| 5/27/2009 12:00:00 AM

Construcción

Las constructoras aprovechan las medidas estatales para generar proyectos de vivienda sin descuidar la internacionalización de sus marcas.

En 2008, el sector tuvo un comportamiento positivo gracias al crecimiento en ventas de edificaciones, que llegó al 18,7% con respecto a 2007. Sin embargo, los indicadores sectoriales mostraron un menor ritmo, como el área aprobada que cayó a 11,7% y el índice de costos que apenas llegó a 5,3%, debido a los precios de algunos insumos en los primeros meses del año.

Las obras de infraestructura decrecieron 0,7% por la menor ejecución de proyectos a causa del cambio en gobiernos municipales y departamentales. A esto se sumó el aumento en el precio del acero y el asfalto.

En 2009, la construcción se ha convertido en una prioridad entre las estrategias económicas del Gobierno para contrarrestar los efectos de la crisis financiera. Este sector no solo es un gran generador de empleo, con más de un millón de trabajos directos, sino que además dinamiza otras industrias como el cemento, el plástico, el acero y el aluminio, entre otras.

Por ello, el Gobierno diseñó un plan de estímulos para que las clases media y media baja adquieran viviendas nuevas, el cual se compone de un subsidio a la tasa de interés de entre 3% y 5% para soluciones con un valor máximo de $167 millones, y de una ampliación de unos $2 millones en el subsidio para viviendas de interés social (VIS).

Las constructoras han visto estas prebendas como una oportunidad para crear soluciones dirigidas a estos nichos de mercado. Según el Dane, los proyectos de VIS representaron el 71,9% del área autorizada para vivienda durante marzo de este año, la cual llegó a 676.175 m2. Así, los terrenos destinados para este tipo de construcción crecieron 48% con respecto a 2008.

En este sentido toman relevancia los macroproyectos inmobiliarios en los que varias compañías crean centros de desarrollo, con soluciones de infraestructura común, y que generarán 7.000 soluciones habitacionales de VIS durante 2009. Para Francisco Manrique, presidente de Soluciones Inmobiliarias, el mayor de estos desarrollos será La Felicidad, en Bogotá, que es gestionado por Pedro Gómez, con la participación de Triada, Amarilo e Ingeurbe.

Junto a la vivienda, las constructoras siguen otras estrategias para llegar a nuevos mercados y elevar su rentabilidad. Entre estos planes, están dotando sus edificaciones con soluciones que integran valor agregado. Así, hay edificios con normas de 'ecoeficiencia', que reducen gastos de administración mediante un uso más eficiente de energía y agua.

Las empresas más representativas del sector se están internacionalizando con la participación en licitaciones y proyectos en que aprovechan su experiencia. Entre otras, Colpatria realiza proyectos de obras civiles y vivienda en Perú y México; Cusezar y Pijao, de vivienda y comercio en Panamá, y Odinsa, Conconcreto y Conciviles buscan oportunidades en la región.

Finalmente, las obras institucionales y de infraestructura serán otra fuente de expansión del sector, gracias a las grandes inversiones programadas para este año, que llegan a $55 billones. "Urge la necesidad de ejecutar proyectos de infraestructura que aún están pendientes, toda vez que generan empleo y apoyan el desarrollo e integración regional", dice Álvaro Vélez, presidente de Camacol.

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