| 2/6/2009 12:00:00 AM

¿Crecimiento 0%?

Es posible. El estancamiento del consumo implicaría un frenazo en seco en el crecimiento económico colombiano en 2009.

El pesimismo sobre la magnitud de la recesión global aumentó velozmente en la segunda mitad de enero.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó hacia abajo sus proyecciones económicas para 2009, afirmando que el "crecimiento de la economía mundial prácticamente se ha detenido". La Organización Internacional del Trabajo (OIT) reveló que el desempleo en el mundo podría aumentar en 50 millones este año. En Colombia, aunque hay una comprensible resistencia a asimilar las implicaciones de estos cambios, los observadores independientes reducen sus estimativos de crecimiento día a día. La realidad se impone: el crecimiento de la economía colombiana en 2009 estará por debajo de las proyecciones oficiales. Podría ser cero, o incluso inferior.

De hecho, el Economist Intelligence Unit (EIU), en su informe de enero de este año, estima que la economía de nuestro país entrará en una recesión franca, con una caída del PIB de -0,5%. Robert Wood, editor del informe, comenta que si otras proyecciones lucen más optimistas es porque aún no han incorporado los datos más recientes de la crisis global. "El impacto de la recesión no ha sido tenido en cuenta hasta el momento en los pronósticos de los demás analistas", afirma Wood.

Entre tanto, el gobierno colombiano mantiene sus proyecciones. "Por el momento, conservamos nuestro pronóstico de crecimiento en 3% porque con los datos que se conocen hasta ahora no vemos encendidas las alarmas", dijo a Dinero Oscar Iván Zuluaga, ministro de Hacienda.

Puede costar trabajo creer que Colombia tendría un crecimiento tan bajo en 2009, apenas dos años después de haber alcanzado el punto de mayor expansión económica en tres décadas. Sin embargo, es posible. Cuando se considera la magnitud de la crisis mundial y el estado de las fuentes de la demanda en nuestro país, el frenazo de la economía resulta evidente.

Caída libre

La velocidad a la que empeoran las condiciones de la economía mundial en los últimos meses es sorprendente. Existía la esperanza de que el paquete de gasto aprobado en Estados Unidos en octubre, y la sólida victoria de Barack Obama en las elecciones de noviembre, se reflejarían en un cambio de perspectiva en los mercados y la economía internacional. Se esperaba que estos hechos crearían al menos un paréntesis de estabilidad, mientras comenzaba en forma efectiva el mandato de Obama en 2009.

Esa esperanza no se cumplió. Las condiciones de los mercados financieros se deterioraron más allá de lo que se esperaba en noviembre pasado, a pesar de sucesivas intervenciones de los gobiernos de Estados Unidos y Europa, orientadas a proveer liquidez y capital y a reducir los riesgos de crédito de las entidades financieras. Los spreads -la diferencia entre los intereses que los compradores piden sobre un activo financiero y el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos- siguen en máximos históricos, lo que muestra que se mantiene la percepción de riesgo en los mercados.

Por otro lado, el producto manufacturero y el comercio globales se desplomaron en los últimos meses de 2008. El FMI calcula que la tasa anualizada de crecimiento de la producción manufacturera mundial fue -4,6% en septiembre, -8,8% en octubre y -13% en noviembre de 2008. Por su lado, las exportaciones mundiales cayeron a tasas anualizadas de -26% en octubre y -42% en noviembre.

Esta es la recesión mundial más profunda desde la Segunda Guerra Mundial. La rapidez con que se ha deteriorado la situación llevó al FMI a revisar en la última semana de enero las proyecciones que había hecho apenas en noviembre pasado. El cambio hacia abajo entre las dos proyecciones es muy fuerte para la mayoría de los países. La proyección para el crecimiento de Estados Unidos es -1,6%, es decir, 0,7 puntos porcentuales por debajo de la calculada en noviembre. El FMI prevé que la economía en la zona del euro caerá -2%, en Japón -2,6% y en las economías emergentes del Sudeste de Asia -3,9%. China crecerá 6,7% e India lo haría 5,1%, cifras que están muy por debajo de los crecimientos de los últimos años.

