| 1/21/2011 12:00:00 AM

Cómo se ve el mundo

Él 2011 será un año complicado. La inflación volverá a estar en el orden del día, el petróleo superará los 100 dólares, más países europeos entrarán en problemas y la economía de Estados Unidos no mejorará tanto como se piensa.

La economía mundial logró evitar los peores pronósticos el año pasado, pero eso no significa que 2011 vaya a ser fácil. Aunque las tasas de crecimiento esperado de muchos países son relativamente buenas, hay fuentes de inestabilidad por todas partes.

Desde el punto de vista de los inversionistas, esa no es necesariamente una mala noticia. Por el contrario, como lo ha reiterado Dinero desde la quiebra de Lehman Brothers, en medio de las fluctuaciones es quizás donde aparecen las mayores oportunidades de inversión.

Estamos en un escenario global donde todos los gobiernos tratan de manejar la inestabilidad de la mejor manera, buscando impulsar sus economías y al mismo tiempo controlar los riesgos. Estados Unidos está empeñado en emitir dólares y mantener el estímulo fiscal para reavivar su economía y mover el empleo, pero corre grandes riesgos al acumular una sobrecarga histórica de deuda pública. China pretende mantener sus altas tasas de crecimiento económico a partir de la moneda barata que necesita para exportar, pero hoy corre el riesgo de acelerar la inflación. Europa busca mantenerse unida, pero podría entrar en una recesión sin final previsible.

Los países emergentes, entre ellos Colombia, se están beneficiando de la demanda global por sus productos básicos y tienen una gran oportunidad de crecimiento, pero su riesgo es la inflación de activos y la pérdida de competitividad cambiaria.

A medida que avance el año y los países ajusten sus políticas para mantener el balance, se presentarán cambios relativos en los precios de las monedas, las tasas de interés y los activos reales. Allí estarán las oportunidades de inversión.

El escenario global para este año se caracteriza por un gran apetito de los inversionistas que han logrado acumular una enorme liquidez durante los últimos dos años; unas tasas de interés que irán subiendo a lo largo del año; una inflación también al alza, primordialmente por cuenta de los crecientes precios de los alimentos y las materias primas; un desempleo que se resistirá a ceder; y la permanencia de apoyos fiscales y monetarios en los países desarrollados para estimular su demanda interna.

Lo que nos dejó 2010

El año pasado la economía mundial salió de la recesión. Se vieron tasas de crecimiento de 2,8% en Estados Unidos y 1,7% en la Zona Euro, según The Economist.

El crecimiento logrado en Estados Unidos se debe al estímulo fiscal y a la relajación monetaria. La Reserva Federal mantuvo durante todo el tiempo su tasa de intervención en mínimos históricos, entre 0% y 0,25%.

Europa se confirmó como la gran área de preocupación. Las economías periféricas de la zona del euro llegaron a un punto crítico, pues está visto que no tienen los niveles de productividad necesarios para competir en un mundo globalizado y, al mismo tiempo, financiar los sistemas de bienestar que manejan. Grecia e Irlanda tuvieron que salir a pedir ayuda a las autoridades económicas mundiales. Portugal estuvo cerca de hacer lo mismo.

El mundo emergente continuó mostrando su fortaleza. China volvió a crecer por encima de 10%, India cerca de 9% y Brasil casi 8%. Países como Singapur, Taiwán, algunas economías africanas e incluso países latinoamericanos como Paraguay crecieron a tasas superiores al 10%.

América Latina fue uno de los grandes ganadores con un crecimiento promedio cercano al 6%, según la Cepal. Se vieron altas tasas de crecimiento en Argentina (8,3%), Perú (7,9%), Chile (5,3%) y México (5%).

El escenario en 2011

Se espera que este sea un año de reacomodamiento, con crecimientos similares a los de 2010 en la mayoría de los países. Los mercados financieros, en cambio, pueden presentar importantes movimientos.

Hay varias fuentes de incertidumbre, cuyo desenvolvimiento determinará el escenario.

En Estados Unidos, el mundo está atento a ver las consecuencias de la nueva expansión monetaria que ha anunciado por US$600.000 millones. Si para el segundo semestre del año no se confirma un mejor crecimiento en Estados Unidos, con un impacto sobre el empleo, se incrementarán las dudas sobre su capacidad para manejar la deuda pública. En ese escenario, la emisión de dólares seguiría aumentando, el dólar seguiría cayendo y la "guerra de monedas" llegaría a escenarios nunca vistos.

En China, el tema inmediato es la inflación. El gobierno chino está seriamente preocupado por este problema y ha comenzado a tomar medidas como la imposición de encajes bancarios para contener el crecimiento del crédito. Si la inflación en China aumenta, la competitividad internacional de ese país se vería afectada. El gobierno estaría en problemas para sostener un renmimbi barato, porque para hacerlo necesitaría una acumulación de reservas aún más agresiva que obligaría a emitir más moneda e impulsaría aún más la inflación. Este no es un escenario de corto plazo, pero sí podría avanzar como una tendencia importante a medida que transcurra el año.

Por su parte, en Europa, las dificultades fiscales de Portugal y España siguen en el centro de la atención. En general, la Unión Europea debería mostrar avances decisivos en su ajuste fiscal, o se consolidará un ambiente de fragilidad y zozobra para el euro, con la permanente amenaza de un próximo default de algún país. Europa seguirá introduciendo alta volatilidad en los mercados financieros, donde los anuncios sobre posibles defaults de países continuarán afectando los movimientos de los mercados imprevisiblemente.

