Guillermo Valencia, Presidente Industrias El Cid "El aumento del 43% en las exportaciones de confecciones del primer trimestre de este año obedece a la dinámica que dieron las preferencias arancelarias".

| 6/13/2003 12:00:00 AM

Confecciones: La oportunidad estrella

Colombia tiene 3 años para consolidarse como proveedor de confecciones en Estados Unidos.

Las movidas

Desde hacía más de 6 años, Colombia estaba excluida como país proveedor de prendas de vestir de las marcas Gap, Old Navy y Banana Republic. Pero en mayo pasado, la situación cambió. La junta directiva de Gap Inc. autorizó la selección de tres empresas colombianas productoras de telas en tejido plano, tejido de punto y pantalones, para recibir pedidos en el último trimestre de este año y exportar productos en el primer trimestre de 2004.

La ampliación de los beneficios de las preferencias arancelarias de Estados Unidos (Atpdea) a las confecciones abre una valiosa oportunidad para las empresas colombianas. Según cálculos de la Cámara Textil-Confección de la Andi, las exportaciones de confecciones deben pasar de US$365 millones en 2002, a US$1.175 millones en 2006.

La tarea para el país no es fácil. Primero, el universo de empresas colombianas que vienen exportando desde hace varios años a Estados Unidos no es muy grande. Empresas como Leonisa, CI Jeans, CI Expofaro, El Cid, Confecciones Colombia, Crystal o CI Nicole están capitalizando hoy el esfuerzo de hace muchos años. Y segundo, el papel de la pequeña y mediana empresa en ese esquema no está muy claro.

Si bien seguramente compradores de la talla de JCPenny o WalMart no vendrán a buscar sus proveedores entre las pyme y harán negocios con empresas colombianas reconocidas en el mercado estadounidense, las pyme pueden ser un excelente complemento en la oferta y convertirse en satélites de operación.

Con esto, las pyme tienen la posibilidad de adquirir conocimiento para hacer mucho más eficiente la producción y alcanzar los estándares de calidad de las grandes empresas nacionales. Tendrán que homologar sus procedimientos, esquemas laborales y capacitación de mano de obra para aprovechar esta oportunidad.

Casi el 75% de las ventas de confecciones en Estados Unidos -cerca de US$123.000 millones- corresponde a 16 grandes distribuidores y marcas reconocidas. Allí la selección y búsqueda de mercado ya está definida y las empresas tienen que determinar los productos y segmentos donde son mucho más competitivas.

Sin embargo, en el 25% restante -un mercado nada despreciable de cerca de US$41.000 millones- Colombia podría tener alguna figuración, pero debe definir más claramente los jugadores y sus segmentos. Las pyme confeccionistas podrían asociarse para buscar allí nuevas posibilidades de negocio.

Las preferencias empezaron a registrar índices interesantes. De acuerdo con cifras de la Comisión de Comercio de Estados Unidos, las ventas de confecciones colombianas totalizaron US$113 millones en el primer trimestre de 2003, frente a US$79 millones de 2002. Esto significa un crecimiento del 43%.

Pero mientras el mercado estadounidense ofrece crecimientos, la dinámica de otro mercado tradicional, como Venezuela, no es la mejor. El año pasado, las exportaciones a ese país se contrajeron en más del 40%. La ropa interior fue la más perjudicada, con una disminución en ventas de cerca de US$20 millones.

De otra parte, mientras muchas de las grandes empresas fortalecen su estrategia para hacer paquete completo -incluir en la oferta todos los insumos del producto y no solo ensamblar piezas-, las empresas que tienen posibilidad de crear su propia marca no tienen estructuras muy grandes ni músculo financiero suficiente para fuertes estrategias promocionales.

Además, al mercado internacional -en especial al de Estados Unidos- están llegando con fuerza nuevos competidores. Países como Camboya, Vietnam o Marruecos ya están exportando hacia ese mercado, compitiendo directamente con Colombia en la oferta.

En el mediano plazo, la competencia será mucho mayor. En 2005 se eliminará el sistema de cuotas que hoy tienen China y otros países asiáticos con lo que Colombia, si no aprovecha la oportunidad de ahora y gana una participación en el mercado, podría quedar fuera de la oferta de proveedores.



A favor





  • Mano de obra calificada.


  • Ajustes en tiempos más cortos de producción.


  • Beneficios arancelarios a Estados Unidos (Atpdea).


  • Cercanía a Estados Unidos para desarrollar una estrategia logística.


  • Firmas como Schwab, que maneja entre otras la marca Ralph Lauren para niños, produce en Colombia el 35% de sus prendas para este segmento.


En contra





  • Falta cultura de la asociación por parte de los confeccionistas pequeños para complementar y consolidar la oferta exportable.


  • La presencia de nuevos países como proveedores de prendas de vestir para Estados Unidos.


  • El tiempo. El Atpdea es una oportunidad que tiene una fecha límite y hay que consolidar la posición en el mercado
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