En América Latina, las proyecciones del Fondo estiman crecimientos de -0,3% para México y 1,8% para Brasil, que en ambos casos significan 1,2 puntos porcentuales por debajo del estimativo de noviembre. El informe del FMI no presenta un estimativo de crecimiento para Colombia, pero no es posible suponer que nuestro país podría estar milagrosamente aislado de esta realidad global.

La demanda

Para entender lo que puede pasar en Colombia, el mejor camino es revisar la estructura básica de la demanda, en la que las fuentes de crecimiento son el consumo, las exportaciones y la inversión.

El consumo de los hogares se acerca al 65% de la demanda total en nuestro país. Las expectativas en este frente no son buenas. Según la última Encuesta de Opinión del Consumidor, de Fedesarrollo, el índice de confianza del consumidor en diciembre estaba próximo a ubicarse en cero, consolidando la tendencia a la baja en el porcentaje de personas que consideran que el consumo crecerá. De hecho, los últimos datos de consumo dados a conocer por el Dane evidencian un crecimiento negativo (-2%) hacia el final de 2008.

El consumo del Gobierno es el 18% de la demanda y, de hecho, es el renglón que viene creciendo con mayor dinamismo. El gasto gubernamental tendrá que ser, sin duda, el frente encargado de sostener la dinámica económica, dentro de los criterios keynesianos que hoy reinan en el mundo. La pregunta, sin embargo, es hasta qué punto es posible financiar esta estrategia en el contexto actual.

La financiación externa necesaria para garantizar el consumo público, estimado por el Gobierno a final de 2008, está asegurada. Sin embargo, ese gasto fue proyectado a partir de supuestos que no se cumplirán en las nuevas circunstancias: un crecimiento del PIB de 3%, un mayor recaudo de impuestos y mayores ingresos por exportaciones, proyectados a partir de precios que hoy resultan irreales, como el barril de petróleo a US$50.

Esto daría origen a un déficit superior al proyectado, para el cual será difícil encontrar financiamiento en los mercados mundiales, que estarán saturados de ofertas de decenas de países que seguirán exactamente la misma estrategia (ver pág. 19). Las circunstancias serán desfavorables. De acuerdo con el Institute of International Finance, se esperan flujos netos de capital privado hacia las economías emergentes por US$165.000 millones en 2009, una cifra muy inferior a los US$466.000 millones de 2008 e inferior en 82% a la del boom de 2007 (US$929.000 millones).

Por el lado de las exportaciones, estos ingresos equivalen a cerca del 17% de la demanda total en Colombia. En este tema se espera un deterioro drástico en 2009, frente a los años anteriores.

La economía colombiana tiene una alta sensibilidad a los movimientos de la demanda externa. Un estudio reciente del Fondo Monetario Internacional estima que una caída de 10% en las exportaciones en Colombia podría reflejarse en una reducción de 2 a 3 puntos porcentuales en el PIB frente al nivel inicial. Lo grave es que el escenario de caída de 10% en las exportaciones es cada vez más probable para Colombia en 2009, dado el comportamiento de las ventas a sus tres mayores socios comerciales: Estados Unidos, Venezuela y Ecuador.

Gran parte de nuestro crecimiento económico en los tres años anteriores se debió a la bonanza de exportaciones a Estados Unidos, Venezuela y Ecuador. El total del superávit comercial con estos tres países creció en más de 54% entre octubre de 2007 y octubre de 2008, para llegar a US$7.600 millones.

Ahora, cuando los tres mercados se contraen al mismo tiempo, el impacto para Colombia será drástico. Estados Unidos es el destino del 38% del total de las exportaciones colombianas y el 54% de las exportaciones tradicionales. Con la caída de la demanda en ese país y la rápida reducción de los precios internacionales del petróleo, se estima que las exportaciones a Estados Unidos caerán en este año entre US$2.000 millones y US$3.500 millones.