Los ajustes internacionales de política monetaria abrirán oportunidades para los inversionistas, quienes estarán pendientes de las diferencias relativas en las tasas de interés e inflación entre los países, tanto entre mercados desarrollados y emergentes, como al interior de estos dos grupos. Las diferencias en las tasas de inflación ya son notorias, como en el caso de Brasil (5%) y Colombia (3,17%). Estas presiones inflacionarias han impulsado a Brasil a subir su tasa de intervención, con la consecuente ganancia para quienes tengan títulos denominados en reales y atados a la inflación.

Todo apunta, entonces, a que la "guerra de las monedas" va a continuar en 2011 y la mayor fuente de inestabilidad financiera para los países de América Latina tendrá que ver con las monedas. La alta demanda mundial por productos básicos y las buenas perspectivas económicas generales, al tiempo con la política de dólar barato de Estados Unidos, implican que la región seguirá atrayendo grandes flujos de dinero del extranjero. América Latina registra ya superávits de cuenta corriente superiores al 1,5% del PIB, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).

De hecho, las noticias económicas más importantes del comienzo de 2011 en América Latina tienen que ver con el frente cambiario. Chile anunció que incrementará en US$12.000 millones sus reservas internacionales a lo largo del año y Brasil aumentó los encajes bancarios para cubrir el 60% de sus intervenciones contra el dólar. Perú también salió a comprar dólares e impondrá más requisitos para la venta de divisas a los bancos. Entre tanto, los bancos centrales de México y Colombia siguen interviniendo discrecionalmente con compras de dólares.

La gran pregunta se refiere a cuál será la utilidad de estas medidas en el largo plazo. El anuncio de Chile provocó una caída inmediata del peso chileno y otras monedas se han estabilizado temporalmente. Sin embargo, en un horizonte de tiempo más largo, todo dependerá del éxito de la política de emisión monetaria en Estados Unidos. Si la economía no responde como se desea y la Reserva Federal tiene que mantener la relajación monetaria, la presión hacia el abaratamiento del dólar continuará con fuerza. Los inversionistas avezados estarán pendientes de los datos sobre la evolución de la economía de Estados Unidos.

Para aliviar la presión sobre las monedas, los gobiernos tendrán que conservar algunos de sus activos en el exterior, como lo ha hecho Colombia al pedirle a Ecopetrol que no ingrese al país los beneficios obtenidos fuera de las fronteras. En Perú se está considerando un proyecto de ley que elevaría el tope de la inversión extranjera para los fondos de pensiones, de 30% a 50% de sus activos. Brasil acaba de autorizar el comercio de derivados de divisas, introdujo un impuesto que comenzó en 2% y luego se incrementó a 6% para la compra de bonos por parte de extranjeros.

Este es el estado de los fundamentales que determinarán el funcionamiento de la economía global en 2011. Para François Bourguignon, director de la Paris School of Economics, quien visitó recientemente a Colombia con motivo de la reunión anual del Global Development Network, el mayor riesgo que afronta el mundo en la actualidad son los problemas de deuda en Europa. "Si estos países no son capaces de mejorar sus niveles de deuda, los mercados se pondrán nerviosos", comenta.

En cuanto a la expansión monetaria de Estadios Unidos, Bourguignon no la considera una gran fuente de preocupación, pues cree que su tamaño es soportable hasta ahora. Sin embargo, estima que alimentará aún más las presiones inflacionarias que están produciendo los altos precios de los alimentos y de las materias primas.

Pendientes de los anuncios

En este contexto, los inversionistas deberán estar muy pendientes de los datos coyunturales que salgan a medida que avance el año y de los anuncios y las medidas que tomen los rectores de la política económica en el mundo.

Por lo visto desde el arranque del año, la inflación vuelve a emerger como una preocupación real a nivel global. El pasado 13 de enero, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, anunció que el BCE está preparado para elevar los tipos de interés en su lucha contra la inflación, a la vista de las recientes presiones del precio del petróleo. "Observamos evidencias de una presión alcista de corto plazo sobre los precios generales, debida principalmente a los precios de la energía", comentó.

Por el lado de Estados Unidos, los analistas estiman que el crecimiento del PIB será del orden del 3% este año, ligeramente superior al de 2010. Sin embargo, algunas voces son más optimistas. Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, definió la situación así: "vemos la economía fortaleciéndose. Pensamos que un crecimiento de entre 3% y 4% para 2011 parece razonable". Sería un poco mejor que el año pasado, pero insuficiente para lograr una baja sustancial del desempleo.

Las cifras, sin embargo, no muestran aún crecimientos sólidos del consumo de los hogares y solamente cuando esto ocurra las empresas emprenderán inversiones de capital y volverán a demandar personal. Si la demanda no crece lo suficiente como para impulsar la producción y el empleo, es muy difícil que la economía mundial arranque y se puedan eliminar los soportes fiscales y monetarios que hoy la sostienen.

Los datos mes a mes sobre inflación se combinarán con la información día a día de las monedas y los mercados financieros para conformar el panorama de inversión. Será, sin lugar a dudas, un año muy interesante para los inversionistas, con buenas posibilidades de rendimientos para quienes hagan a tiempo sus movidas en el juego.

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