| 11/1/1995 12:00:00 AM

Demasiada apertura

Asociación Colombiana de Productores de Textiles

Los problemas desatados intempestivamente por la improvisada apertura económica del gobierno anterior han afectado, todos y cada uno de ellos, el desempeño de buena parte de las empresas que integran la cadena textil - confección. El contrabando abierto y técnico, financiado la más de las veces con dinero del narcotráfico, el desmantelamiento de la Dirección de Aduanas, la revaluación del peso, la incapacidad para reducir la inflación, han entrabado y perjudicado de tal manera las operaciones de las compañías textiles, que a la altura de este año o bien acusan valiosas pérdidas en sus estados financieros, o enseñan resultados inferiores a los obtenidos en el mismo

período de los dos años anteriores.

Pero lo más grave de esta coyuntura tan negativa es que después de un poco más de un año, el gobierno Samper no alcanza a reaccionar con la energía y oportunidad que exige esta secuela, que heredó desafortunadamente en medio de lo que algunos tildan como crisis de credibilidad.

La industria textil, podemos afirmar sin duda alguna, estaba y está en

condiciones de enfrentar la apertu ra de los mercados, pero el ingrese precipitado que impuso el gobierne anterior en los mercados internacio nales la han situado en un escenario de desventaja frente a corriente- persistentes de importaciones ilegales y contrabando abierto y difundido, que amenazan hundir no sólo la industria textil colombiana, sino otros sectores industriales igualmen te vulnerables, como confecciones tabaco, calzado y plásticos. Es desesperante enfrentar un gobierno que reconoce su incapacidad para controlar en debida forma el contrabando, y que habla de un plazo demasiado largo para volver a implantar los mecanismos de control. ahora tan urgentes, cuando se ciernen sobre Colombia las triangulaciones de tejidos y confecciones provenientes de Panamá y Ecuador, las devaluaciones inminentes de Venezuela y México y la peligrosa ilusión de ingresar al Mercosur.

El año de 1995 termina para el conjunto de la industria textil en un saldo rojo; esto implica que cada una de ellas tendrá que redoblar sus esfuerzos en el año de 1996, y tratar de alcanzar para su supervivencia niveles de competitividad que suponen, en principio, el sacrificio consecuente de puestos de trabajo.

La solución para los problemas que maneja la industria textil los podemos sintetizar: rebaja de arancel de materias primas, adecuada certificación de origen de las mercancías importadas, revisión anticipada de la concordancia con los precios mínimos oficiales establecidos, presión en los operativos del decomiso de mercancías. Estas y otras medidas están en manos del gobierno, que si bien por parte del señor presidente y de algunos ministros han tenido una acción favorable y un apoyo decidido, no es lo mismo con otros mandos medios que carecen de la agilidad y autonomía necesaria para poner en marcha los mecanismos legales que pueden estructurar el marco para el desarrollo y crecimiento de nuestras compañías.
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