Por su parte, las ventas a Venezuela y Ecuador conforman otro 18,5% del total de las exportaciones colombianas (ver pág. 72). Aparte del monto, son muy importantes por su composición, pues estos dos países conforman el 40% del mercado total para las exportaciones no tradicionales de Colombia. De acuerdo con EIU, el crecimiento económico en Venezuela para 2009 será de -3% y el de Ecuador será de -3,2%. Se estima que las exportaciones colombianas a Venezuela caerán en este año entre US$500 millones y US$750 millones, y que las exportaciones a Ecuador caerán entre US$200 millones y US$300 millones. Por lo tanto, sumando los efectos de la crisis global sobre otros mercados, una reducción de 10% en las exportaciones colombianas en 2009 se convierte en un escenario altamente probable.

La inversión equivale al 26% de la demanda. Esta es una gran incógnita. Hasta el momento, no se han anunciado cancelaciones de grandes inversiones anunciadas por las empresas colombianas, pero sin duda se trata de decisiones que dependerán de la forma como evolucione la demanda a lo largo del año. Por su parte, las inversiones extranjeras también van a depender de la evolución de la economía en los países de origen de las corporaciones y del acceso a financiación en los mercados internacionales.

Por otra parte, cuando se mira la economía por el lado de los sectores productivos, la evaluación no es muy diferente. De acuerdo con el Dane, para septiembre de 2008 la producción manufacturera ya registraba una caída anual de 2,4%, mientras que el comercio no crecía y la agricultura lo hacía en apenas 1,2%. Los sectores que estaban sosteniendo la economía en ese momento eran minería (con un crecimiento anual de 10,1%), construcción (16,8%) y el sector de servicios financieros (10,9%). La perspectiva de la minería no es buena, dada la descolgada de los precios del petróleo; la construcción dependerá del gasto del Gobierno; y los servicios financieros no lograrán mantener el crecimiento que traían el año pasado, cuando registraron ganancias extraordinarias por cuenta de las tasas de interés y los TES.

Margen de maniobra

En medio de esta situación, es importante señalar que el Banco de la República aún tiene margen de maniobra para mitigar los efectos de la crisis internacional. Tiene espacio para reducir su tasa de intervención y hacer política monetaria contracíclica, dada la menor presión inflacionaria en esta coyuntura. Sin embargo, es necesario tener en cuenta el rezago en la respuesta del mercado y el escaso efecto multiplicador del crédito que han mostrado este tipo de intervenciones en el mundo entero en la crisis actual.

El Gobierno tendrá que esforzarse por el lado de la política fiscal, no solamente para financiar el déficit, sino también para lograr que el gasto se traduzca efectivamente en incremento de la demanda. Las dificultades para acelerar los planes de inversión pública en nuestro país son grandes. Sería conveniente analizar la conveniencia de emplear otros incentivos fiscales que se relacionan de forma más directa con el consumo, como las reducciones de impuestos o los subsidios al desempleo. También sería prudente estudiar iniciativas de política financiera que motiven una mayor demanda de crédito para inversión y generación de empleo desde el sector privado.

Los colombianos debemos prepararnos para asimilar el impacto de la crisis internacional. Incluso si se da un crecimiento positivo, en el mejor de los casos podría estar cercano al 1,5%. Las empresas deben concentrar sus esfuerzos y dedicarse a aquellos frentes en los que puedan lograr mayor productividad y mejor respuesta en los mercados. Las personas deben abstenerse de hacer gastos innecesarios, tratar de reducir deudas y prepararse para resistir la mala época.

Como todos los momentos difíciles, este también quedará atrás. Si el presidente Obama logra hacer efectivo su plan de estímulo a la economía de Estados Unidos y cambia la perspectiva de los mercados, a la coyuntura de profunda recesión la puede seguir un crecimiento importante. De hecho, el propio FMI proyecta un crecimiento de 3% para la economía mundial en 2010, donde los países latinoamericanos se cuentan entre los que se recuperarán con mayor rapidez después de la crisis. Ese escenario optimista puede darse. Por ahora, sin embargo, es importante prepararse para asimilar un año realmente complicado.

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