Conectarse hace la diferencia

| 5/17/2002 12:00:00 AM

Conectarse hace la diferencia

Colombia es uno de los países más atrasados en conectividad, según un estudio de la Universidad de Harvard.

En el colegio Los Tejares , en Usme, una localidad de bajos recursos al sur de Bogotá, los alumnos de 8º grado construyen páginas web en lenguaje HTML con técnicas que usualmente están reservadas a programadores expertos. El periódico del colegio funciona en internet. Los niños aprenden geometría con la ayuda de un software que modifica las figuras y calcula automáticamente los valores de ángulos y lados. Los padres de familia van al colegio los fines de semana a aprender a usar la red. El contraste entre las limitaciones de la planta física del colegio y la agilidad de los niños cuando se sientan ante el teclado del computador es impresionante. Viéndolos navegar en internet, no es difícil imaginar que esta será la llave con la que podrán superar las limitaciones económicas de sus familias, llegar a buenas universidades y romper el ciclo histórico del subdesarrollo.



El colegio Los Tejares no actúa solo, sino que hace parte de la REDP, una iniciativa de la Secretaría de Educación de Bogotá que ha conectado más de 650 colegios en la capital. Es un esfuerzo gigantesco, que ya empieza a ser reconocido internacionalmente. Sin embargo, la verdad es que no es suficiente. En Los Tejares hay 10 computadores de REDP para más de 1.500 alumnos. Si bien el acceso a internet ha tenido un impacto sustancial al ampliar los horizontes para estos niños que apenas conocen Bogotá, aún estamos muy lejos de poder afirmar que esta es la fuerza de trabajo del futuro que necesita Colombia. Aún estamos muy atrás en comparación con países cuyo grado de desarrollo es comparable al nuestro.



Esta es la mejor síntesis del estado de la conectividad en Colombia: avanzamos, pero no hemos hecho suficiente. Tenemos que hacer más. Nuestra sociedad es una de las más atrasadas del mundo en lo que se refiere a la capacidad para competir en una economía basada en las tecnologías de la información y la comunicación. En un estudio de 75 países realizado por el Center for International Development (CID), de la Universidad de Harvard, y dirigido por Jeffrey Sachs, Colombia ocupa el lugar 57. Es el peor de los países grandes de América Latina y solo supera a Bolivia, Guatemala, Ecuador y Honduras en la lista.



El tema tiene enorme importancia. Cuando las posibilidades de crecimiento dependen de la conectividad de la economía, la desventaja de los países donde la red tiene baja densidad y se utiliza poco puede volverse insalvable después de un tiempo. La capacidad para innovar productos, reducir costos, incrementar productividad y mejorar procesos está directamente relacionada con las posibilidades que tiene una sociedad para funcionar como una red habilitada por tecnologías de información y telecomunicaciones. Así como el valor de una red aumenta exponencialmente con el número de sus miembros, la capacidad de generar valor en una economía poco conectada es muy inferior a la que puede tener una economía en la cual la conectividad es alta.



¿Qué se está midiendo?



La medición final en el estudio del CID se realiza con el llamado Network Readiness Index, o índice de conectividad, que sintetiza hasta qué punto una economía está lista para operar sobre la red.



Al descomponer este índice, aparece un revelador diagnóstico de la situación de Colombia. En general, en los factores que miden la intervención del gobierno en relación con la conectividad, el país logra resultados por encima de su calificación promedio. Por su parte, los elementos que le bajan el puntaje están más relacionados con el estado general del entorno económico y la poca agilidad del sector privado para adoptar nuevas tecnologías.



El índice se construye al sumar dos grandes conjuntos de factores. El primero es el uso de la red, medido con indicadores como el porcentaje de computadores conectados a internet, el número de usuarios de internet por servidor, el número de suscriptores de celulares, etc. El segundo es un indicador denominado Factores Capacitantes, el cual cuantifica una serie de condiciones indispensables para que un país tenga un alto uso de su red. Esos factores se clasifican en cuatro grandes grupos: Acceso a la conectividad (Colombia ocupa el puesto 52), Políticas de conectividad (puesto 56), Sociedad conectada (puesto 63) y Economía conectada (puesto 64).



Hay dos áreas en las cuales Colombia sobresale. La primera es la disponibilidad de hardware, software y servicios, en la cual Colombia ocupa el puesto 43. Esto incluye el estado de la piratería de software, área en la cual Colombia ocupa hoy un lugar destacado en América Latina por el buen nivel de control. Esta es una condición básica para que pueda surgir una industria local de software.



La otra área es la de políticas de conectividad, en la cual se examinan el nivel de la competencia en telecomunicaciones y su impacto sobre la calidad y el precio, el marco legal que soporta los negocios de información y telecomunicaciones, y la prioridad que el gobierno les otorga a estas actividades, entre otros. Colombia ocupa el puesto 41 en este conjunto de factores.



