directivos ha aumentado en los últimos años, no se puede decir que su presencia en número sea tan alta como podría. Pero la alta participación en los cargos de tercer nivel, sobre todo en comercio y servicios, haría pensar que en un proceso de ascenso profesional, sean cada vez más las mujeres que lleguen a la cúspide.
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