| 6/6/2008 12:00:00 AM

Construcción

El auge de la inversión y el consumo explican el dinamismo de muchos destinos no residenciales como comercio, industria, hoteles, bodegas, oficinas, colegios y educación.

Si hay un sector de la economía que ha experimentado una de las más ilustrativas transformaciones, es el de la construcción. Las firmas que sobrevivieron a la crisis de finales de los 90 viven desde entonces en una constante evolución. Antes manejaban al mismo tiempo múltiples proyectos urbanísticos, tenían onerosas nóminas y compraban costosos terrenos a terratenientes, que financiaban con los bancos.
 
De esta manera generaban un flujo de caja que mantenía la estructura de la organización. Pero después de la crisis, las nóminas se redujeron a su mínima expresión, los dueños de las tierras se volvieron socios de los proyectos, la fiducia se convirtió en la mejor garantía para que ninguna obra empezara sin antes llegar a su punto de equilibrio, surgieron diversas maneras para vincular accionistas con figuras como los derechos fiduciarios y se atrevieron a salir más allá de las fronteras. Se volvieron versátiles, diversificaron y concretaron alianzas estratégicas. Esto les ha permitido aprovechar un boom que comenzó en 2002 y que solo hasta el presente año empieza a desacelerarse: (de 4,5 millones de m2, aprobados entre enero y marzo del 2007, se pasó 4,1 millones este año).
 
Sin embargo, Camacol le apuesta a un crecimiento en 2008 del 10%, que considera vigoroso frente al 17% que se reportó el año pasado. "El tema de las tasas de interés puede afectar el negocio, pero mientras se tenga controlada la inflación va a seguir siendo atractivo comprar vivienda", advirtió la presidente del gremio, Beatriz Uribe.
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