Cúcuta

| 9/1/2000 12:00:00 AM

Cúcuta

A pesar de sus dificultades económicas y sociales, esta capital enfrenta hoy el reto de convertirse en una ciudad internacional y exportadora. ¿Cómo hacerlo?

En medio de una de las más profundas crisis económicas, con un índice de desempleo que bordea el 20% y que hace de esta ciudad fronteriza una de las capitales del comercio informal, con graves deficiencias en la cobertura de los servicios públicos y altos índices de inseguridad, la capital de Norte de Santander enfrenta ahora el reto de convertirse en una ciudad internacional. "Nuestra visión empresarial es que, en el mediano plazo, Cúcuta sea un centro financiero internacional, sede de empresas binacionales, donde se estimule el fomento empresarial", como lo explica Alberto Santaella, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de la ciudad. Para cumplir esta meta, la tarea de los empresarios y gobernantes de la ciudad no será fácil. Las dificultades viales, los problemas en salud, la inseguridad, la ausencia de identidad empresarial, la visión cortoplacista y, en especial, la pérdida de competitividad de las actividades económicas de frontera dificultan aún más su entorno.

Entonces, ¿cómo enfrentar esta visión con las circunstancias de hoy? Es necesario dar prioridad a la actividad productiva, enfocando la formación y capacitación. "Debemos identificar planes de acción concretos en los sectores con mayor potencial para el desarrollo de la región y que permitan la consolidación de las cadenas productivas de la ciudad", asegura Gilma Gómez, presidente de Calzado Marysabel.



Una de las herramientas que puede ser significativa es la de haber declarado a Cúcuta como Zona Económica Especial de Exportación, ZEEE, que tendrá, entre otros factores, un régimen que favorezca la concurrencia de capital privado. Para que este llegue, es necesario que la ciudad determine la prioridad de sus trabajos en servicios públicos, telecomunicaciones y vías que hagan atractiva la ciudad. "¿Cómo esperamos convertirnos en zona de exportación sin tener la infraestructura adecuada para hacerlo?", se preguntaba un empresario cucuteño. A pesar de ello, la ciudad ha identificado más de 20 proyectos de inversión, que van desde el carbón mineral, hasta el cultivo y procesamiento de caucho y palma africana, pasando, entre otros, por las comercializadoras de calzado y el centro de desarrollo tecnológico de la arcilla.



El sueño de los empresarios está aún por empezar: convertir a Cúcuta en una ciudad ordenada, culta, ambientalista, cálida y acogedora, con un desarrollo económico y empresarial propio y dinámico. Por eso, de los planteamientos de hoy y de su consolidación depende el que ese sueño no se convierta en pesadilla...
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