En el otro extremo, entre las áreas en las que estamos más abajo en la clasificación, los indicadores de Sociedad conectada muestran niveles muy bajos. Aquí se miran factores como el uso de internet en los colegios, la inversión en capacitación de empleados en nuevas tecnologías y los indicadores de capital social. Por su lado, en lo que se refiere a la Economía conectada, Colombia aparece como un país donde este es un factor de baja importancia para los negocios. Aquí se miden cosas como las transacciones de comercio electrónico, el uso de sistemas de pago por internet, el gobierno en línea (donde el indicador es más alto que en el resto en esta sección) y la infraestructura general de la economía. "Nuestros empresarios han tomado mayor conciencia respecto a que van a tener que meterse de lleno en la tecnología, pero aún no saben qué camino van a tomar", dice Ricardo Pedroza, presidente de Microsoft.



¿Qué hay que hacer?



Colombia tiene la posibilidad de ascender rápidamente en este ranking mundial de la conectividad. Son muchas las áreas en las que se puede actuar, pero estos indicadores señalan prioridades de acción incontrovertibles.



Hacer de la Agenda de Conectividad una política de Estado. La política del actual gobierno dirigida a incrementar el uso de las tecnologías de la información constituye un avance sustancial para la competitividad del país (página 38).



"Colombia es el primer país de América Latina que ha convertido un plan integral de conectividad en una política de Estado. Es, por ejemplo, el primer país que tiene una ley sobre firmas digitales", dice Sebastián Mocorrea, vicepresidente de programas de gobierno para IBM en América Latina. "El marco de la política está muy bien planteado. Ahora falta ver si el foco sobre la meta final se mantiene a lo largo del tiempo. Si fuera así, el país podría convertirse en un líder en materia de conectividad", sostiene.



Desatascar las telecomunicaciones. La experiencia reciente muestra que la mezcla de regulación y competencia sí contribuye a acelerar el acceso de la población a las telecomunicaciones. La entrada de inversionistas extranjeros en telefonía celular y el anuncio de la llegada de los PCS se ha traducido en un rápido aumento de la penetración del celular en el último año. Por su parte, en telefonía fija, la aplicación del llamado factor Q, que ata los aumentos en tarifas a los resultados en la calidad del servicio, ha inducido grandes progresos en indicadores como el número de días que debe esperar un usuario para que le sea instalada una línea telefónica. Si se mantiene el progreso, Colombia debería mejorar su posición en los indicadores que miden el acceso a la red.



Sin embargo, dos temas muy importantes están pendientes. Uno es encontrar una salida para Telecom. La incapacidad de Telecom para penetrar con más agresividad en las ciudades donde tiene telefonía local está limitando la expansión del acceso. Y la interinidad a la cual han sido sometidos los contratos de joint ventures frenará la posible inversión extranjera en el sector. El Conpes determinó en diciembre pasado que Telecom tiene que resolver tres problemas: la reestructuración administrativa, el pasivo pensional y los contratos de joint ventures para la instalación de líneas que realizó con varias multinacionales. El tema pasa completo para el próximo gobierno.



El segundo tema es crear un marco regulatorio moderno para las telecomunicaciones. La regulación actual es atomizada y confusa, y su concepción es en buena medida obsoleta. La tecnología hoy permite ofrecer muchos servicios usando las mismas líneas, y la regulación debe recoger esa realidad, entregando licencias para porciones del espectro, independientemente de los servicios que puedan transmitirse por ellas. La actual Ministra tiene un proyecto de ley en ese sentido, pero se ha encontrado con bastantes problemas y no pocas sorpresas en el Congreso (página 38).



Identificar nodos de influencia y estimular su desarrollo. Incrementar el acceso es solo una parte del problema. La segunda parte, donde también hay grandes dificultades, es motivar a la gente a llevar a cabo su vida económica por medio de la red. La iniciativa de Gobierno en Línea es un gran paso en ese sentido. En la medida en que todos los ciudadanos están obligados a interactuar con el gobierno, esta iniciativa terminará por llevar a todos a aprender a utilizar la red.



Pero se necesitan más actores que jalen a la mayoría de la población a tener vida de comunidad en la red. Dos ejemplos de este tipo de actores son los colegios (que no solo educan a los niños, sino que son un foco de actividad comunitaria en las localidades) y las empresas que tienen posiciones destacadas en las diferentes cadenas de valor. En Colombia hay varias iniciativas en estos campos. Algunos ejemplos aparecen a partir de la página 42.



Acelerador a fondo en educación. En el largo plazo, el problema central es la educación. Solo expandiendo la educación en nuevas tecnologías, desde el colegio hasta la actualización profesional permanente, será posible ampliar la penetración de la red en la sociedad.



En las páginas que siguen examinaremos más de cerca algunas de las iniciativas que se adelantan hoy para mejorar la conectividad del país, actuando desde distintos niveles en la sociedad. La moraleja tiene dos caras. La buena noticia es que se están desarrollando proyectos de primera clase. La segunda es que hace falta hacer más, mucho más, porque las necesidades del país son demasiado grandes en comparación con el lento ritmo al cual estamos avanzando.
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