| 3/1/1995 12:00:00 AM

De comercializador a productor

Colombia no solamente es procesador y distribuidor de narcóticos sino que se ha convertido en un importante productor. Los cuadros muestran esa importancia creciente como productor, especialmente en amapola (heroína).

llay varios carteles dedicados a la producción. Por ejemplo, según informe de la Policía Antinarcóticos el cartel de Cali, que controla más del 60% del tráfico internacional de la coca a nivel internacional, maneja solamente el 30% de la producción colombiana. El resto de la producción colombiana está en manos de lo que queda del cartel de Medellín (30%), del cartel de Caquetá (12%), del cartel de la Costa (10%), del cartel de Bogotá (10%), del cartel del Amazonas (5%) y del cartel de la Guajira (3%).

En lo que respecta a la amapola, el 70% de la producción está bajo control del cartel del norte del Valle. El resto de la producción está en manos del cartel del centro del Valle y del Meta.

En medio de la polémica del glifo zato, la fumigación y los cultivos ole menos de tres hectáreas, incluso los más radicales ecologistas reconocen que, al menos para los cultivos de amapola, no hay otra

alternativa que el glifo zato, ya que la deforestación de las montañas andinas resultante de estos cultivos amenaza con la peor tragedia ecológica de Colombia. El Macizo Colombiano, que es indirectamente la fuente del 60% de las aguas colombianas, se está secando con la tala de árboles, los incendios y la contaminación causadas por los colonos, que han abierto las fronteras del sur colombiano para sembrar coca y amapola.

El problema de la droga no son sólo los sapos. La base del negocio son las personas que producen la droga, es decir, los agricultores que cultivan y en muchos casos procesan las hojas de coca y la amapola. Si bien es cierto que los grandes sapos le dieron vida inicialmente a los agricultores y -cocineros", ellos, como Frankenstein, tienen ahora una vida propia que está más allá del control de los carteles o del gobierno colombiano.

Algunos agricultores son peones contratados para trabajar en los grandes cultivos manejados por los carteles, otros son aventureros que se han congregado en el área en busca cíe trabajo, pero la mayoría

son colonos minifundistas. Si a esto se agrega la población satélite de tenderos, vendedores ambulantes, camioneros y otros servicios que indirectamente despejen de la coca en pueblos como San José del Guaviare V Puerto Asís, los que han crecido rápidamente durante la última década debido a la prosperidad del narcotráfico, estamos hablando de decenas de miles de colombianos independientes, que derivan su sustento del narcotráfico pero no dependen de los carteles.

os sucesivos gobiernos han hablado sobre planes para la sustitución de cultivos durante los últimos años, pero no han hecho nada para que funcionen. Se antepone la corrupción y la ineficiencia del Estado y la presencia de los narcos y la guerrilla Uno de los argumentos de la ministra del Medio Ambiente, Cecilia López, a favor de la campaña ole fumigación con glifo zato, es que la deforestación causada por los cultivos ilícitos y el arrojar precursores químicos en las aguas y los suelos representan una amenaza ambiental mucho mayor que la fumigación aérea. "Me da rabia que se haya despertado todo el espíritu ecologista ahora que se está fumigando, pero cuando los narcotraficantes acabaron con los bosques nadie dijo nada".Tiene toda la razón. Sobre todo, ante la perspectiva ole quedarnos sin agua por culpa del negocio del narcotráfico y la impotencia del gobierno para combatirlo.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?