| 10/17/2003 12:00:00 AM

Costa, ¿empieza la reubicación?

La decisión de 7 empresas de trasladarse o expandir sus operaciones en la Costa refleja una mayor confianza en Barranquilla y Cartagena, y la necesidad de ganar competitividad internacional.

Este año, cuatro industrias que tienen producción en Bogotá y dos que la tienen en Venezuela decidieron crear nuevas compañías o realizar expansiones en Barranquilla, y una más optó por hacerlo en Cartagena. En total, estas empresas invertirán US$140 millones en la zona, y cinco compañías más han adelantado conversaciones para trasladarse a esas ciudades. La cifra cobra un doble significado si se tiene en cuenta que son los primeros traslados que se producen en los últimos 10 años en esta región, para aprovechar las ventajas que ofrecen los puertos, proyectarse a los mercados externos y mejorar la competitividad.

"Desde cuando estamos compitiendo más fuerte en los mercados mundiales, los centavos valen", afirma Alex Hackim, presidente de WorldTex, multinacional estadounidense que está haciendo inversiones por US$12 millones en Cartagena para montar una nueva fábrica dedicada a producir lycra recubierta. "Necesitábamos hacer una expansión en Bogotá y nos dimos cuenta de que exportamos el 70% de lo que producimos y de este porcentaje, el 90% sale por Cartagena. Además, las materias primas son importadas en su mayoría", explica Hackim.

Motivos similares movieron a Proficol Andina, Concrecem y Aluminio Reynolds a instalarse en Barranquilla, y a Team a expandir su planta en esa ciudad. "Aunque tenemos planta en Bogotá, necesitamos estar cerca del mar, porque todo lo que importamos y exportamos va por barco. Por eso, creamos Proficol Andina, una nueva sociedad para producir todo lo que es de exportación", explica Jorge Steiner, presidente de Proficol.

La mayor inversión corresponde a Concrecem, filial del grupo de Cementos Andino, que montará una línea completa para la producción de cemento con capacidad para 350.000 toneladas anuales, de las cuales planea colocar la mitad en la Costa y la otra mitad en mercados de Centroamérica y el Caribe. En este proyecto, que se inició en febrero de este año, invertirá US$80 millones. "Decidimos entrar ahora porque en la Costa hay buenas perspectivas con el TransMetro, la construcción en estratos altos está despegando y el sector hotelero tiene nuevos proyectos", afirma Luis Bernardo Santacoloma, gerente de Concrecem.

Por su parte, la Alianza Team, de la industria productora de grasas, está haciendo una expansión por US$15 millones para el procesamiento de grasas vegetales, gracias a lo cual su planta en Barranquilla será la más grande de la Comunidad Andina de Naciones.

En el caso de Aluminio Reynolds, la decisión fue trasladar la fábrica Aluminio Vernig de Bogotá a Barranquilla, para ahorrar costos dado que el 80% de la operación de la compañía está en esa ciudad y, también, como respuesta al repunte de las exportaciones.

Además de las empresas colombianas, dos compañías venezolanas decidieron montar sus plantas en Barranquilla. Representaciones del Occidente C.A. & Gater, y Fluid Containment Andina, dedicadas a productos ferreteros y a la producción de tanques para el almacenamiento de gasolina, respectivamente.



Por qué ahora

¿Qué ha pasado en el último año para que esas empresas hayan decidido expandirse en la Costa? Sin duda, ha habido una conjugación de factores. A diferencia de 1994, cuando en plena apertura económica se empezaron a promover las ciudades portuarias sin que estas estuvieran preparadas para recibir nuevas industrias, hoy sí existe la infraestructura para atender las necesidades empresariales. Los puertos ganaron en eficiencia y la prestación de servicios públicos mejoró.

Además, se crearon organismos como Probarranquilla, que se encarga de promover la inversión en la ciudad y facilitar los trámites para las empresas. En el caso de Cartagena, se contrató una firma promotora que ya identificó 50 empresas nacionales que mueven su comercio exterior por Cartagena y que tendrían ahorros sustanciales si se reubicaran cerca del puerto.

Por otro lado, empieza a haber un dinamismo en las ciudades que resulta atractivo para los inversionistas. A los movimientos generados por la construcción y el TransMetro en Barranquilla, se suma la ampliación de la refinería en Cartagena, por lo cual una empresa que va a participar en este proyecto va a instalarse en la zona franca para proveer materiales, maquinaria y servicios para estas obras.

