| 9/16/2005 12:00:00 AM

Consultoras

Con más de 50 años en Colombia, las firmas de servicios profesionales han colaborado en la modernización de las empresas y el desarrollo del talento nacional.

Los servicios profesionales han evolucionado de una relación de mutuo beneficio con la profesionalización de las empresas al desarrollo de las grandes firmas de esta industria.

No es circunstancial que solo hasta la Revolución Industrial se dieran los primeros indicios de auditorías que empezaron a formalizarse a mediados del siglo XIX. En este proceso, nacieron las grandes firmas mundiales de auditoría. En 1845, por ejemplo, William Welch Deloitte inició lo que se conoce hoy como Deloitte; en 1849 Samuel Lowell Price fundó en Londres el primer antecedente de PriceWaterhouseCoopers, y en 1870 William Barclay creó la primera firma que con el tiempo se fusionó con Peat, Marwick y Goerdeler para crear KPMG. Luego, como una extensión natural del negocio y con el surgimiento de los conceptos de la administración científica, empezaron a aparecer personas y firmas con un mayor sesgo hacia la consultoría empresarial. Los pioneros en este campo fueron las consultoras que crearon Arthur Dehon Little (1886), Edwin Booz (1914) y James O. McKinsey (1926). Las guerras mundiales dinamizaron esta industria que por primera vez contrató con el gobierno de Estados Unidos, según relata el libro La consultoría de empresas, de Milan Kubr.

Casi un siglo después, Colombia vivió un proceso similar al internacional. Inicialmente, los servicios profesionales se desarrollaron por el empuje de las firmas de auditoría que llegaron a Colombia para atender las necesidades de las multinacionales que operaban aquí. Los colombianas no participaron en la creación de estas subsidiarias que fueron llegando poco a poco como PriceWaterhouse (1947), Peat Marwick -actual KPMG- (1952) y Deloitte (1954), además de Arthur Andersen y Ernst & Young, por la misma época. En estos primeros años, estas compañías se dedicaron casi exclusivamente a atender las necesidades de otras multinacionales. Sin embargo, como explica Jaime Bueno, presidente de KPMG, "en los 60 y 70, empezaron a entender el valor creciente del mercado nacional. En la medida en que las empresas del país fueron creciendo y entendieron el valor de formalizar sus estructuras, estas firmas estuvieron allí para acompañarlas". Estas décadas corresponden, por ejemplo, a la gestación de gran parte de los grupos económicos en Colombia, que han contratado sus servicios.



Industria del conocimiento

Desde el comienzo, se hizo evidente el aporte de esta industria en dos aspectos: la formación de talento nacional altamente capacitado y la profesionalización de las empresas con estándares globales. Por ejemplo, como resalta Eduardo Calero, socio de PriceWaterhouseCoopers en Colombia y con más de 30 años de experiencia en la firma, "esta primera etapa fue decisiva en el desarrollo de la contaduría que nació por estos años". Calero, contador de la Javeriana de Cali, comenta que aunque el core de estas firmas siempre fue la auditoría, se presentaron ciertos avances en consultoría en los 60 y 70. La crisis financiera de 1982 fue el punto crucial que le dio auge a la auditoría en Colombia. "Antes de la crisis, los auditores solo habían entrado de forma muy limitada al sector financiero, que curiosamente siempre debe estar a la vanguardia en temas como control. La crisis le enseñó al país la importancia de la auditoría", comenta Jaime Bueno. Hoy para las grandes compañías de servicios profesionales que nacieron de la auditoría, el sector financiero puede representar más del 30% de sus ingresos.

La crisis financiera de 1982, precipitada entre otros factores por la caída del grupo Grancolombiano, también dio inicio a otra industria en Colombia: la banca de inversión. Para las privatizaciones, el gobierno requirió estos servicios y contrató al First Boston Corporation (hoy Credit Suisse First Boston). Y varios ejecutivos que trabajaban en el Grancolombiano crearon una oferta colombiana de calidad, como Inverlink, entre otras bancas de inversión.

La industria del conocimiento se desarrolla con los cambios en el entorno. Los vientos de la apertura se tradujeron en un auge de servicios novedosos y provocaron la entrada de nuevos competidores. Esta vez, el turno fue para consultoras en estrategia. Entró Monitor, la consultora de Michael Porter, que realizó estudios para el gobierno, pero pocos años después se fue del país. Las otras firmas en apostarle al país fueron Booz Allen & Hamilton (1992), McKinsey & Company (1994), Arthur D. Little (1994) y Andersen Consulting, que estaba desde 1989.

En esta oportunidad, los colombianos que estaban trabajando para estas empresas en el exterior promovieron la llegada de estas multinacionales. McKinsey nació del compromiso de Luis Andrade, quien trabajaba en la oficina de Mercosur. De Venezuela, donde estaba desde 1993, vino a Colombia en 1994 y constituyó la firma con Hugo Baquerizo, Mauricio Camargo y Roberto Junguito. Hoy, la oficina de Bogotá lidera los negocios de Mercosur y el Caribe con más de 30 consultores. Lo mismo pasó con Booz Allen Hamilton, que nació del liderazgo de Alonso Martínez, quien no solo promovió la entrada de la compañía a Colombia sino también fue una ficha clave en la región. Estas firmas han participado en la reestructuración de las principales empresas del país, en proyectos pro bono de carácter social y cada vez con más fuerza en proyectos del sector público -McKinsey desarrolló el modelo de negocio de TransMilenio y Colombiana de Telecomunicaciones y PriceWaterhouseCoopers reestructuró el Ministerio de Educación-. Además, en los 90, las auditoras también ingresaron en la consultoría gerencial, aportando a las empresas del país, desde otras áreas como tecnología y recursos humanos.

Otros segmentos de los servicios profesionales se han visto favorecidos con la entrada de multinacionales. En recursos humanos, Korn/Ferry International, Egon Zehnder International, Heidrick & Struggles, Spencer Stuart, Hay Group y Addeco han desarrollado la industria. En el derecho, Baker & McKenzie está en Colombia desde finales de los 70 y hoy tiene 12 socios nacionales. En tecnología, SAP, Oracle e IBM apoyan las empresas clientes.

Casi todas estas firmas, en vez de ser extranjeras, son gerenciadas por colombianos. Esto, por supuesto, obedece al talento nacional que estas firmas están exportando al exterior.
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