| 6/10/2005 12:00:00 AM

Cuero, calzado y marroquinería

El sector apenas comenzó su recuperación en 2001, pero subsisten tres problemas críticos: la informalidad, la competencia china y el contrabando.

El sector cuero, calzado y marroquinería es una cadena tradicional de la industria nacional. A principios de los 90 exportaba más de US$100 millones pero fue golpeada por la revaluación que siguió a la apertura y que debilitó el dinamismo exportador. Pero en 2001, el sector se reestructuró y emprendió una seria revisión de su producción.

Con todo, el sector aún enfrenta tres problemas críticos: la informalidad, la competencia china y el contrabando.

De una parte, la cadena tiene un gran número de pequeñas empresas informales, que compiten con ventajas frente a las firmas que operan con todas las de la ley. Aunque se han emprendido programas y campañas para formalizarlas, el esfuerzo ha sido insuficiente y los esquemas asociativos tampoco han dado resultados buenos. Para que funcionen, los sistemas gerenciales y de producción se deberían reestructurar, lo cual parece una propuesta difícil de poner en marcha. No obstante, la recompensa para quienes se alíen vendría de las usuales economías de escala y de enfoque, que se obtendrían por la especialización interna. Además, se podrían trabajar nichos de mercado internacional que no exigen grandes volúmenes.

De otra parte, "existe la amenaza de la competencia desleal por parte del contrabando y la subfacturación de productos de origen chino pero que llegan por Panamá", advierte Luis Gustavo Flórez, presidente de Acicam, gremio de los industriales del sector. Según sus cálculos, unos 35 millones de los 50 millones de pares de zapatos importados entraron al país vía contrabando técnico.

Frente a esta última amenaza, las preferencias arancelarias de Estados Unidos en el ATPDEA le permitieron a la industria incrementar sus exportaciones. Entre 2001 y 2004, las ventas externas aumentaron 11,2% en cuero, 17,7% en marroquinería y 48% en calzado, lo que compensó la pérdida de mercado por el contrabando.

La resurrección del mercado venezolano y la posibilidad de llegar a otros destinos, básicamente Centro América, el Caribe y la Unión Europea, también le dieron un nuevo aire al sector. La marca Totto, de la empresa Nalsani, desea aumentar la facturación anual en Venezuela entre 15% y 20%, con 16 nuevas colecciones de ropa, maletines y accesorios. Además, pretenden conservar un incremento de 20% al año en sus ventas en ese país.



Todo a las ventas

El sector se prepara para vender en el exterior con varias estrategias. Por una parte, Acicam con productores de Bogotá, Medellín, Bucaramanga y Cúcuta, avanza en un trabajo para identificar nuevas formas en las que pueden entrar al mercado internacional.

También se ha empezado a mirar con detenimiento la compra de insumos del Mercosur, en particular de Brasil. Ya se han realizado tres misiones de empresarios a la Feria de Brasil, al igual que ruedas de negocios con este país. Las importaciones compensan el desabastecimiento que se produce cuando los productores nacionales exportan cueros crudos o semiterminados, con poca elaboración.

La posición de Colombia en la Comunidad Andina ha resultado además atractiva para los inversionistas. Artecola, una productora brasileña de pegantes y una de las más grandes de América Latina, tiene previsto abrir una planta en el país.

Si se concreta la negociación del TLC con Estados Unidos, jugadores de otros países como Brasil o incluso, China verían a Colombia como plataforma exportadora para ingresar al mercado estadounidense, cobijados con las preferencias arancelarias.

Como en otros sectores, el TLC capturó el interés de los empresarios locales, porque consideran que las condiciones para producir con calidad en Colombia son lo suficientemente buenas como para competir en Estados Unidos. Mario Hernández, de la compañía Mario Hernández S.A., cree en el tratado de libre comercio, pero piensa que la política de Estado debe ser clara en incentivar las inversiones extranjeras en el país.

Pero para que el TLC tenga efectos sólidos, los empresarios consideran que las normas de origen deben reconocer la incorporación de componentes, como la capellada en el calzado y el diseño y la manufactura en los productos de cuero.
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