Si se tiene en cuenta que el ahorro en flete que se logra al pasar de producir en Bogotá a hacerlo en la Costa Caribe es en promedio de US$700 por flete y que en algunos casos puede llegar a US$2.000, reubicarse allí empieza a tener mucho sentido.

Por eso, lo que parece pesar más a la hora de tomar la decisión es la vocación exportadora de las empresas. "Antes había interés en ubicarse en la Costa, pero ahora ha habido un repunte en ese sentido y no tenemos dudas de que ello obedece a que se dispararon los movimientos de importaciones y exportaciones", afirma Daniel Moreno, gerente de la zona franca de la Candelaria, en Cartagena. "A partir del aumento de las exportaciones, sí hemos notado más empresas interesadas en localizarse en la Costa Atlántica", puntualiza Tatiana Orozco, directora de Probarranquilla.

El cambio

El hecho de que ahora Barranquilla sea una opción para establecer industria es una muestra de cómo los empresarios pueden ser un motor de cambio en sus regiones. Hace 10 años, la ciudad era sinónimo de ineficiencia en los servicios públicos, el deterioro en la calidad de vida era creciente y el puerto era fuente de retrasos y malos manejos. En ese momento, los empresarios se empezaron a involucrar con las administraciones locales para impulsar el cambio. Antonio Celia, desde Promigas; Enrique Berrío, desde la Cámara de Comercio; Guido Nulle, en ese momento desde Transelca; Fernando Arteta, primero desde Terpel y ahora desde el puerto, han sido algunos de los líderes más activos en la transformación de la ciudad, que hoy los empresarios del interior ven como una opción para invertir.

En el caso de Cartagena, en los últimos tres años el sector privado ha estado muy activo en la definición del plan estratégico de la ciudad en conjunto con las autoridades locales. Si bien Cartagena tuvo hace 8 años un plan estratégico, este fue una iniciativa pública sin continuidad. Por eso, la presencia de los empresarios en esta nueva iniciativa busca garantizar una visión de largo plazo que trascienda las distintas alcaldías.

El año pasado se creó la Corporación Cartagena de Indias 2011, una organización no gubernamental en la que tienen asiento el gobierno, la academia, los gremios y los empresarios, que articula la cooperación entre los distintos actores y que está formulando el plan, identificando la problemática de la ciudad y aterrizando los planteamientos en planes de acción.

"Se han creado escenarios de cooperación, se está diseñando una estrategia de competitividad de la ciudad y se ha identificado la posibilidad de convertir a Cartagena en un centro intermodal de transporte, para recibir mercancía por vía marítima y hacer transferencia por vía aérea a otros países", explica Bernard Gilchrist, director de esta corporación.

En el caso de Santa Marta, se está adelantando la recuperación del centro histórico con un costo cercano a los US$10 millones, para lo cual se creó un operador urbano que va a manejar el plan y que conforman los sectores público, privado y académico. "El objetivo es volver el centro un centro vivo, que tenga toda la actividad de Santa Marta reunida ahí", explica Alfredo Diazgranados, presidente de la Cámara de Comercio.

A pesar de los avances, la situación social de la Costa es preocupante. Es cierto que se ha adelantado en la prestación de los servicios de agua, energía y gas; pero en educación, salud y pobreza todavía queda mucho por hacer. En el caso de Barranquilla, además, sigue habiendo preocupación en el tema portuario porque las obras de estabilización del canal fueron parciales y el componente que falta para estabilizarlo aún no se ha hecho, explica Arturo Sarabia, presidente del comité intergremial.

Además, falta una visión más regional para desarrollar las potencialidades de la zona, venderla en conjunto y evitar así una duplicación de esfuerzos. A pesar de esto, la Costa Caribe está más preparada para recibir inversionistas, y las posibilidades de un Acuerdo de Libre Comercio de las Américas y uno bilateral con Estados Unidos hacen más relevante para las empresas optimizar sus costos de producción y lograr mayor competitividad internacional. Por eso, no sería raro que a las 7 empresas que ya tomaron la decisión de ubicarse en la Costa, les sigan muchas más en los próximos meses.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?